Cubanálisis  El Think-Tank

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Los trogloditas cubanos de Miami

 

"A los cubanos de extrema derecha de Miami no se les dice trogloditas (...) para ofenderlos (...) Defendían a Pinochet en Chile y a Somoza en Nicaragua". [Hoy defienden a Micheletti en Honduras].

 

Lázaro Fariñas, Juventud Rebelde

 

A los cubanos de extrema derecha de Miami no se les dice trogloditas solamente para ofenderlos, se les califica de esa manera por su forma de pensar y actuar. La defensa que hacen a ultranza de causas indefendibles los hace candidatos ideales para llevar ese mote. Defendían a Pinochet en Chile y a Somoza en Nicaragua. A cualquiera que no diga lo que ellos quieren oír, inmediatamente lo acusan de comunista. Kennedy y Carter no escaparon a su rabia. Están en contra del derecho de la mujer a abortar un niño si ese es su deseo, están inscriptos en el Partido Republicano de los Estados Unidos, pero si el candidato es un poquito liberal, enseguida le enfrentan los cañones.

 

Ahí está el caso del actual gobernador de la Florida, Charlie Christ, al cual le viraron la espalda para respaldar al hombre que habita en la caverna, Marcos Rubio. Acuñan una frase y la machacan hasta el final. Según ellos, Kennedy los traicionó cuando no mandó los marines a que desembarcaran para apoyar a los cubanos de la brigada 2506. Para estas personas, James Carter, al permitir el éxodo del Mariel en 1980, le quitó el calor a la olla de presión cuando estaba para explotar y salvó a la Revolución Cubana por esa acción. No importándoles que Bill Clinton obligó a George Bush padre a firmar la ley Torricelli, ni que Clinton firmara la ley Helms–Burton, lo acusan de rosadito y flojo por haber firmado los acuerdos migratorios.

 

Uno de los reclamos que constantemente le hacen al Gobierno de Estados Unidos es que no le den visa a los músicos y artistas cubanos de la Isla para que vengan a actuar aquí hasta que «dejen actuar allá» a los músicos y artistas de origen cubano que residen en este país.

 

Lo que no dicen los voceros de esa ultraderecha es que no hay un artista o músico cubanoamericano que se atreva a ir a Cuba a actuar. Para que tengan el valor de hacerlo, tendrían que ir a la Isla, no a cantar sus canciones, sino a gritar improperios contra el Gobierno cubano y contra el sistema imperante allí. Todos ellos saben que si fueran y no lo hicieran, serían crucificados por la verborrea de este elemento que controla los medios de comunicación de esta ciudad. Ejemplos sobran, ya que muchos de estos artistas han sido expuestos al látigo de esta morralla. La orquesta Aragón vino de Cuba, dieron numerosos conciertos a través del país y no hablaron una sola palabra de política. Todo el mundo sabe que ninguno de los de aquí pudiera hacer lo mismo en Cuba.

 

El problema grande con esta ultraderecha miamense es que han hecho plata hasta por gusto, unos de una forma honrada y muchos de forma no tan honesta. Tienen plata para comprar políticos, para hacer propaganda anticubana y plata para amenazar a los que se lancen a tratar de abrir espacio a la libertad de prensa. No se consideran latinos y tienen una fuerza política totalmente desproporcionada con respecto al por ciento poblacional que representan. Hasta la renuncia de Melquiades Martínez, contaban con dos senadores en el Capitolio y hasta ahora cuentan con cuatro legisladores federales y un montón de congresistas estatales en la Cámara de Representantes de la Florida. El alcalde del Condado Miami Dade es de origen cubano y los alcaldes de las más importantes ciudades del condado también lo son.

 

Se dice que los cubanos «son vivos y emprendedores», pero con el gran empujón de los distintos gobiernos del país, a través de los años, las puertas se les han abierto mucho más y más rápidamente para triunfar política y empresarialmente. El Gobierno de Estados Unidos, con su política agresiva contra la Revolución, ha cooperado y ha impulsado la creación de esta derecha, anticubana, extremista e irracional que funciona y que controla Miami.

 

El ex presidente Bill Clinton, hace unos años y sin tan siquiera sonrojarse, afirmó en Buenos Aires que la política de este país hacia Cuba estaba secuestrada en esta ciudad. Es verdad que hasta ahora lo ha estado, pero habría que preguntarse hasta cuándo durará eso. ¿Hasta cuándo los irracionales miamenses podrán, en contra de los verdaderos intereses de este país, seguir secuestrando la política norteamericana hacia Cuba? Esperemos que no sea por mucho tiempo más. Lo esperamos por el bien de ambos pueblos.