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Precios en Cuba: No hablemos de oferta y demanda

 

István Ojeda Bello, en Progreso Semanal

 

La profesora María de los Ángeles Utra Hernández sabe que no es sencillo dirigir una economía como la cubana, pobre y bloqueada por más de medio siglo, y golpeada por huracanes y sequías. En medio de la estrategia estatal para detener el ascenso de los precios de los productos agropecuarios, ella tiene serias dudas de que algo con ese propósito vaya a funcionar a mediano plazo mientras no se consideren otros factores y circunstancias específicas.

 

Un experto del Ministerio de Finanzas y Precios advirtió desde la década pasada que la economía cubana tiene condiciones particulares que influyen en los precios. Los bajos niveles de crecimiento del Producto Interno Bruto, dijo, y la liquidez monetaria, favorecen el alza de las cotizaciones, sobre todo en los productos agrícolas. Además las disparidades de ingresos hacen que algunas personas acepten precios superiores al resto. Mientras que, señaló, la existencia de grandes empresas que cubren total o mayoritariamente la demanda nacional, así como de estructuras empresariales que en realidad son grandes monopolios, “exigen que la formación de precios tenga un carácter necesariamente centralizado”.

 

Sin embargo Utra Hernández, quien imparte docencia de pre y postgrado en materias de costos y precios en la Universidad de Las Tunas, opina que “la aplicación o definición de un precio por decreto o por decisión de quien sea puede resolver momentáneamente la situación pero no el problema que a la larga genera”.

 

“Hay que establecer los mecanismos de regulación de ese precio y por qué tiempo ese precio va a estar formado por decreto, porque eso puede desestimular la producción y la comercialización de ese bien o servicio”, alerta la también máster en Educación Superior y profesora auxiliar del departamento de Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas.

 

Profesora, la gente puede pensar que solo en las economías socialistas hay regulación de precios y que en el capitalismo se regula por la oferta y la demanda…

 

Lo que ocurre es que generalmente los gobiernos no lo hacen directamente. Como son economías de mercado, la ley de la oferta y la demanda funciona como tal. En nuestra economía no debería hablarse de Ley de oferta y demanda porque las condiciones de nuestro sistema social con otras.

 

La política de precios en Cuba vino a escribirse por primera vez en el VI Congreso del Partido aunque en la Resolución del V Congreso se le dedicó un párrafo. En 1999 se definió, en el Decreto Ley 21 del Ministerio de Finanzas y Precios, que los propósitos de esa política de precios serían particulares según en el tipo de mercado: en el mayorista disminuir los precios conforme fueran bajando costos; en los mercados normados solo subirían si se incrementara de manera apreciable la calidad del producto o servicio; en los mercados agropecuarios lograr una mayor influencia de los precios topados; y en el caso de mercado minorista en divisas lograr mayores niveles de recaudación por producto.

 

En el mismo decreto se definieron los dos métodos de formación de precios: el de gastos y el de correlación con los mercados. El método de gastos dice que el precio se forma después identificar todos los gastos incurridos y sumar el margen de ganancia (entre 10 y 20 por ciento para empresas mayoristas). Las comercializadoras le ganan el cinco por ciento; eso es en el mercado en moneda nacional. Las tiendas recaudadoras de divisas abrieron con el propósito de recaudar y se le establecieron mecanismos de formación de precios especiales, pero eso era en 1993. Todo eso está detenido en el tiempo.

 

El método de correlación con los mercados consiste en comparar un producto o servicio con los ya existentes, partiendo de parámetros determinados por expertos, estableciéndose los porcentajes de margen comercial y luego el precio. Como investigadora no lo he visto aplicado a la realidad cubana, solo está explicado en el libro de un especialista en precios del Ministerio de Finanzas, Silvio David Gutiérrez Pérez.

 

Ahora se ha descentralizado la facultad de aprobar el precio y de formarlo. Pero al mismo tiempo esas resoluciones se han quedado ahí. Creo que el país se quiere mover a que prevalezca más el método de correlación con los mercados que es el que menos se está aplicando”.

 

¿Son correctos los precios que establecen las empresas a partir de esos métodos?

 

La eficiencia de las empresas se tiene que medir por los gastos, pero como el precio los cubre todos, no hay cómo controlar el uso eficiente de los recursos y por ende de los gastos, porque al final el precio va a cubrir sus ineficiencias. ¿Qué es lo otro?, y opino que esto hay que revisarlo: los márgenes de ganancia de las empresas comercializadoras.

 

Como en la agricultura y en otros sectores, esas empresas naturalmente tienen que existir. Cuando un producto sale de la fábrica va al mercado mayorista, y de ahí al minorista. Cada cual suma sus propios gastos y el margen de ganancia, así cuando la mayorista compra, el precio al que compró se convierte en gasto para la minorista y a eso le suma los suyos, luego el margen de ganancia y se forma un nuevo y más alto precio. En cada nuevo eslabón de la cadena se repite el ciclo.

 

A la hora de definir los precios, de los productos agrícolas por ejemplo, que es lo más reciente, ¿basta con considerar solo las variables que inciden directamente sobre el costo de una cosecha como pueden ser los fertilizantes, las semillas, y en general el rendimiento por hectárea?

 

Hay que tener en cuenta otras cosas. El cultivador de yuca, por ejemplo, requiere de bienes de aseo, ropa, calzado y necesita concurrir al mercado para obteneros. ¿Y con qué va a pagar? Con lo ganado por esa yuca y ahora va a ganar menos. Por lo tanto tendrá menos disponibilidades para comprar.

 

Como un gasto también está todo lo que él productor necesita para ir al campo, el vestuario, los alimentos, cómo garantizar la custodia de su cosecha. Las empresas hacen eso, pone todo esos gastos en su ficha de costo.

 

Sé que con los precios de la agricultura se está tratando de resolver un problema. Pero si no hay una producción capaz de mantener esa oferta en el mercado cuando escasean los productos estos empiezan a venderse por la izquierda, como se dice.

 

Algunos cooperativistas dicen que las personas están comprando más de lo que necesitan…

 

Cuando el precio baja súbitamente, y no por la oferta y la demanda, eso tiene un efecto psicológico, más en Cuba, donde la demanda generalmente ha sido mayor que la oferta. Al haber un menor precio, no porque haya más oferta sino que la misma está a un precio menor, se desestimula al productor y crece la demanda.

 

¿Y el futuro…?

 

El tema de los precios tiene que verse integralmente, no por separado o por sectores. Mientras no haya un incremento sostenido de la oferta de los servicios y productos en el mercado, es muy difícil establecer mecanismo de formación y regulación de los precios. Además hasta que no haya una unificación monetaria seguiremos sin saber cuáles son las empresas realmente eficientes y eso afecta los precios.

 

Y nuestro Estado ha puesto parches, que es lo que ha pasado en la agricultura una y otra vez.