Cubanálisis  El Think-Tank

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Por el camino del periódico Patria

 

La información nacional requiere un cuidado particular. El ciudadano de a pie y, sobre todo, el sector juvenil, percibe con fuerza las dificultades de la vida cotidiana

 

Noel Manzanares Blanco

 

Luz inspiradora. Al calor de los festejos por el Día de la Prensa Cubana, me resulta imprescindible aludir a la labor de concientización desarrollada por José Martí como periodista en el siglo XIX, y su legado al respecto.

 

Precisamente, el quehacer divulgativo del Apóstol ascendió un peldaño de extrema valía el 14 de marzo de 1892 con la aparición del periódico Patria en New York, devenido propagador de las ideas más revolucionarias del movimiento independentista cubano y vocero del Partido Revolucionario Cubano (PRC) fundado el siguiente 10 de abril —en el 24 aniversario de la Asamblea de Guáimaro.

 

(Aunque en principio este medio de prensa escapaba a ser formalmente portavoz del PRC —lo fue a partir de julio de 1895 hasta su desaparición en diciembre de 1898, al decretarse la disolución de ese Partido—, ello jamás acusó un distanciamiento de la organización política creada para la Revolución de Martí).

 

La pertinencia de Patria como órgano del proyecto de transformación cuantitativa y cualitativa que gestaba el Apóstol, queda develada si se tiene en cuenta que su emergencia iba enfilada contra amenazas internas (el Anexionismo y el Autonomismo) y externa (el expansionismo del naciente imperio del Norte).

 

El hecho de que humildes trabajadores de la emigración —cubanos, puertorriqueños y otros— fueran quienes dieran la decisiva contribución para sufragar los costos del surgimiento de esa prensa, 118 años atrás, evidenciaba que las ideas contenidas en su papel se dirigirían a amamantar una causa genuinamente revolucionaria, hacia el interior de la Isla y allende los mares.

 

Entretanto, con un significativo presupuesto vio la luz Patria, a saber: un cuarto de siglo antes de su concreción y quizás pensando en los problemas que enfrentaban los mambises durante la Guerra de los Diez Años (1868-78), el Cubano Mayor sostenía: “Hay propagandas que deben hacerse infatigablemente, y toda ocasión es oportuna para hacerlas”.

 

Entonces, careció de casualidad que en las páginas de este periódico se privilegiara lo concerniente a la necesidad de unir “los pinos nuevos y los pinos viejos” para garantizar el éxito de la contienda libertaria, al tiempo que el combate al “Norte revuelto y brutal” era recurrente —sin menos precio de otros temas de interés para la Revolución. Tal es su rico legado para el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.

 

Hoy por hoy, se percibe más y más que el reconocimiento de las virtudes del pueblo cubano no esconde nuestras deficiencias e insuficiencias. Por ejemplo, troncha el margen a la duda las “Cartas a la Dirección” que los viernes publica Granma.

 

No obstante, considero oportuno traer a colación el magisterio de la Profesora Graziella Pogolotti reflejado en su título “Para dialogar con los jóvenes” (www.juventudrebelde.cu, 13 de Febrero del 2010), al señalar:

 

“La información nacional requiere un cuidado particular. No vivimos en el mejor de los mundos posibles. El ciudadano de a pie y, sobre todo, el sector juvenil, percibe con fuerza las dificultades de la vida cotidiana y advierte también, en lo más concreto de la inmediatez, aquellas que se derivan de nuestras propias insuficiencias, tales como la desidia, la incompetencia, la corrupción y el soborno a los funcionarios públicos”.

 

Inmediatamente, aconseja la catedrática de la Universidad de la Habana: “Sin hiperbolizar las manchas, estas deben someterse a crítica. En este terreno, más que en ningún otro, los señalamientos concretos tienen que sustituir las generalizaciones abstractas. Acorralar las deficiencias contribuye a la credibilidad de los logros”.

 

Es que si justamente en honor al medio de divulgación fundado por José Martí se seleccionó el Día de la Prensa Cubana, al calor de su festejo una vez más debemos pronunciarnos por concretar en la cotidianidad su imperecedera enseñanza. Así se refleja que andamos por el camino del periódico Patria.