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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Alegría entre los cubanos y eventuales peligros

 

Será necesario conjurar los peligros que puedan presentarse en el camino de convivencia emprendido por Raúl y Obama

 

Pedro Campos

 

El anuncio simultáneo de los Presidentes Raúl Castro y Barak Obama sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU y el regreso de los tres agente cubanos sentenciados en EEUU, generó gran hola de alegría en el pueblo cubano.

 

Casi todos los cubanos con los que he intercambiado criterios al respecto, se sienten muy esperanzados de que este acontecimiento genere un cambio definitivo en las complicadas relaciones entre ambos países hacia una era de cooperación y entendimiento y a la espera de que se refleje pronto en la situación interna de Cuba.

 

Incluso entre tradicionales oficialistas preocupados por segundas intenciones norteamericanas, predomina la satisfacción por el relajamiento de las tensiones de todo tipo que implica para la sociedad cubana en general. Algunos muestran escepticismo.

 

Es muy claro en el discurso de Obama que EEUU trata de influir en la situación cubana, solo que desde las posiciones del acercamiento. Pero no se trata de rechazar los ofrecimientos de EEUU por el simple hecho de oponerse a todo lo que venga del “imperialismo”, sino de encontrar un nuevo modo de convivencia con el poderoso vecino al que nos ligan muchos lazos, donde el respeto a la soberanía nacional y popular y al derechos internacional permitan al mismo tiempo el intercambio económico, político y cultural beneficioso para el futuro de ambos pueblos.

 

A la sociedad post-capitalista, que algunos denominamos como socialista-democrática, no se llegará por imposición sino formando y desarrollando sus bases en el seno de la sociedad actual. En ese camino EEUU tiene mucho que aportar a Cuba y viceversa.

 

Está muy claro que las elites gobernantes en ambos países tratan de sacar provecho propio de este acercamiento; pero las sociedades, los pueblos y los trabajadores también pueden beneficiarse ampliamente. Este nuevo ambiente de distensión entre ambos gobiernos es indispensable para el desarrollo económico, político y social del pueblo cubano.

 

El miedo al nuevo relacionamiento, es una de las caras ocultas del viejo estalinismo.

 

Un proceso de democratización en Cuba, se ha explica en anteriores artículos, conviene a los intereses del gobierno, de la oposición tradicional y de la amplia izquierda democrática. Este acontecimiento, constructivamente llevado por todas las partes, debería ser el inicio de ese necesario proceso.

 

El júbilo por el restablecimiento de relaciones diplomáticas ha sido tal que pretender hacer algo para echar atrás el camino de encuentro trazado por ambos Presidentes, podría provocar un gran rechazo por las muchas esperanzas depositadas por el pueblo cubano en todo lo bueno que pueda traer este acontecimiento. De hecho, una minoría que ya ha demostrado su oposición a este curso se está quedando aislada.

 

Y por eso mismo será necesario conjurar eventuales peligros que puedan presentarse en ese camino, provenientes de los sectores retrógrados y conservadores en ambos lados.

 

Hay personeros del exilio que han mostrado su descontento y han declarado que harán lo que esté a su alcance para obstaculizas las políticas del Presidente Obama. También algunos opositores internos han demostrado su rechazo. No se dan cuenta que corren en posiciones contrarias a los tiempos y que se están rezagando de los intereses mayoritarios del pueblo cubano.

 

Estar por la democracia implica estar a favor del pluralismo, la diversidad, el respeto a las posiciones diferentes, por la paz, la reconciliación, el diálogo y la concordia. Los que se están oponiendo a este camino que claramente será un proceso complejo pero necesario, no están demostrando su vocación republicana y pacífica y corren el riesgo de verse definitivamente auto-aislados del torrente democrático.

 

Particularmente en Cuba, es necesario estar atento a las acciones que puedan emprender grupos opuestos a este curso para entorpecerlo, tanto en la oposición tradicional como en el seno del gobierno-partido-estado cubano, los que pueden “hacerse el juego” entre ellos.

 

El conflicto entre Cuba y EEEUU ha sido un negocio con el que han estado lucrando y del cual se han estado alimentando muchos en la oposición y una gran cantidad de burócratas.

 

Podrán desaparecer fondos del presupuesto norteamericano para financiar grupos y posiciones que se opongan al nuevo rumbo, mientras que el gobierno cubano deberá reajustar sus esquemas militares y de seguridad de cara a la nueva realidad, movimientos necesarios además para la salud de las finanzas y el presupuesto estatales.

 

No serán pocos los que sientan nostalgia y quieran seguir viviendo del negocio jugoso de la confrontación.

 

El gobierno cubano no solo debe mostrar su disposición a la convivencia, si no también reaccionar clara y enérgicamente contra los funcionarios que generen acciones conflictivas que puedan comprometer ese futuro, de la misma forma que el gobierno norteamericanos deberá controlar a los grupos extremistas que intenten acciones para obstaculizarlo.

 

Paciencia deberán tener ambos gobiernos para soportar eventuales expresiones no complacientes de algunos ciudadanos y de la contraparte y para no confundir acciones o declaraciones de funcionarios intermedios o grupos de presión con las políticas oficiales de los gobiernos.

 

Serán necesarias otras medidas que vayan restableciendo la confianza perdida en tantos años de enfrentamiento multilateral.

 

Específicamente no se puede olvidar que en los momentos en que el gobierno de Clinton intentaba un acercamiento, los aviones del grupo hermanos al rescate continuaban acciones consideradas provocativas por el gobierno cubano que, a la postre, terminó derribándolos y echando por tierra los esfuerzos constructivos de aquella Administración.

 

Hay que estar alertas para evitar que situaciones similares puedan repetirse y defraudar, empañar o empeñar esas alegrías del pueblo cubano.

 

Esta oportunidad de paz y entendimiento no debería ser desaprovechada por ningún cubano interesado en la prosperidad y el bienestar de nuestro pueblo.