Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Barruntando sobre el 2012

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

Un tema recurrente entre los últimos días de 2011 y los primeros de 2012 por parte de nativos y foráneos interesados en la realidad cubana, ha girado en torno a las perspectivas para el año recién comenzado, teniendo en cuenta el carácter crónico de la crisis económica nacional, la continuidad de las medidas (reformas) del General-Presidente con su ritmo de galápago, el anunciado repunte de recesión a nivel internacional y acontecimientos políticos que deberán tener una influencia importante sobre la situación a mediano plazo, a saber, las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Estados Unidos y –fundamentalmente- las de Venezuela.

 

Durante 2011, en Cuba se acentuaron las señales de alarma que constituyen la punta de un iceberg flotando en una deriva errática: eliminación de algunos subsidios, fin de la asignación mensual y vitalicia de divisas (50 CUC) al personal de la salud que ha cumplido “misiones” en otros países del Tercer Mundo, cierre de varios centros de trabajo y despidos silenciosos en otros, reducción de los programas de estudiantes del ALBA (en especial de la Escuela Latinoamericana de Medicina), aumento de los precios de los alimentos y de otros productos de primera necesidad, empeoramiento de las condiciones materiales de vida de los sectores más pobres de la sociedad (mayoritarios) en contraste con la elevación del nivel de vida de un reducido sector de la nueva clase media, entre otras. Esto, unido a la apatía general y al creciente sentimiento de indefensión por parte de los grupos que no se beneficiarán con las medidas raulistas, es un panorama que apunta al empeoramiento de la situación social y al potencial incremento del delito, entre otros factores adversos.

 

Una de las contradicciones más fuertes es el lento ritmo de las reformas oficiales -hasta ahora incapaces de detener el deterioro del sistema- frente al acelerado empobrecimiento social que se refleja directamente en el desaliento, la incertidumbre y la falta de confianza en el futuro. Sobre todo de un futuro que depende del grupo de poder que controla a la vez la macroeconomía y la política nacionales. No parece haber muchos indicadores halagüeños o motivos para estar esperanzados. Si el bienestar de la familia cubana depende de la apertura de un timbiriche o de una fonda, de las remesas que reciba de familiares en el extranjero -las que cuentan con dicho beneficio- o de las expectativas que cuelguen de la generosidad gubernamental, ya podemos apagar las luces y cerrar la puerta: eso no es futuro.

 

Por otra parte, ninguna de las nuevas “libertades” económicas ha venido aparejada por libertades políticas y sociales, como es lógico bajo un régimen totalitario. Los cubanos hemos sido tan concienzudamente privados de derechos y hemos estado tan sujetos a controles “paternalistas”, que hasta los sectores de oposición y de la sociedad civil independiente a veces hemos clamado inconscientemente porque “se permita” la libertad de expresión, de asociación y de prensa, como si no se tratara de derechos naturales inmanentes a la condición humana. ¡Qué podemos esperar de otros, que se han dejado ganar por el desaliento!

 

No obstante, también el 2011 fue escenario de un repunte de los grupos cívicos alternativos y de evidentes vínculos entre unos y otros. Se ha estado produciendo un proceso espontáneo de crecimiento discreto, pero visible, de la sociedad civil independiente, que podría consolidarse paulatinamente. Sin dudas, aunque es un sector reducido, como corresponde a las condiciones de dictadura, esto es reflejo de la voluntad de grupos de cubanos de mentalidad emancipada, resueltos a no pedir autorización para ser libres, convencidos de que es preciso transformar la realidad desde nosotros mismos. Pocos años atrás esto era impensable. Igualmente, junto al crecimiento de espacios cívicos, es de esperarse una resistencia muy fuerte por parte de las autoridades, así como un eventual incremento de la represión.

 

El destino de unos y otros en este 2012 estará signado, entre otros factores circunstanciales, por los intereses que ya se han venido delineando más claramente y que, de manera muy general, son: la élite verdeolivo y toda su casta, por reciclarse para mantener el poder; los grandes empresarios miembros de esa propia casta o relacionados con ella, por conservar el monopolio económico y aumentar sus capitales privados; los nuevos pequeños propietarios y comerciantes, por incrementar sus ganancias aprovechando las reducidas reformas y, quizás, pugnar por otras; los infelices de siempre, por sobrevivir otro año de carencias; nosotros, los soñadores desobedientes, por aumentar el activismo para impulsar la conciencia hacia los cambios democráticos y buscar nuevas vías para potenciarlos.

 

Puede que algunos lectores piensen que soy pesimista, pero no es así. Mi optimismo mayor consiste justamente en ver la realidad a la cara y continuar aspirando a los cambios. Hoy, la desesperanza de decenas de miles de cubanos es uno de los principales aliados del régimen. Sin embargo, no hay que claudicar; puede que en medio de todo el presente oscuro, impreciso y turbio encontremos la oportunidad y hagamos el milagro. Nadie sabe cuánto falte, pero no es momento de arrojar la toalla. Los que estamos vivos y queremos hacer, no dejaremos que la fatiga y la derrota nos ganen la partida.