Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Análisis sobre la dualidad monetaria en Cuba

 

Roberto Díaz y Héctor Maseda, en Misceláneas de Cuba

 

La existencia de la dualidad de la moneda en Cuba ha generado detractores, tanto en el orden económico como en el social. Económico, porque de no producirse una unificación en un periodo breve, ello pudiera significar la no inclusión de Cuba en los bloques hemisféricos económico-financieros como miembro pleno y, en consecuencia, su separación por falta de respaldo monetario que exigen los programas de integración regional (ALBA, CELAC, CEPAL…) debido a no poseer una moneda de convertibilidad comercial sólida y de ahí, su falta de respaldo económico. Y social, por mantenerse en Cuba una minoritaria capa social privilegiada con acceso al CUC (peso convertible) inalcanzable para el 90% de la población. Ambas realidades, interactuando simultáneamente, desencadenarían un retroceso definitivo en las aspiraciones de nuestros gobernantes de dar una falsa imagen de solvencia económica y solidez social a los Jefes de Estado y Gobierno de las naciones vecinas.

 

Pero… ¿Qué es la “Dualidad monetaria?”. En términos económicos cuando dos monedas coexisten y comparten legalmente, en alguna medida, las funciones del dinero en la economía nacional y que son utilizadas como medio de pago; medida de valor (expresión de los precios de los bienes y servicios que se comercializan, las deudas y los registros de los valores económicos); así como medio de atesoramiento (depósitos en los bancos y efectivo). Generalmente, la aparición de la dualidad monetaria está asociada a situaciones que afectan severamente al sistema productivo e impiden que la moneda nacional preserve las funciones del dinero.

 

Esto precisamente es lo que ha ocurrido en Cuba. La moneda de curso legal antes de 1993 -el llamado CUP o peso cubano normal- perdió toda su vigencia como valor real de cambio, no sólo por la involución de la economía sino por la pérdida de los socios de Europa del este (Bloque de países socialistas con su organismo de integración económica conocido en su época como el CAME). Éstos mantenían la economía isleña sin mayores sobresaltos gracias a las prebendas de carácter político y económico-comercial otorgado por la desaparecida URSS apoyada por la otrora “Europa del Este”.

 

De 1989 a 1993 y en la cúspide de la crisis de los años 90, existió en Cuba una “dualidad monetaria”: el CUP, sin valor real en el resto del mundo, y el dólar estadounidense. En 2003 se suspendió, nacionalmente, la circulación del dólar norteamericano. En el 1998 apareció como Ave Fénix el “peso convertible” o CUC que se mantiene hasta el presente. Fue una medida emergente surgida por la fuerte depreciación del CUP y por la necesidad gubernamental de mantenerse con el control absoluto de las pocas divisas extranjeras que ingresaban a Cuba. El CUC tampoco es convertible, pues su valor se fija unilateral y arbitrariamente por las autoridades de la Isla, no por el mercado internacional. Razón por la cual ninguna de las dos monedas es transada en el exterior.

 

Por estas razones existe una virtual unanimidad en Cuba sobre la unificación de las monedas, (CUP y CUC) pero desde 2003 hay un debate sobre cómo hacerla y en qué plazo. En 2008, Raúl Castro expresó que: “(…) la revaluación del CUP sería progresiva, gradual y prudente (…)”, pero advirtió que: “(…) es un problema complejo que requiere un estudio profundo para evitar efectos traumáticos, por lo que la eliminación de la dualidad tomaría entre 4 y 5 años (…)”.

 

El valor del CUC tendría que ser reducido poco a poco porque si se cortase el cambio de 24 a 12 CUP por un CUC, sin incrementar la producción y la productividad, se crearía un caos mercantil. La población compraría los artículos en la red de tiendas con ventas en divisas por la mitad del valor previo. Se agotarían las existencias con rapidez. El Estado se vería obligado a una nueva importación masiva de bienes que pronto desaparecerían… y el ciclo se repetiría hasta el infinito. Esta nueva realidad, como es natural, propiciaría una crisis tan grande que conllevaría, según los entendidos, a drásticos cambios en los órdenes político y económico, sin contemplar los agudos estallidos sociales producidos por la desaparición total de las pocas posibilidades que se tienen hoy de subsistencia, lo que generaría levantamientos y rebeliones sociales masivas que el gobierno de Cuba no desea se produzcan.

 

La doble moneda -como afirman especialistas- crea distorsiones en contabilidad fiscal y en política monetaria e impide la creación de un mercado verdaderamente financiero. También distorsiona los costos, lo cual no permite conocer con certeza la productividad de las empresas, reduce el tamaño del mercado interno y de los sectores y redes económicas, y enmascara los subsidios e impuestos incorrectamente asignados. El sobrevaluado CUC incrementa el valor de las exportaciones a la par que reduce el valor de las importaciones, lo cual agrava el déficit en la balanza comercial de mercancías que, en 2011, se estima, sobrepasó los US$ 7,000 millones.

