Cubanálisis  El Think-Tank

        RAZONES Y PERCEPCIONES DESDE LAS POSICIONES CASTRISTAS:

                                  SUS AUTORES, SUS PROPIAS PALABRAS

 

 

 Todos sabemos desde hace rato por dÓnde le entra el agua al coco

 

El Francotirador del Cauto

  

“Pero es que también desaparecieron, y no se menciona por parte alguna, los valores con que el estado trataba a su sociedad”. Riflexiones.

 

Se ha puesto de moda en algunos hospitales recordarnos lo que cuesta la salud pública y no lo veo mal si se expusiera con diafanidad, pero es que el fraude en cada cartelito es afirmar que la salud pública en nuestra nación es “gratis” y no subsidiada por el pueblo trabajador.

 

Es un fraude estar afirmando que el estado nos brinda gratis salud y educación y cuando se comete este tipo de engaño no deben alarmarnos la otra retahíla de simulaciones a las que estamos acostumbrados a enfrentar en la vida diaria. Es como esa otra afirmación pantagruélica de que el obrero es dueño de los medios de producción.

 

Así, como al pasar, pienso que tanta parafernalia sobre los costos de la salud nos dan fuertes indicios que algo se cocina en el traspatio, por lo que no hemos de dudar que en breve, bajo cualquier subterfugio, “la chusma cubana”, los maleducados, indisciplinados y gritones cubanos, estemos pagando de alguna manera, con el mismo salario depreciado y escandaloso, las consultas médicas o los análisis de laboratorios en hospitales y policlínicos.

 

Y lo que me preocupa hoy es el fraude, porque como el Presidente tocó a degüello con el cornetín del Partido, pues toda la tropa oficialista se alinea para el combate, para enfrentar la nueva tarea de choque, por lo que no es de extrañar que nuestra anti prensa, (también tenemos  el no resuelto y famoso aún anti pan de Carlos Ruiz de la Tejera) trate de pasarnos gato por liebre.

 

El pasado 21 de Julio, el diario Juventud Rebelde intenta analizar en un artículo, dos páginas, hecho a seis manos y bajo el título de “una nota, a toda costa, y costo”, los problemas del fraude en la educación.

 

Así, como de pasada, el artículo menciona solo una de las grandes verdades del fallo del sistema: “que se haya impulsado el promocionismo, y se exija un alto por ciento de aprobados, que ha terminado en que los docentes ayuden a sus alumnos “, sin explicar que si un profesor tenía desaprobados ello repercutía en su expediente laboral: había que hacer del bruto o del despreocupado un sabio.

 

Tímidamente se admite que es posible que en ello influya la mala calidad en las clases de algunos profesores, sin admitirse por ninguna parte el voluntarismo y el parche que significaron  los maestros emergentes y las teleclases para sustituir la ausencia  de docentes, para los que el magisterio ofrecía pocas oportunidades de desarrollo personal y estabilidad económica.

 

El resto del artículo habla de consecuencias, al mismo estilo en que el Partido y el estado nos tienen acostumbrados. Por parte alguna se menciona que no puede existir una educación de calidad en una sociedad en crisis y que ello no solo es un problema institucional, sino reflejo de un sistema que no funciona en ninguna de sus partes.

 

El 30 por ciento de los alumnos entrevistados admitió haber cometido algún tipo de fraude y el 45 por ciento de los padres aceptó la posibilidad de comprar un examen como una ventaja en caso de que su hijo falle, y este tipo de cifras reconocidas por padres y alumnos fraudulentos deben duplicarse dada la falta de ética con que se actúa en ese y demás sectores de la población.

 

Por supuesto, las soluciones brindadas son propias de la burocracia, aplicación de resoluciones, envío de los profesores corruptos a los tribunales acusados de cohecho, incluso hay quien propone que se sancione jurídicamente a los padres que compren exámenes.

 

Pero si en algo está desequilibrado el reportaje es cuando en él se afirma que “el sistema evaluativo para todos los niveles de Educación es potencialmente anti fraude” y que “aplicando correctamente las resoluciones y leyes se logra una perfecta correspondencia entre los resultados académicos y el comportamiento del estudiante durante el curso”. Si tan es así, ¿por qué hay fraudes? ¿No creen que haya otros factores incidiendo?

 

Creo que es falso sugerir o creer que las resoluciones y leyes bien aplicadas resuelven los problemas sociales existentes en nuestro país, amén de que al parecer nuestra Revolución iba de maravilla hasta que pretendimos institucionalizarla, lo que no impide que dejemos que los especialistas hagan una profunda revisión de nuestro sistema de enseñanza y acaben  de darnos a conocer cuáles son los puntos flacos de la teoría, por ejemplo, no atosigar los niveles secundarios y primarios con materia que se daba antes en niveles superiores, lo que  conspira contra la asimilación y educación del niño.

 

El gigantismo en la educación también es una aberración, más si pretendemos crear genios trascendentes en lugar de personas estudiosas y normales. Enseñar en las aulas esa asignatura desaparecida conocida como moral y cívica y dejar a un lado el adoctrinamiento político a los niños. También priorizar la mejora del salario en ese sector. Si un obrero produce mal, nos da un producto de mala calidad y lo consumes o no y san se acabó. Si creas un alumno deformado es para toda la vida.

 

El propio artículo reconoce que “a partir de los años 90, y debido a la crisis económica que sobrevino, en la sociedad cubana aparecieron las primeras señales de la pérdida de valores”, ¿por qué el asombro de que ello haya sucedido en el sistema de enseñanza? Pero es que también desaparecieron, y no se menciona por parte alguna,  los valores con que el estado trataba a su sociedad. ¿Quién decidió que un policía o un militar ganaran el doble o el triple que un maestro? Aquellas fueron las decisiones, pues ahora tenemos los resultados.

 

Obviamos además que la educación del niño y el adolescente es reflejo de la sociedad en que viven y es algo escandaloso pretender una juventud sana cuando de sobra sabemos que la sociedad en que se desarrollan tiene tanto o más vicios que los que ellos cometen. Si el fallo es sistémico es de esperar que las consecuencias reboten en todas los sectores de la sociedad. No sé como un niño puede ser virtuoso cuando ve a sus padres delinquir para lograr la subsistencia.

 

Pero creo realmente que la solución no está a la vuelta de la esquina, sobre todo cuando la Viceministra del sector afirma en el artículo que el elemento clave para la solución del problema sigue siendo la preparación que tengan los docentes y que “una manera de evitar el fraude es tener estudiantes interesados en el contenido que se imparte, lograr que se motiven, estudien y busquen conocimientos”.

 

¿Quieren respuesta más sosa? ¿No les parece un fraude?