Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

'Casi una quimera imposible'

 

Regina Coyula, La Habana, en Diario de Cuba

 

La libertad de información es por estos días un tema del que se ha ocupado la prensa sobre Cuba a propósito de unas declaraciones del vicepresidente Miguel Díaz-Canel en un seminario sobre educación.  Y menciono prensa sobre Cuba y no prensa de Cuba porque las palabras del vicepresidente cubano fueron reseñadas por la prensa oficial sorteando el escollo que alude a la calidad de… la prensa oficial.

 

El libre flujo de la información ha sido mencionado cíclicamente con matices y con mayor o menor presencia a lo largo de los cincuentitantos años de gobierno unipartídico.  Pero ni en su  anquilosamiento, el Gobierno puede negar el impacto de la revolución tecnológica que ha puesto las noticias globales al alcance de un clic desde un teléfono móvil.

 

No pretendo analizar la brecha tecnológica que supone haber estado de espaldas a esta revolución en aras de la pureza ideológica. Esa misma pureza ideológica que ha hecho de nuestro medios ¿informativos? vehículo de propaganda, válida por igual para convertir reveses económicos en victorias políticas, como para distorsionar la historia nacional o foránea.

 

Me ahorraré mencionar la responsabilidad del gobierno norteamericano al negar el acceso a Cuba a los cables oceánicos, porque algún lector minucioso se encargará de hacer la observación documentada en esta web 2.0 de flujo bidireccional.

 

Mucho se ha hablado de Telesur en los últimos tiempos.  Y aunque la multinacional posee su propio sesgo informativo, los cubanos hemos podido asomarnos a otra forma de noticiar.  Luego de la comparación, el noticiero de la televisión cubana, además de parco en noticias, aparece desfasado, antiguo, cheo.  "Dossier", uno de los programas estrella de la cadena, transmitido con anterioridad a Telesur en la televisión cubana (aunque se difería 24 horas), también tiene un aire anticuado si lo comparamos con las pantallas táctiles de los corresponsales y conductores que interactúan desde las cuatro esquinas del mundo.

 

No sé cuál será el destino de Telesur, ese proyecto millonario subvencionado principalmente por el gobierno venezolano, pero si acabara mañana, los cubanos pudimos  mirar la actualidad. Al menos, pudimos mirar más actualidad.

 

Volviendo sobre las palabras de Díaz-Canel, el reto sería poner el sistema informativo gubernamental a la altura de las exigencias de la sociedad moderna, tomando en cuenta que el acceso a internet será cada vez mayor y más rápido, y que aun priorizando ese internet de beneficio social con el que se excluye a la sociedad en su totalidad, por esa misma vía  la información estará en todas partes en cuestión de horas.

 

¿Pueden los periodistas de los medios oficiales en activo mudar su práctica hacia esta otra práctica, que para el cubano será novedosa, pero es norma en el mundo informativo actual?   Si abro el periódico Granma, si sintonizo el noticiero de televisión, pienso que para muchos de ellos es tarde,  porque no sabrían ya hacerlo diferente.

 

Pero el asunto cardinal es que, si la voluntad política recogida en el último Congreso del Partido (¡hace tres años ya!) existiera, se habría sustituido a la dirección  de una emisora exclusiva de noticias como Radio Reloj,  habrían removido a los actuales directores de periódico y de los telenoticiarios.

 

Pero están allí, nadie los ha molestado y ellos a su vez no se han molestado en introducir cambios en su ámbito de trabajo porque donde se decide la política informativa,  donde mismo se sabe que "con el desarrollo de las tecnologías de la información, de las redes sociales, de la informática y la Internet, prohibir algo es casi una quimera imposible" (palabras de Díaz-Canel, enfásis mío), se aferrarán mientras puedan a ese casi para que al cambiar, todo siga igual.