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Los precios no bajan en Cuba. ¿Por qué? ¿Soluciones?

 

Pedro Campos, Kaos en la Red

 

Los precios no bajan en Cuba. ¿Por qué? ¿Soluciones?

 

Las causas fundamentales de los altos precios en Cuba radican en la aberrada concepción sistémica del “socialismo de estado”, su voluntarismo económico y el monopolio estatal de la producción y la distribución de bienes de producción y consumo, que inhiben la producción e inflan los precios.

 

Los precios no bajan en Cuba y especialmente los de los productos agrícolas de primera necesidad para la alimentación de la población. Los burócratas culpan a los productores, a las cooperativas y a los comerciantes intermediarios. En sus análisis están ausentes las verdaderas causas, por la sencilla razón de que son ellos mismos, los burócratas y sus medidas, los responsables de los altos precios y la escasez de alimentos.

 

Veamos separadamente primero algunas de las causantes principales más visibles, -puede haber otras-, su interrelación sistémica y las eventuales soluciones.

 

Causas principales más visibles

 

1- Los bajos salarios. El gobierno paga sueldos miserables, arbitrariamente determinados, a sus trabajadores asalariados, la mayoría. Esto tiene un triple efecto sobre la producción. Primero no la estimula. Segundo impide la creación de una demanda económica efectiva de productos; y digo efectivo porque demanda real, necesidad, existe, pero una demanda capaz de adquirir esos productos está ausente, por el bajo poder adquisitivo del trabajo. Y tercero, no permite integrar el costo de la fuerza de trabajo al costo de los productos, estableciéndose un desbalance entre ambos, perjudicial para el trabajador como ha ocurrido en esta economía que ha seguido  funcionando sobre la base del trabajo asalariado pero sin respetar su valor ni las leyes económicas de su correspondiente mercado.

 

2- La doble moneda. El gobierno paga en Pesos Cubanos devaluados y cobra en CUC (1 CUC=25 Pesos cubanos) en sus tiendas TRD (Tiendas Recuperadoras de Divisa-corporación de las FAR) a donde todos tienen que ir a “morir” para comprar artículos de primera necesidad que no están disponibles por la libreta ni en Pesos Cubanos. Esto obliga a todos los productores no estatales que venden en Pesos Cubanos a elevar sus precios para tratar de emparejarlos lo más posible al CUC, de manera que sus ventas les permitan solventar sus necesidades en CUC. El poder adquisitivo del Peso Cubano es mínimo al igual que el salario real y sin gente con dinero para comprar, sin mercado, no puede haber una correlación normal entre oferta y demanda.

 

3- El alto costo del aparato burocrático. El “socialismo de estado” demanda el establecimiento de un gigantesco aparato burocrático improductivo que consume enormes cantidades de recursos, no solo para controlar sus empresas, sino para mantener un estado fuerte política y militarmente. De ahí sus enormes aparatos políticos como el partido y sus organizaciones de masas, su descomunal aparato militar y de seguridad, sus sistemas de propaganda y relaciones internacionales, todos sostenidos por los trabajadores cubanos, con bajos salarios y altos impuestos y precios.

 

4- Los altos impuestos a los productores. Existe un sistema de altos impuestos directos e indirectos a los productores, especialmente a los “no estatales”. Directos por los pagos a la ONAT de un 50 % de los ingresos, luego de alcanzar la cifra de 60 mil Pesos Cubanos (2400 CUC) que violan la mayoría de los privados reportando menos ingresos; e indirectos por medio de ACOPIO que paga bajos precios y la no existencia de un mercado al por mayor para insumos que obliga a los productores a comprar a altos precios sus materias primas y medios de producción. Estos altos impuestos aumentan el costo.

 

4- El monopolio de las TRD. Los militares tienen el monopolio de la venta al por menor de alimentos en CUC a través de las TRD y sus productos se venden a dos veces y media el costo, es decir a 250 %, con un margen de ganancia de 150%, cuando en cualquier mercado moderno, los márgenes normales de ganancia oscilan como promedio entre el 10 y 30 %.

 

5- La ausencia de competencia. Al existir este monopolio, queda tronchada la posibilidad de la competencia que obligue a bajar precios al por menor.

 

6- El sistema estatal de Acopio. El aparato estatal de ACOPIO, recibe parte de la producción de los campesinos y las cooperativas a muy bajo precio. La incapacidad de ese aparato burocrático, para recoger y distribuir sus productos, deja una parte sin recoger y otra sin entregar a sus destinos, causa de escasez que estimula el aumento de precio. También los bajos precios que paga ACOPIO al productor obligan a éste a vender a más alto precio en el mercado “liberado”.

 

7- El alto costo del transporte. En Cuba el litro de la gasolina más barata cuesta un CUC, es decir 25 Pesos Cubanos, en un país donde el salario medio no alcanza los 20 CUC. Esto, lógicamente encarece el traslado de los productos agrícolas llevados a la ciudad por privados.

