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La equiparación del CUC con el dólar: una valoración

 

Podría rebajarse el CUC de 25 a 20 Pesos y eliminar otras absurdas prohibiciones y monopolios estatales que están limitando el avance económico-social.

 

Pedro Campos, Kaos en la Red

 

El gobierno cubano acaba de anunciar la equiparación del CUC con el dólar, lo cual beneficiará la economía cubana en general y a muchos cubanos en particular, aunque deja todavía un altísimo y controvertido gravamen del 10 %. A esta medida positiva en el área de las finanzas, con efectos en el mediano y el corto plazos, deberán seguir otras.

 

Al margen de los antecedentes y el análisis oficial, la disposición estimulará el ingreso de esa divisa, especialmente mediante el turismo, las inversiones extranjeras y las remesas y políticamente tendrá el respaldo de amplios sectores de la población, de buena parte de la emigración y contribuirá a disminuir las presiones existentes en el seno de la sociedad cubana.

 

Se beneficiará el estado cubano que controla las finanzas del país, los bancos, el mercado interno de divisas a través de las  Cajas de Cambios (CADECA), las grandes y medianas empresas turísticas,  las cadenas estatales que venden en divisa al por menor  y es el receptor principal de los dividendos que dejan las inversiones extranjeras.

 

Pero también saldrán beneficiados directamente los cubanos que reciben remesas, los que viajan al extranjero a cumplir contratos profesionales y luego regresan con dólares, los trabajadores del turismo que ahora podrán recibir más propinas por el aumento de la actividad, los cuentapropistas que tienen algún tipo de relación con el turismo y todos aquellos trabajadores libres no controlados ni controlables por el estado, que operan independientemente. Un por ciento no despreciable.

 

Indirectamente pudiera traer beneficios para todos los cubanos, pues esta medida pudiera contribuir a dinamizar el mercado interno y el externo, potenciar el valor real de las monedas nacionales y estimular otros tipos de medidas económicas racionales, especialmente, podría ayudar a crear condiciones para la eliminación de la doble moneda.

 

Disminuir el valor del CUC de 25 a 20 Pesos Cubanos, significaría poner el CUC al valor que anteriormente tenía el Dolár en Pesos Cubanos, que al equipararse al CUC subió a 25, ayudaría de forma inmediata y efectiva a la economía popular y a la dinamización general del mercado interno, con importantes efectos positivos a corto plazo en el aumento de la producción y la revalorización de la moneda nacional, por efecto del aumento de la rotación del dinero circulación de la moneda y del valor agregado, algo que ya experimentó nuestra economía con las medidas de los 90 que luego fueron limitadas.

 

Otras disposiciones generales muy importantes que serían muy bienvenidas y beneficiarían la economía de muchos cubanos serían la eliminación de absurdas prohibiciones y regulaciones que increíblemente persisten como la liberación de la compraventa de autos y viviendas,  la eliminación de las restricciones actuales a los movimientos y trámites migratorios y sus altos costos y la desactivación de los sistemas monopólicos del estado sobre la producción, la distribución y el consumo.

 

Si se quiere tener un importante mercado externo, primero hay que potenciar el interno. Ninguna economía internacional solida se formó, sino a partir de un fuerte mercado interno. ¿Y cómo desarrollar éste sin incentivos económicos, sin micro-créditos, con altos impuestos, sin capitales familiares o individuales que puedan explotarse en forma propia o cooperativa, sin aumentar los ingresos de los trabajadores que son los que consumen masivamente?

 

Pero si se desea avanzar al socialismo, sobre todo se precisan cambios en las actuales relaciones estatales asalariadas de producción y las regulaciones burocráticas limitadoras de la creatividad popular y la generación de los artículos de consumo y servicios necesarios, tales como el estímulo directo a los trabajadores de las empresas estatales por medio del reparto equitativo de una parte de las utilidades en cada unidad de producción o servicios, así como la participación activa y democrática de los trabajadores en la dirección y gestión de dichas entidades; la liberación plena al trabajo por cuenta propia sin discriminación alguna de labor técnica o profesional y la disminución de los impuestos al cuentapropismo; una nueva ley de cooperativas que libere esta forma de producción de las tutelas estatales actuales y la extienda a la industria y los servicios; el desmonte de los sistemas monopólicos que obstaculizan la labor productiva y mercantil de los campesinos y demás productores; la disminución de los impuestos directos e indirectos a las actividades económicas extra-estatales y el establecimiento de políticas crediticias que las estimulen.

 

Otras medidas democráticas y socializadoras serían necesarias, como se ha explicado en otros artículos, para garantizar avances hacia la nueva sociedad socialista con todos y para el bien de todos; pero ese no es tema de este escrito, aunque hay algunas que por su significado degradante para el ser humano por sus efectos contraproducentes para el propio proceso revolucionario cubanos, son de urgente tratamiento como las relacionadas con la limitación de movimiento en el territorio nacional, la ley de peligrosidad y la necesidad de instruir a la Policía y a los órganos de seguridad respectivamente, sobre la eliminación del asedio a los afro-descendientes y a los que piensan distinto políticamente.

 

Sin socialización, sin democratización y sin libertad plena, no hay socialismo posible.