Cubanálisis  El Think-Tank

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¿Qué me compraré? ¿Una casa?

 

Laura Bécquer Paseiro, en Progreso Semanal

 

Dicen por ahí que es más fácil ir a la luna que comprarse una casa en Cuba. Cualquiera pensaría que es una exageración, pero los precios del mercado inmobiliario en la Isla y los mecanismos para acceder al mismo son tan enrevesados que es más fácil soñar con vivir en el satélite.

 

La cuestión de la vivienda aquí es un tema pendiente y el negocio de compra-venta, es aún muy incipiente. Sin embargo, como sucede con casi todo en Cuba, hay diversas maneras de lograr el tan anhelado sueño de tener una casa propia; ya sea por la vía legal o por la “izquierda”, donde todo sucede más rápido y mejor.

 

“A mí me salió en 8 mil cuc”, dice Yanet residente en La Habana desde hace seis años cuando dejó Cacocum ubicado en la oriental provincia de Holguín. Su novio extranjero –a quien conoció por Facebook, según cuenta- la ayudó para hacerse de un apartamentico cerca del casino deportivo en el Cerro. Tiene apenas un cuarto donde comparte la sala con un mini baño, la cocina y un colchón que recoge cuando hay visitas. A pesar de lo pequeño del espacio confiesa sentirse feliz. “Es mío, imagínate lo que es tener algo propio aquí”, dice mientras aclara que lo compró “sin nada adentro, todo esto (equipos electrodomésticos e instalaciones hidráulicas) lo tuve que poner yo, o sea que me salió el doble cuando te pones a ver”.

 

Los padres de Ismael son funcionarios del Gobierno cubano y cumplieron misión diplomática durante cuatro años. Cuando regresaron a Cuba aún estaba vigente la carta para obtener un carro moderno valorado en 30 mil cuc. Ellos prefirieron venderla y con una parte del dinero, 14 mil, le compraron un apartamento interior cerca del barrio de Santos Suárez en el municipio Diez de Octubre. Como Yanet, Ismael invirtió una cantidad superior en arreglos dentro de la casa.

 

“El proceso para comprar o vender una vivienda en Cuba es bastante burocrático”, así de categórica es Irina, quien con 27 años es propietaria de su casa, algo muy raro en este país. Ella contó a Progreso Semanal que su mamá estuvo en Venezuela cumpliendo misión como médico por más de tres años. Las facilidades económicas de esa misión, la ganancia de la venta de su casa en Marianao, y unos ahorros más, le dieron la posibilidad de comprarse una vivienda más amplia en Luyanó.

 

“Lo primero que haces es buscar precios por Revolico para tener una idea de cómo está el mercado”, comenta. Los precios varían entre 60 mil y 25 mil cuc según la zona en la cual estés buscando y las comodidades de la vivienda: la cantidad de cuartos, si tiene patio grande, si es un apartamento en un edificio o una casa aparte, todo eso se tiene en cuenta, dice.

 

Cuando escoges la casa y te encuentras con el vendedor vas a la sede del Instituto de la Vivienda de tu municipio para que esa entidad haga una tasación de tu casa en moneda nacional. “Mi casa estaba valorada en 4 mil pesos cubanos (cup), sin embargo, yo la compré en Revolico a 12 mil cuc”, expresa sin saber explicar esa distorsión. “En Vivienda lo único que me dijeron fue que ese “desajuste” lo iban a arreglar pronto porque se perdía mucho dinero”.

 

Después vas con la persona que te vende la casa a la Notaría para hacer el cambio de propiedad. De ahí, llegas al Banco a depositar los 4 mil pesos cubanos o la cantidad en la cual valoren tu propiedad. “El paraguas se traba cuando tienes que pagar el impuesto del 5 % del valor de tu casa -en mi caso fueron 200 pesos cubanos-. En la ONAT debes llenar una planilla con requerimientos técnicos pero ni ellos la tienen impresa, además de que no te la aceptan si no tiene esos formalismos. En la misma esquina de la Oficina hay gente que se dedica a llenar ese tipo de documentos por 1 cuc o 25 pesos cubanos. O pagas o sucumbes en el laberinto de la burocracia”, afirma Irina.

 

Ya con ese papel vuelves al Banco y depositas la cantidad. Posteriormente, debes presentarte en el Registro de Propiedad en dos meses para registrar tu casa.

 

Desajustes y regulaciones

 

¿Quién le pone los precios a las casas? De todos los subtemas, el de los precios de los inmuebles es el más espinoso, dado que el cubano “de a pie” difícilmente pueda pagar una casa con su salario.

 

El incipiente mercado inmobiliario en Cuba se cotiza según la zona. Un apartamento de un cuarto pequeño en Miramar, Playa es mucho más caro que otro de dos habitaciones en San Miguel del Padrón, dada la lejanía de ese municipio.

 

Existen páginas en Internet no autorizadas por el Gobierno como Revolico y Cubíssima que tienen servicios de compra-venta de productos, incluyendo casas.

 

El portal inmobiliario de Cuba, así se presenta otra de las opciones en la Red para el negocio de compra-venta y alquiler de viviendas. En el sitio Islasi, puede encontrar un apartamento en Playa de 447 metros cuadros (cinco habitaciones, cuatro baños) a 341 mil cuc. También una casa en planta baja en Alta Habana municipio Boyeros de tres habitaciones, dos baños (508 metros cuadrados) a 130 mil cuc. Las opciones incluyen provincias como Matanzas, donde una casa en Cárdenas de cuatro cuartos cuesta 20 mil cuc.

 

Personas como Yazel, quien intenta vender su casa en Marianao, no entienden tal “desajuste”. “¿Sobre qué mercado se basa, el de la calle?, ¿cómo es posible determinar el valor de las viviendas? Se cuestiona.

 

La cuestión está en que las autoridades tasan un inmueble en moneda nacional pero la compra-venta se realiza en moneda libremente convertible con una diferencia abismal. Según las normas jurídicas, el valor referencial se multiplica por 4.0 en las capitales de provincia y 1.5 para otros municipios.

 

Este proceso es nuevo ya que luego de años de prohibiciones en casi todo lo relacionado con la vivienda, la “veda” se levantó a inicios del 2012. Las normas, publicadas en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 35, del 2 de noviembre del 2011, especifican que “uno de los requisitos será la inscripción del inmueble en el Registro de Propiedad”.

 

Las normas jurídicas eliminaron prohibiciones y establecieron facilidades para la compra-venta de viviendas, donaciones y permutas. También facilitaron otras que establecieron el otorgamiento de subsidios destinados a la construcción o reparación de sus viviendas a las personas más necesitadas económicamente y principalmente las afectadas por ciclones y otros desastres; así como el otorgamiento de créditos a otras personas para facilitar la ejecución de acciones constructivas con esfuerzo propio.

 

Los objetivos eran, en aquel momento, “eliminar prohibiciones, flexibilizar trámites relacionados con la transmisión de la propiedad de la vivienda y contribuir a un reacomodo voluntario de los espacios habitables entre las personas”.

 

El proceso provocó un aumento desenfrenado no solo para comprar y vender, sino también para reparar y construir inmuebles. Sin embargo, no ha dado abasto al déficit habitacional en el país, particularmente agudo en ciudades como La Habana y Santiago de Cuba, donde residen uno de cada cinco nacionales.

 

Lograr entender los “desajustes” en torno al tema de la compra-venta de casas en Cuba es una tarea difícil. Pasarán años para que se aligeren esos vericuetos y se aclaren otras cuestiones y el tener una casa propia no se quede en un sueño anhelado por algunos.