Cubanálisis  El Think-Tank

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Obama ganó la elección que se suponía no podía ganar

 

La victoria mejora el escenario para posibles cambios hacia Cuba

 

Manuel Alberto Ramy, Progreso Semanal

 

Entrevista telefónica realizada al profesor Jesús Arboleya.

 

Manuel Alberto Ramy (MAR): Muy buenas, amigos de Radio Progreso Alternativa en la web. Acabo de ver en Internet que Barack Obama ha ganado las elecciones presidenciales en Estados Unidos y tengo al teléfono al profesor y ex diplomático cubano Jesús Arboleya. Muy buenas noches, doctor.

 

Jesús Arboleya (JA): Buenas noches.

 

MAR: Quisiera una primera impresión de este resultado y qué significado le ve en cuanto a las relaciones con Latinoamérica, en especial para Cuba.

 

JA: Bueno, estas elecciones, como todo el mundo ha visto, han estado marcadas por la polarización de la sociedad norteamericana. Así pues, la primera conclusión a la que tenemos que arribar es que las elecciones, por sí mismas, no resuelven el problema de la crisis sistémica que vive ese país y que, por lo tanto, vamos a estar enfrentados a un gobierno donde van a estar presentes todo tipo de contradicciones. Creo que Obama ganó la elección que se suponía no podía ganar. Si miramos todos los estándares históricos de las elecciones en Estados Unidos, vamos a ver que Obama fue a estas elecciones contra toda una serie de presupuestos que indicaban que iba a resultar muy difícil que pudiera reelegirse. En primer lugar, la situación económica. Evidentemente el deterioro de la situación económica norteamericana, que todo el mundo dice es, a la larga, lo que determina las contiendas políticas, fue muy desfavorable para Obama. Por otro lado, todo este período de gobierno, estos cuatro años, han estado marcados también por una apreciación muy negativa de su gestión. O sea, el gobierno de Obama no ha gozado de una valoración positiva por parte de la población norteamericana.

 

También está el hecho de una serie de promesas incumplidas que precisamente afectaban las bases de su programa político, el programa político que movilizó a una buena parte de la población, y por lo tanto vamos a ver que una buena parte de esos votantes, si votaron, lo hicieron desilusionados por su gestión de gobierno. En resumen, lo que ocurrió con Obama es que también se produjo un distanciamiento de su base política. Yo creo que, más que de una victoria de Obama, estamos en presencia de una derrota de los republicanos, lo cual no deja de tener una importancia considerable. En primer lugar, es una derrota de los republicanos en tanto refleja la división de los propios republicanos. Y la propia selección de Romney, como candidato del establishment contra los sectores ultraconservadores, ya anunciaba este conflicto interno. Y también creo que reflejó el temor de una buena parte de los electores frente a las propuestas de la extrema derecha. Es decir, se movilizaron más contra Romney que a favor de Obama. Alguna gente opina que el desmantelamiento de la coalición demócrata que gobernó en los Estados Unidos durante todo el período roosveltiano y posteriormente hasta Eisenhower y que de todas formas, incluso una vez elegido Eisenhower, no dejó de ser la coalición dominante en el país, se debió al movimiento hacia la izquierda del Partido Demócrata como resultado de las luchas por los derechos civiles, los movimientos contraculturales, etc. Nosotros probablemente estamos viendo ahora que se está resquebrajando la coalición armada a partir del gobierno de Ronald Reagan, precisamente porque se está viendo un movimiento hacia la extrema derecha de estos sectores republicanos. Es un fenómeno que tenemos que observar, hasta dónde estos sectores conservadores tienen capacidad de recuperarse a partir de estas elecciones, o si ya vamos a ver también un movimiento hacia el centro del Partido Republicano.

 

MAR: Esta reelección ¿qué impacto pudiera tener o pudiera especular, en cuanto a las relaciones con Latinoamérica y en especial con Cuba?

 

JA: Yo creo, en primer lugar, que precisamente por lo que te decía, un gobierno de Obama debe ser un gobierno que mueva las tendencias políticas norteamericanas hacia el centro. Creo que debemos esperar en el caso de América Latina una proyección un poco distinta a la que ha habido hasta este momento. O sea, la política exterior de los Estados Unidos responde a patrones hegemónicos que explican la continuidad de esa política, cualquiera que sea el presidente de los Estados Unidos. Sin embargo, ningún presidente, precisamente por eso, puede ignorar la realidad de los cambios que están teniendo lugar en Latinoamérica. Frente a estos cambios existen solamente dos opciones: enfrentarlos mediante la violencia, lo que implica la promoción de golpes de estado y la vuelta a gobiernos dictatoriales con todas sus consecuencias, o la búsqueda de un acomodo que permita una mayor influencia de los Estados Unidos en estos procesos de cambios. Las presiones de la extrema derecha paralizaron las iniciativas originales de Obama hacia la región y eso determinó el deterioro de la influencia norteamericana en el área. Quizás un segundo mandato de Obama posibilite una política menos conservadora y cierta mejoría en las relaciones con Latinoamérica.

 

MAR: ¿Y respecto a Cuba en concreto?

 

JA: En el caso de Cuba tenemos que partir de la base que, salvo modestas modificaciones a los viajes, Obama dejó intacta la política de Bush hacia Cuba. De hecho, el Plan Bush continúa siendo la política oficial del gobierno norteamericano hacia el país. De todas formas, yo creo que la victoria de Obama mejora el escenario para posibles cambios. Y también creo que existen presiones objetivas para que ello ocurra. Por un lado, es insostenible para Estados Unidos una política hacia Latinoamérica que parta del aislamiento de Cuba; eso ya no se corresponde con la realidad de lo que está aconteciendo. Están las presiones de los grupos económicos norteamericanos a favor del comercio y las inversiones con Cuba, y están también los cambios en la composición social y las tendencias políticas de la comunidad cubano-americana, que también deben empujar la política hacia Cuba por lo menos hacia mayores márgenes de flexibilización. La posibilidad de que se mueva en esa dirección también está avalada por el hecho de que Obama, efectivamente, no tiene un vínculo orgánico con la extrema derecha cubano-americana. Ella ha sido su consecuente enemiga.

 

MAR: Realmente me parece muy interesante como una primera aproximación…

 

JA: Debemos enfatizar que igual que fue difícil predecir el resultado de estas elecciones, va a ser difícil predecir el futuro de un gobierno norteamericano en todos los aspectos.

 

MAR: Muchísimas gracias por este breve contacto y me gustaría que en las próximas horas podamos tener una más amplia valoración y análisis de esta reelección que, por cierto, parece ser que las reelecciones están de moda en nuestro continente. Muchas gracias a Arboleya. Amigos de Radio Progreso Alternativa en la web, gracias por su atención. Reportó desde La Habana para ustedes Manuel Alberto Ramy.