 

Algunos economistas cubanos han ofrecido sus valoraciones sobre cómo realizar en principio esta unificación. Expondremos algunas de ellas:

 

Juan Triana argumenta que para unificar las dos monedas hay antes que decidir cuál es la que va circular y definir la tasa de cambio con la que se efectuarán todas las operaciones.

 

Omar E. Pérez Villanueva recomienda suprimir el control de cambio a las empresas, sin afectar el cambio a la población y establecer una reforma global de precios.

 

Pedro Monreal advierte que la unificación sin incremento de producción-productividad pondría presión sobre los precios, salarios y pensiones, por lo que primero habría que implementar la reforma estructural de la economía.

 

Pavel Vidal sugiere: devaluar de forma gradual el sobrevaluado CUC, darle convertibilidad al CUP en el sector empresarial y establecer una tasa de cambio más realista del CUC para eliminar la doble moneda y se quede el CUP o una que siendo única, lo sustituya.

 

Al parecer las sugerencias económicas de los especialistas Pedro Monreal y Pavel Vidal son las más adecuadas, en una primera etapa, para la reformulación que pudiera ejecutar el gobierno cubano, por las metodologías que se plantean y que, en este momento, utiliza éste dentro de sus estrategias.

 

Ahora bien, visto de esa manera pudiese parecer muy fácil para los gobernantes de Cuba el restablecimiento de la credibilidad monetaria, pero… ¿Sobre qué elementos económicos y de crecimiento de sus activos esperan sustentar éstos, sin tener en cuenta la afectación al poder adquisitivo del cubano medio y sus beneficios de corte social que ya son precarios?

 

Los especialistas que posee el CAT tienen una visión diferente para la solución del problema. No consideran que las opciones antes analizadas constituyan verdaderas respuestas en sí mismas pues sólo se aprecian los factores económicos inmediatos. El problema debe analizarse sí, primero económicamente, pero con la respuesta social en la otra mano. Es un error político que puede costarnos muy caro en nuestras pretensiones de tener una verdadera democracia en Cuba. Debemos recordar que una transición no se materializa con sólo desearlo, pensar en ello o plasmarlo en una declaración de principio. Es necesario actuar como protagonistas de la misma. Es fundamental buscar una forma lógica e integral para la transición, la menos traumática y, finalmente, actuar en consecuencia.

 

El sistema económico del Estado cubano tiene una multiplicidad de deficiencias que debemos atajar primero, y neutralizarlas después antes de servirnos de éste. Esa realidad, debemos admitirlo, es harto difícil de superar debido, principalmente, al deterioro integral a que ha sido sometida la sociedad cubana durante más de medio siglo, producto -en gran medida- a la politización e ideologización experimentada y que no podemos ignorar, pues ello conllevaría a un estado de desorden difícil de controlar. Después de expresadas estas reflexiones, los autores de este ensayo económico, con humildad pero convencidos de la profesionalidad con que hemos analizado el tema, pasamos a exponer nuestras opiniones:

 

Primera:- Consideramos como muy probable que la unificación monetaria tenga lugar inicialmente en las empresas y/o dependencias controladas por el gobierno que operen con cierta liquidez de activos internacionales, siempre que no se apliquen terapias de choque que afecten a la ciudadanía en general. Esto les permitiría ir retirando paulatinamente de sus operaciones diarias la moneda CUC o como señala el economista Pavel Vidal “(…) ir devaluando, poco a poco, el CUC (siempre que se aumenten la producción y la productividad, n. de los a. de este ensayo) e ir dándole convertibilidad real al CUP (…)” como ya se ha declarado oficialmente será éste la moneda que sobrevivirá al presente caos financiero.

 

Segunda:- Las prestaciones de servicios deben regirse por los principios de “la oferta y la demanda” y el de la “leal competencia” en el mercado bursátil (sin caer en el error de fijar precios topes que generarían escaseces y un mercado subterráneo o bolsa negra que afectaría el despegue económico a que aspira un país que, ya es difícil de controlar); así como mantener los flujos de suministros o insumos de mayor demanda en una balanza equilibrada, para lograr la estabilidad requerida en los diferentes mercados y sus ofertas productivas y de servicios (nos referimos a los existentes que comercializan sus productos o servicios en CUC o CUP, según sea el caso). Esto, a su vez, traería como consecuencia una estabilidad real en los precios que conllevarían a un ulterior equilibrio monetario. Esa sería una fórmula de ir retirando, de manera paulatina, la moneda a eliminar. Es decir, el CUC.

 

Tercera:- El gobierno tiene que descentralizar la economía y ceder su absoluto control actual. Esto significa tendrá que aceptar la creación, por parte de nacionales y foráneos, de espacios en inversiones privadas que contemplen desde la microempresa hasta las grandes estructuras empresariales no gubernamentales (mecanismo que exige se proceda de manera transparente y sin dobles intenciones ni ambigüedades regulatorias por parte de las autoridades del país), para no crear una disfuncionalidad en los medios productivos que puedan generar, conscientemente o no, una distorsión de los valores reales de crecimiento del Producto Interno Bruto y su reflejo porcentual, que impiden valorar si existe o no un verdadero despegue económico. Este método aplicado sería, al mismo tiempo, el encargado de estabilizar los activos nacionales, permitiendo una balanza equilibrada en los cobros y los pagos así como las amortizaciones de deudas.

