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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

20 de mayo y 20 de julio

 

Pedro Campos, La Habana

 

El 20 de mayo de 1902 quedó inscrito en la historia de Cuba como el día del nacimiento de la nación cubana, con su Gobierno, Constitución y símbolos patrios propios,  junto a la retirada de las fuerzas estadounidenses que habían intervenido cuatro años antes en la guerra por la independencia de Cuba.

 

La salida de las tropas norteamericanas fue posible después de que el Congreso cubano aprobara la Enmienda Platt, la cual implicaba una limitación a la soberanía nacional.

 

Por eso para muchos historiadores y politólogos nacionalistas, la República entonces surgida estaba mediatizada. Por aquella intervención, por aquella enmienda y por los múltiples vínculos económicos y de todo tipo entre ambos países, los gobiernos norteamericanos de todas las épocas posteriores sintieron una cierta sensación de preferencia y protectorado hacia la Isla, que los llevó a intervenir militar y políticamente en muchas ocasiones.

 

El 20 de mayo de 1902 quedó señalado como el día en que nació la República Mediatizada porque su soberanía quedó cercenada por el derecho de un gobierno extranjero a la intervención.

 

Ahora otro hecho significativo en las relaciones entre el gran vecino del Norte y la pequeña isla antillana tiene lugar otro día 20, pero de julio, 113 años después: el restablecimiento de relaciones diplomáticas, con la reapertura de las respectivas embajadas, después de más de medio siglo de continuos  enfrentamientos de todo tipo, donde lo único cierto es que ambas naciones mucho perdieron.

 

El 20 de mayo nos recuerda la Republica Mediatizada por la Enmienda Platt. El 20 de julio nos recordará el reconocimiento del Gobierno de EEUU a la soberanía del gobierno surgido de la revolución de 1959.

 

Por este hecho, la administración de Barak Obama pudiera ser recordada como la primera de EEUU que aceptó Cuba tal cual, sin ánimos intervencionistas, después de 1959.

 

Y esa diferencia simbólica marcará las dos fechas.

 

Ojalá que la historia recuerde este nuevo 20 como la apertura de una nueva época en las relaciones entre ambos países signada por el respeto mutuo, la convivencia y la cooperación.

 

Guste o disguste, los presidentes Barack Obama y Raúl Castro han iniciado esta nueva era, y por ello ambos pueblos deberán recordarles.

 

Esperemos que el camino hacia la plena normalización ahora se agilice y que la buena voluntad que hasta ahora ha primado en ambos gobiernos continúe marcando el rumbo de estas relaciones que pueden llegar a ser muy fructíferas para ambos pueblos.

 

El Gobierno cubano desea presentar el hecho como un triunfo de su política de principios "socialistas" mantenida durante medio siglo. Sin embargo, todos sabemos que en Cuba lo que existe es un capitalismo monopolista de Estado con un gobierno estructurado autoritariamente según los esquemas estalinistas de la dictadura del proletariado, que nada tienen que ver con el socialismo de los fundadores.

 

Y paradojas de la historia, este hecho histórico que implica el reconocimiento del Gobierno norteamericano al Gobierno cubano se produce cuando la soberanía del pueblo cubano permanece también mediatizada por ese gobierno que detenta el poder hace más de medio siglo y jamás se ha atrevido a entregarlo al pueblo, a sus trabajadores.

 

Hoy la soberanía del pueblo cubano esta mediatizada, pero no ya por la intervención de EEUU, sino por la del Gobierno "revolucionario".

 

Y esto constituye el principal problema que confronta la nación caribeña.

 

Como ya se ha planteado, en estas nuevas condiciones, desaparecen las justificaciones del Gobierno cubano para sus políticas antidemocráticas, mientras la eventual desaparición de las leyes del "bloqueo" (embargo), eliminaría los pretextos para el desastre económico, aunque, desde luego no corresponde a EEUU resolver los problemas de soberanía popular entre el Gobierno autoritario y el pueblo, que solo le incumbe a este.

 

De manera que, sin esperar que EEUU tome otras iniciativas en relación con la situación interna de Cuba,  es de suponer que esta nueva coyuntura favorezca la evolución de la situación interna hacia un proceso de democratización y mejora en general de las condiciones de vida del pueblo cubano.

 

Esperamos que en lo sucesivo ningún gobierno de EEUU intervenga de nuevo en nuestros asuntos internos. Que opine, como lo hace cualquier gobierno sobre los acontecimientos en otros países, no debe preocupar.

 

Hoy ya nadie puede seguir argumentando que la confrontación con EEUU es el problema principal que afecta a Cuba. Es la confrontación entre la burocracia todo-poseedora y decisoria y el pueblo cubano íntegro el factor que está moldeando los destinos de Cuba en estos momentos.

 

Esperamos que en estas nuevas circunstancias el Gobierno de Raúl Castro se acabe de percatar de los signos de la nueva época y se encuentre en mejores condiciones de dar los pasos necesarios para restituir la soberanía al pueblo.

 

Es deseo de muchos cubanos y cubanas que este restablecimiento contribuya finalmente a esos nobles fines.