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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Barquito de papel...

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

Hace pocos días fui a la península de Guanacabibes, en el extremo occidental del país, una reserva natural casi virgen, donde se pueden contemplar iguanas, venados, cocodrilos y todo tipo de aves, además de poseer unos fondos marinos maravillosos.

 

Todo transcurrió muy bien hasta que quisimos participar de una excursión de submarinismo. Nos negaron el acceso porque en el grupo había cubanos y no están autorizados a subir al yate. El guía nos dijo que es una orientación de la Capitanía Naval.

 

De vuelta en La Habana quise saber si el parlamento había aprobado alguna legislación que impidiera a los cubanos viajar en barcos. Muy amablemente el jurídico de la Asamblea nos informó que no existe ninguna ley que prohíba navegar a los nacionales.

 

Claro que tampoco existía una ley que impidiera a los cubanos hospedarse en hoteles turísticos y sin embargo pasaron casi dos décadas mirando desde fuera como los extranjeros disfrutaban de las instalaciones que a ellos les estaban vedadas.

Pero ahora se supone que todo ha cambiado, casi medio millón de cubanos residentes en la isla veranean en esos mismos hoteles y una nueva ley de migración permite la salida libre de los ciudadanos...salvo que lo quieran hacer por barco.

 

En Cubatur nos dijeron que "a los cubanos -vivan donde vivan- no se les puede vender un paquete que incluya catamarán o yate". En la agencia Gaviota nos repitieron que para poder ofrecernos una excursión marítima debíamos traer un permiso de Capitanía.

 

Finalmente llamamos al Departamento Nacional de Capitanía, donde nos confirmaron que los cubanos no están autorizados a navegar, la única excepción son aquellos que estén casados con ciudadanos de otros países, los cuales deben solicitar un permiso.

 

Para lograr esta autorización es necesaria una carta del conyugue extranjero porque no se acepta que sea el cubano quien lo solicite. La misiva debe detallar motivo del viaje, itinerario, lugar de embarque, días de navegación y el nombre de la embarcación.

 

Es obligatorio presentar además un original del certificado de matrimonio y fotocopias de los documentos personales de ambos. Todo esto dirigido a una comisión presidida por un Coronel, quienes, en un plazo de 5 días, deciden si se otorga o no el permiso.

 

 

Pero incluso aquellos ciudadanos que estén casados con extranjeros y tengan la suerte de que la comisión no vea nada sospechoso, solo podrán navegar dentro de las aguas cubanas. Tampoco a ellos se les autoriza a abordar un crucero para visitar otro país.

 

 

Pienso que a lo mejor tratan de evitar la emigración ilegal, pero lo cierto es que aunque un cubano tenga pasaporte vigente, pasaje y visa, no podrá abandonar el país en una embarcación. De alguna forma el espíritu de la nueva ley de migración se diluye en el mar.

En Capitanía nos aseguran que "este punto no se tocó en el cambio de la ley de migración y de entrada a los hoteles, por lo tanto permanece vigente". Nos explican además que esa comisión es quien tiene la última palabra y no hay a quien apelar.

 

Ninguna de las personas con las que hablamos en hoteles, agencias de viaje, marinas, el parlamento o la Capitanía del Puerto me sabe explicar el porqué de la prohibición, se limitan a repetir que "así está establecido" pero desconocen quién lo estableció.

 

Así que la única forma es acudir a la autoridad de puertos con todos los papeles que atestiguan que él o ella están casados con ciudadanos de otras naciones y solo entonces cabe la posibilidad de que se le abran a los cubanos los mares y sus cayos adyacentes.

 

Pero si usted y su pareja son del patio y se les ocurre ir de vacaciones a Cayo Largo no podrán conocer la isla de las iguanas ni las demás excursiones marítimas que se ofrecen a los turistas de otros lares porque no le permitirán abordar el catamarán.

 

Y si quiere conocer Cayo Levisa, en la costa norte de Pinar del Río, tendrá que esperar a que se construya un terraplén para llegar por tierra porque por ahora se da la paradoja de que le autorizan a hospedarse en el hotel pero no le permiten navegar hasta él.