 

8- Las prohibiciones de ventas de alimentos. En Cuba está prohibido a los productores vender directamente carne de res. Los productores de queso de Camagüey no pueden venderlo en La Habana, donde está el mayor mercado. Estas prohibiciones inhiben la producción, impiden la venta y dejan el campo libre a los altos precios de estos productos en la red monopólica militar en CUC.  Lo mismo puede decirse de la ropa, el calzado, los autos, etc.

 

9- El bloqueo imperialista. Siempre la causa aducida por el gobierno para todo su desbarajuste económico, desde hace ya varios años permite que Cuba importe productos alimenticios y las restricciones están en la forma de pago. Todo el mundo sabe que Cuba importa varios cientos de millones de dólares anuales de alimentos de EEUU y que el monopolio militar de las TRD vende al por menor esos productos a dos veces y media su precio. De manera que las TRD sacan alto provecho del “bloqueo imperialista”. Ahora bien, si no existiera el bloqueo sería muy difícil al gobierno mantener su actual monopolio económico y por tanto también sería más probable la competencia y, desde luego, precios más bajos para los alimentos. De manera que, efectivamente, el bloqueo es un factor que indirectamente aumenta los precios de los alimentos al por menor.

 

La interrelación sistémica de estas causas.

 

Visto de conjunto, el “socialismo de estado”, en verdad, no ha sido más que un capitalismo monopolista de estado disfrazado, por mantener la explotación asalariada del trabajo, la propiedad concentrada en el estado y su monopolio de la economía. Un intento voluntarista, según los cánones del denominado “marxismo-leninismo” que Stalin dogmatizó en su recopilación de artículos Cuestiones del Leninismo.

 

Uno de sus graves errores fue culpar al mercado por los altos precio y pretender controlarlo arbitrariamente, olvidando que cualquier  mercado está regido por leyes y que  no es causa, sino consecuencia de un tipo de economía, la cual está caracterizada por la forma predominante en que se explote la fuerza de trabajo. A una economía esclavista correspondió un mercado afín, como afín es el mercado capitalista a una economía donde predomine el trabajo asalariado.

 

El “socialismo de estado”, jamás comprendió la esencia marxista de la revolución socialista, -el cambio paulatino del predominio de las relaciones de producción asalariadas, a las libremente asociadas-, por lo cual mantuvo la forma de explotación que caracteriza al capitalismo, el trabajo asalariado, pero pretendió desconocer el mercado correspondiente, tratando de imponer una “distribución socialista”, en realidad igualitarista, combinación que nada tenía que ver con el socialismo marxista.

 

Solo cuando predominen las formas del trabajo libre asociado (cooperativo, autogestionario, independiente por cuenta propia) que caracterizarán el socialismo, tendremos una economía y un mercado afines. Algo que sabemos se alcanzará gradual y pacíficamente, desde dentro del capitalismo, pero a partir de políticas económicas libertarias y democráticas, no de imposiciones y menos estimulando el trabajo asalariado.

 

Los promotores de la “Actualización” quieren rectificar el desbarro estableciendo algunas relaciones de mercado, solo que más controladas aún por el estado y ampliado el trabajo asalariado explotado por privados nacionales y extranjeros. En otras palabras, fortaleciendo y perfeccionando el disparatado existente capitalismo monopolista de estado, con nombre de “socialismo”. Más de lo mismo: capitalismo para el estado, “socialismo” miserable y de cuartel para los trabajadores.

 

Y para completar, aspiran a que el levantamiento del bloqueo les saque las castañas del fuego, con una avalancha de turistas y capital norteamericano que refuerce la alianza entre el capitalismo monopolista de estado cubano y el gran capital norteamericano: una especie de anexión virtual.

 

En fin las causas fundamentales de los altos precios en la Cuba del “socialismo de estado” radican en su aberrada concepción sistémica, en su voluntarismo económico y en el monopolio estatal de la producción y la distribución de bienes de producción y consumo, que inhiben la producción e inflan arbitrariamente los precios.

 

Eventuales soluciones

 

La capitalista: libre mercado de capitales y fuerza de trabajo, privatizaciones de la propiedad estatal, liberación plena de la explotación asalariada por privados nacionales y extranjeros.

 

La socialista que defendemos desde la Izquierda Democrática y Socialista: apoyo prioritario a las formas libremente asociadas de producción, el cooperativismo, el trabajo por cuenta propia en forma  libre y amplia y la entrega de las empresas estatales a los trabajadores en forma de cogestión y autogestión, junto al desarrollo de otras formas de producción.

 

Para ambas es precondición la democratización de la sociedad, la cual es  imposible sin la plena libertad de expresión y asociación.