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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Apelación al absurdo

 

'Granma' insta a reforzar los valores patrióticos, pero 'la revolución' no es salvable.

 

Jorge Olivera Castillo, La Habana, en Diario de Cuba

 

El reciente llamamiento de la redacción del periódico Granma a reforzar los valores socialistas y patrióticos, más allá de las ortodoxias y obcecaciones con los que la élite verde olivo ha tejido la historia de Cuba en los últimos 56 años, define tanto el núcleo como los ribetes del miedo a que una ola cultural proveniente del Norte arrase con los ripios del modelo revolucionario.

 

Frente a la articulación de un nuevo escenario entre Cuba y EEUU, con el anuncio de las negociaciones para hacer las paces tras un largo periodo de hostilidades, el órgano oficial del partido comunista, para decirlo en buen cubano, "pone el parche antes que se salga el grano".

 

La élite del poder y sus partidarios, reales o condicionados por los intereses, se alistan para dar batalla. Piensan -¿de veras se lo creerán?- que es posible sensibilizar a una población que anhela desde hace mucho tiempo, y cada vez lo expresa con menos disimulo, la entrada masiva de productos y turistas de Estados Unidos.

 

La mayoría de los cubanos que calla o encubre las ansias de que se acabe el socialismo cuartelero, ve acercarse la hora de festejar en grande.

 

Ahora sí el material para alimentar las esperanzas no son parte de los espejismos que la miseria produce en serie y a la medida.

 

Es cierto que existe la tendencia de sobredimensionar el futuro mediato en que se supone haya en la Isla un capitalismo sin tantas limitaciones, quizá tutelado por una democracia a medias, quien sabe si bajo el control de los militares que en la actualidad tienen en sus manos más de 80% de la economía nacional.

 

Esto último, a esa masa que aspira a quitarse de encima el peso de la ideología que le han impuesto a punta de pistola, le importa un bledo. Lo que interesa es hacer negocios, sacar provecho a los esfuerzos.

 

Mucho menos le importa -no deberían dejar de ser mencionados en aras de la objetividad- a los que aguardan por darle continuidad a su vida parásita. Pues si algún destaque merece el sistema que nos vendieron como una panacea, es en la creación de vagos y delincuentes.

 

Las absurdas leyes laborales que violan flagrantemente el precepto marxista de "a cada cual según trabajo y a cada cual según su capacidad" y la magnificación del encarcelamiento como recurso para mantener los correspondientes niveles de gobernabilidad, explican en parte el daño antropológico causado, cuyos efectos se prolongarán por muchos años.

 

La honestidad ha sido liquidada por la doble moral, el trabajo honesto justamente remunerado con el robo furtivo -¿quién puede sobrevivir con 20 dólares al mes como promedio?-, y la eficiencia productiva con los descabellados planes de los burócratas, siempre listos para tapar los fracasos a través de la manipulación de las estadísticas.

 

En las páginas del Granma se plasmó una petición absurda. La "revolución" no es salvable. Sus bases se pudrieron hace años. Lástima que no quieran darse cuenta.

 

Las credenciales patrióticas del pueblo cubano son suposiciones que no resisten un análisis serio, mucho más cuando se presentan como un hecho generalizado.

 

El pronorteamericanismo sí es un fenómeno que tiene su impronta en todos los estamentos sociales.

 

Los tiempos que se avecinan pronostican la derrota de esa propaganda inútil sobre las que se ha montado un país virtual.

 

Aunque todavía miles aplaudan y vitoreen a los jefes o mandaderos del poder real, en el fondo subyace un rechazo de tintes anexionistas.

 

Esa propensión pudiera superar los estimados. Solo hay que esperar el momento para que se despejen las incógnitas.