 

Cuarta:- Fue el gobierno cubano quien propició la dualidad monetaria desde el año 1993 a la actualidad (US$ y el CUP primero y el CUC con el CUP después), ésta última variante para monopolizar los Castro el control de las monedas foráneas que entraban al país. Los errores económicos y sus pésimos resultados los señalan a ellos como los únicos y grandes culpables de la debacle económica y financiera que ha padecido y padece Cuba en los últimos 54 años. No son culpables -como quieren los hermanos Castro hacernos creer- ni el “embargo de los EUA contra Cuba” (que paradójicamente ya en el año 2011 Cuba se había convertido, según informes de Henry Godar ante las Naciones Unidas en el quinto socio comercial con los EE. UU.). Tampoco son culpables la baja productividad de los renglones económicos o la miserable remuneración salarial digna de esclavos que le pagan las autoridades cubanas al ciudadano común; sino más bien la deficiente -por no decir inexistente- política económica que se utiliza en Cuba por el gobierno. Sumado a esto tenemos el no cumplimiento por parte del Estado cubano de las responsabilidades contractuales y la mora en los pagos que han llevado a nuestros acreedores foráneos, gubernamentales o empresariales, a la suspensión de los mismos con la consecuente pérdida de la credibilidad y prestigio, ambas tan necesarias en el mundo de las relaciones comerciales internacionales.

 

Quinta:- Estos argumentos nos llevan a un único razonamiento: después de la unificación monetaria o virtual revalorización del único circulante en el país y luego de todas las medidas para restablecer lo perdido en materia de desarrollo, lo que faltaría sería la implementación de medidas de carácter democrático reales que le permitan al pueblo cubano decidir su modelo político y de gobierno, sin presiones o amenazas gubernamentales de tipo alguno.

 

A modo de conclusión, debemos considerar el establecimiento de la necesaria, inevitable y futura comercialización fluida de Cuba con países desarrollados, creando para ello instituciones dinámicas y enfocadas al desarrollo, descansando la economía nacional, fundamentalmente, en la inversión privada ejecutada sobre los renglones de bienes raíces; la industria de alimentos; la explotación de las zonas pesqueras en la plataforma insular; la implementación de un paraíso fiscal con regulaciones propias de un estado plural (donde resulta obvio se respeten las cuentas y activos nacionales y foráneos); el despegue de un turismo de alto nivel y la creación de estructuras de apoyo para su correcta explotación; la prospección y explotación de los yacimientos de petróleo en tierra y aguas profundas de exclusividad económica nacional; la industria del níquel y el cobalto; la utilización de las instalaciones tecnológico-productivas y centros de investigaciones farmacéuticas y biotecnológicas; en cooperación científico-comercial con los países verdaderamente importantes en esas disciplinas, que; entre otras opciones, serían el colofón perfecto para que nuestro país comenzara a insertarse de manera real e irreversible en las corrientes mundiales del progreso económico, la prosperidad, bienestar humano y seguridad social.

 

---000---

 

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA CONSULTADA.

 

1.- Buscadores Google y Yahoo de Internet. Actualizados.

2.- Dictamen de la Comisión de Asuntos Económicos de Cuba. Año 2012.

3.- ProChile/Representación Comercial. La Habana. Análisis Económico Comercial. Cuba/2012.

4.- Salim Lanrani. “La unificación monetaria en Cuba debe eliminar las desigualdades” Martianos. Cuba información. Octubre/2013.

5.- Mesa Lago. Carmelo. “Sobre la unificación monetaria en Cuba: dos enfoques”. Año 2013.

6.- Guanche, Julio César. “La verdad no se ensaya. Cuba: el socialismo y la democracia”. Año 2012.

7.- Rothbart, Murray. “El hombre, la economía y el Estado”. Unión Editorial. Año 1962.

8.- Rothbart, Murray. “Poder y Mercado: el gobierno y la economía”. Editado por el Ludwig von Mises Institute. Año 2006.

9.- RothBart, Murray. “La ética de la libertad”. Unión Editorial. Año 1982.

10.- von Mises, Ludwig. “La Acción humana”. Unión Editorial. Año 1949.

11.- von Mises, Ludwig. “El Estado omnipotente”. Unión Editorial. Año 1944.

12.- von Mises, Ludwig, “El fundamento último de la Ciencia Económica” Unión Editorial. Año 1962.

13.-Agencia EFE. “Cuba abre el proceso para eliminar la doble moneda”. Año 2013. *lainformacion.com*.

14.- Mederos González, Lenier. “Entrevista acerca de la eliminación de la doble moneda al economista Pavel Vidal Alejandro. Internet. Año 2013.

15.- Vidal Alejandro, Pavel. “Los salarios, los precios y la dualidad monetaria”. Año 2013.

16.- Cuba Monthly Report. Economist Intelligence Unit. May 2008.

17.- Montreal, Pedro. “El problema económico de Cuba”.

18.- a la 56.- Referencias pasivas consultadas.