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Por falta de marco legal siguen en Cuba obstáculos en las telecomunicaciones

 

Como política no hay ninguna prohibición a la prestación de Internet, pero se requieren "las condiciones técnicas y económicas para que el servicio sea sostenible y permanente".

 

Gerardo Arreola, kaosenlared

       

Ramón Luis Linares, viceministro primero de la Informática y las Comunicaciones de Cuba La Habana, 26 de octubre. El anuncio del presidente Barack Obama de que facilitaría los enlaces de telecomunicaciones con Cuba levantó el interés en empresas de Estados Unidos, pero se frustró por la falta de mecanismos legales para concretarse, informó a La Jornada el viceministro primero de la Informática y las Comunicaciones, Ramón Luis Linares Torres.

 

Fue una expectativa que se creó, pero se ha ido desinflando con el tiempo al no venir nada concreto, dijo el funcionario. Consideró un gran salto el cable de fibra óptica que unirá a Cuba con Venezuela desde el año próximo, pero subrayó que no elimina los obstáculos a las comunicaciones de la isla hacia Estados Unidos.

 

Linares aseguró que no hay ninguna prohibición para el servicio directo de Internet a los particulares, pero que sólo se brindará cuando haya recursos financieros y técnicos para garantizar una oferta sostenible. También anunció que seguirán bajando las tarifas del servicio celular, con el impulso de la creciente demanda.

 

En abril de 2009 el gobierno de Obama anunció, entre otras medidas, la autorización para que empresas de Estados Unidos pudieran enlazar a los dos países por fibra óptica o satélite, ofrecer roaming (servicio celular) y hasta prestar servicio de televisión.

 

Linares explicó que hubo señales de interés de algunas importantes compañías, que sin embargo confirmaron que no podían avanzar debido a la tupida regulación del bloqueo contra Cuba.

 

En enero de este año la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos ratificó a Cuba en la lista de exclusión para inversiones de infraestructura en el sector. En marzo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro autorizó la prestación de servicios de mensajería instantánea a la isla, pero descartó la conectividad por cualquier vía.

 

El anuncio de Obama en la manera en la que está expresado, no cambia nada la situación actual, estimó Linares. La prueba es que ningún empresario de los estadunidenses interesados ha podido hacer una propuesta viable. Citó como ejemplo de los obstáculos legales la presencia de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, que permitiría a un juez en Estados Unidos embargar fondos de la isla, como ya ha ocurrido.

 

Contactos muy limitados

 

Otros puntos de contacto son muy limitados. La telefonía común se hace por terceros países desde 2000, cuando Estados Unidos impidió a sus empresas pagar un impuesto cubano. Durante los cinco años anteriores, bajo el gobierno de Bill Clinton, funcionó un enlace directo, uno de los pocos negocios entre los dos países en el último medio siglo.

 

Antes de 1995 las conexiones eran por operadora, a través de un viejo tendido submarino y unas parábolas que tumbó el ciclón Andrew, en 1992. Sin embargo, ese enlace antiguo no tenía regulación comercial.

 

El correo directo no existe entre los dos países desde 1963. Hace un año delegaciones oficiales discutieron aquí la posible reanudación del servicio. Fueron contactos incipientes, pero no se avanzó, recordó Linares. El enlace postal se realiza a través de un tercer punto, por lo que una carta puede demorar meses. Las empresas estadunidenses de mensajería como UPS y Federal Express no tienen servicio directo hacia la isla, aunque los paquetes llegan finalmente, gracias a los acuerdos internacionales.

 

El Ministerio de la Informática y las Comunicaciones calculó pérdidas por 61 millones de dólares entre abril de 2009 y abril de 2010, por diversos efectos del bloqueo, como interferencias radiales, sobreprecio de equipos e insumos que no se pueden adquirir en Estados Unidos, gastos de correo y falta de acceso a software y servicios en línea.

 

Cable de fibra óptica

 

El cable submarino de mil 550 kilómetros de fibra óptica, que unirá a Cuba y Venezuela desde julio de 2011 para conducir señales de voz, imagen y datos, es un gran salto en la conectividad de la isla, señaló Linares. Pero sólo es una vía. Estados Unidos tiene regulaciones que hasta hoy siempre han sido un impedimento para que las comunicaciones cubanas transiten por ese país.

 

El cable, a cargo de la empresa cubano-venezolana Telecomunicaciones Gran Caribe, tiene una capacidad prácticamente infinita, que le permitiría a Cuba transitar hacia el exterior y desde el exterior sin límite, lo cual con satélite lo podemos hacer a un costo muy alto, explicó el viceministro. Pero el cable no rompe el bloqueo, porque las leyes del bloqueo siguen iguales.

 

Linares precisó que el cable dispondrá inicialmente de 640 gigabytes expandibles. Sólo esa capacidad multiplicaría en tres mil veces la actual conectividad de la isla con el exterior, que se hace por satélite y resulta en un uso lento y caro.

 

Las cuentas de Internet

 

Cuba ofrece el servicio de Internet a través de instituciones médicas, educativas, gremiales o de entidades del gobierno. El viceministro indicó, sin embargo, que como política no hay nada que se oponga a la prestación del servicio directo a los particulares.

 

Reconoció que una comercialización abierta pudiera tener una rentabilidad importante, porque hay un segmento de mercado, como el del celular. Pero explicó que la red interna no puede ahora responder a una ampliación del servicio y requeriría inversiones para ofrecerlo, lo cual es independiente de la conectividad exterior que brindará el cable. Si usted tiene una demanda de un millón de personas, usted no puede ofrecer mil servicios, porque entonces lo van a desbordar.

 

A corto plazo, si decimos un año, yo diría que va a seguir primando el acceso colectivo, estimó Linares. “Cuando el acceso colectivo esté cumpliendo su cometido, que todavía hay que fortalecer y exista la posibilidad técnica y financiera de que se le pueda dar respuesta a la demanda individual, ahí empezará a abrirse.

 

Como política general del país no hay ninguna prohibición, insistió el viceministro. Es un problema de política regulatoria, porque no podemos irresponsablemente abrir un servicio, ofrecerlo, que la gente vaya a acceder a él y entonces no tener una respuesta. Se requieren las condiciones técnicas y económicas para que el servicio sea sostenible y permanente.

 

Citó el ejemplo del servicio celular, que hasta 2008 se les negó a los cubanos individualmente. Desde entonces las líneas brincaron de 331 mil a más de un millón y el soporte técnico ha sido estable. Al funcionar a base de oferta y demanda, se pueden bajar costos, señaló el funcionario.

 

Va a llegar un punto en el que se haga imposible bajar más la cuota, pero ese punto todavía no ha llegado, añadió Linares. Todavía hay expectativa de crecimiento. Activar un celular cuesta el equivalente a unos 43 dólares y el minuto al aire anda en 48 centavos, rangos por debajo de las tarifas de hace dos años.