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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cambios en la prensa cubana; sustituido el director de Granma

 

Redacción CaféFuerte

 

El periodista Lázaro Barredo Medina fue sustituido este martes como director del diario Granma, el bastión de la prensa oficial cubana, y en su lugar fue designado Pelayo Terry Cuervo, quien hasta el momento se desempeñaba como director de Juventud Rebelde.

 

Según la nota aparecida este miércoles, el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba acordó liberar, por renovación, a Barredo, quien ocupó el cargo desde el 2005.

 

Aunque la noticia no apareció hasta este miércoles en los medios cubanos, corrió desde horas de la tarde del martes en las redes sociales, comentada por los propios periodistas cubanos de la isla.

 

“El nuevo director de Granma, Pelayo Terry, es bloguero… y tiene cuenta en Facebook”, escribió en su muro de Facebook la periodista y profesora Milena Recio.

 

La sustitución de Barredo, de 65 años, un veterano directivo en los medios oficiales, es considerado el primer cambio significativo en el sector periodístico luego del IX Congreso de los Periodistas de Cuba (UPEC), celebrado el pasado julio.

 

Barredo comenzó como reportero de Juventud Rebelde en 1969 y su nombre engrosaba la lista de los llamados talibanes ideológicos de la prensa cubana. Invitado frecuente en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana y figura comprometida con las posiciones más rígidas del discurso oficial. Fue vicepresidente de la UPEC (1986-1993) y funge como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 

Pelayo Terry, el sucesor de Barredo, pertenece a la generación de periodistas que emergió a finales de los años 80 y tuvo que abrirse paso en la profesión en medio de los mayores rigores del “período especial”.

 

Terry, de 47 años, es graduado de la Licenciatura en Periodismo en 1988 y Máster en Ciencias de la Comunicación en 2009. Fue corresponsal de guerra en Etiopía y jefe de reporteros en la Agencia de Información Nacional, en los años 90. Tuvo a su cargo la subdirección del periódico Tribuna de la Habana, pasó luego a Juventud Rebelde como subdirector y está al frente del periódico desde el 2009.

 

Es considerado un hombre capaz, interesado en renovar los métodos y formas expresivas del anquilosado periodismo oficial, y un entusiasta promotor del uso de la internet y las redes sociales. Es autor del blog CiberEditor.

 

Terry procede de una familia en la que algunos de sus miembros han desempeñado altos cargos gubernamentales en el pasado. Su tía Martha Terry fue directora de la Biblioteca Nacional “José Martí”, y su tío Héctor Terry ejerció como viceministro de Salud Pública hasta 1993.

 

Al cargo de directora de Juventud Rebelde fue promovida Marina Menéndez Quintero, una ex auxiliar del Departamento de Internacionales del diario que transitó desde reportera hasta subdirectora, con misiones cumplidas en Venezuela y Nicaragua. Es hija del conocido comentarista deportivo Elio Menéndez, quien la introdujo en la redacción de Juventud Rebelde a comienzos de los años 80.

 

A los cambios en la cúpula de los dos principales periódicos del país se suma, desde comienzos de septiembre, la designación de Raúl Garcés, de 39 años, como decano de la Facultad de Comunicación.

 

Garcés, graduado de la Licenciatura en Comunicación en 1997, sustituyó a Frank González, un veterano periodista de Prensa Latina con vínculos históricos en la inteligencia cubana.

 

Respecto a Garcés, fue una de las voces destacadas en el IX Congreso de la UPEC, donde presentó la ponencia introductoria al evento, titulada “Siete tesis sobre la prensa cubana”.

 

Garcés tiene un doctorado en Comunicación y cumplió misión en Venezuela como profesor y asesor. En noviembre del 2011, durante un seminario internacional sobre medios alternativos y redes sociales, celebrado en La Habana, lanzó la idea de que además de ocupar Wall Street, la población inconforme debería intentar ocupar el New York Times, el Washington Post, El País, FOX News y otras trasnacionales mediáticas.