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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

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Benedicto XVI llegará a la Cuba del “raulismo” y del resurgir de la Iglesia

 

EFE

 

Catorce años después de la histórica visita de Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI llegará a una Cuba con Fidel Castro retirado, gobernada por su hermano Raúl, marcada por las reformas económicas y con la Iglesia católica en un nuevo rol protagonista como interlocutora del Estado.

 

Entre Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger, Cuba ha permanecido como el único país comunista de América, aunque algunas cosas han cambiado, la más importante el relevo en la presidencia del país.

 

Cuba está lista para la segunda visita papal de su historia pero ya no será Fidel Castro quien reciba al pontífice a su llegada a la isla: lo hará su hermano Raúl, de 80 años, que sucedió al líder cubano cuando este enfermó gravemente en 2006 y que asumió definitivamente la presidencia dos años después.

 

Bajo el mandato de Raúl Castro, Cuba ha iniciado un proceso de "actualización" de su sistema socialista para evitar que la Revolución se hunda por la grave crisis económica que se remonta a la caída del bloque soviético en la década de los noventa.

 

En la isla que recibirá a Benedicto XVI se ha abierto un tímido resquicio a la iniciativa privada, se quiere desinflar el aparato estatal, se clama contra los "frankenstein" de la burocracia y la corrupción y se han relajado prohibiciones que durante décadas impidieron a los cubanos transacciones tan normales en otras partes del mundo como comprar o vender coches y viviendas.

 

Cuba sigue en la mira de las críticas internacionales en cuanto a la situación de los derechos humanos en la isla, donde la disidencia denuncia una sistemática falta de libertades y represión mientras el régimen acusa a los opositores internos de ser mercenarios al servicio de Estados Unidos y su "genocida" bloqueo contra la isla, que este año ha cumplido ya cincuenta años.

 

Con todo, Raúl Castro acometió un importante proceso de excarcelación de presos políticos en 2010 y lo hizo tras la mediación de la jerarquía católica de la isla, que ha adquirido desde entonces un inédito papel de interlocución con el Gobierno.

 

En 1998, la visita de Juan Pablo II y su mensaje para que "Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba" marcó un hito en la historia del país y también el inicio de la aproximación entre la Iglesia católica y el Estado tras décadas de crisis, desencuentros y tensiones.

 

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, fueron expulsados de Cuba 131 sacerdotes y casi 500 se fueron por "propia voluntad de la isla". En cuanto a las comunidades religiosas femeninas pasaron de 158 a 43: de 2.500 monjas quedaron 300, mientras que órdenes católicas masculinas descendieron de 87 a 17.

 

Mientras, el régimen castrista ya se había proclamado "socialista" y más tarde el Estado pasó a calificarse "ateo", hasta que en 1992 esa definición fue sustituida en la Constitución por la de "laico".

 

Con Raúl Castro, el acercamiento que se inició con Juan Pablo II se ha profundizado con un proceso de diálogo que además de la mediación otorgó a la Iglesia una renovada dimensión como facilitadora de espacios de diálogo con el estado pero también con representantes del exilio cubano o académicos cubanoamericanos.

 

No es casual que las autoridades católicas insistan en la reconciliación nacional como el gran desafío para el año de la visita papal y de los 400 años de la aparición de la imagen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba y conocida como la "virgen mambisa": todo un símbolo de unidad para los cubanos de dentro y fuera del país.

 

Que la Iglesia católica se ha hecho más visible en Cuba es algo notorio y dan fe ejemplos como la inauguración del nuevo edificio del principal seminario de la isla en un acto que presidió Raúl Castro o la primera peregrinación de la Virgen de la Caridad por toda la isla en más de medio siglo.

 

Según figura en la web del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano -que ha abierto un sitio de internet especial para la visita del Papa- "las órdenes religiosas de ambos géneros son más numerosas actualmente que las existentes antes del triunfo de la Revolución".

 

Además la Iglesia católica posee publicaciones propias en un país donde todos los medios están controlados por el Estado.

 

Tras su paso por México, el Papa Benedicto XVI llegará a Santiago de Cuba el 26 de marzo donde será recibido por el presidente Raúl Castro y, tras un recorrido por la ciudad, pronunciará esa misma tarde una misa en la Plaza Antonio Maceo.

 

El día 27 visitará el Santuario de la Caridad del Cobre y volará hacia La Habana donde esa tarde se reunirá con el presidente Raúl Castro y su Gobierno.

 

El miércoles 28 pronunciará una misa al aire libre en la emblemática Plaza de la Revolución y ese mismo día por la tarde volverá a Roma.

 

No está previsto que el pontífice mantenga encuentro alguno con la disidencia, a pesar de que algunos grupos de la oposición lo reclaman como el caso de las Damas de Blanco o el periodista y psicólogo Guillermo Fariñas.

 

En recientes declaraciones a Efe, varios representantes de la disidencia expresaron su deseo de que el Papa sea durante su visita "la voz de los que no tienen voz en Cuba".