Cubanálisis  El Think-Tank

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La deuda de Obama con el pueblo cubano

 

Noel Manzanares Blanco, Kaos en la red

 

Compensatoria de lo que le debe Estados Unidos a Cuba, y contraria a provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria, negándonos dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y más en nuestro pueblo

 

Careció de casualidad el prácticamente absoluto aislamiento de Estados Unidos en su más que cincuentenaria política de hostilidad hacia la Revolución Cubana en temas asociados a su Guerra Económica contra la Isla, cuando hace unas horas la Asamblea General de las Naciones Unidas por más de veinte años consecutivos volvió a condenarlo a través de 188 países, mientras que a duras penas recibía el acompañamiento de Israel y Palau, y la abstención de Islas Marshall y Micronesia.

 

La Mayor de las Antillas sostiene que los daños económicos acumulados durante esos años, ascienden hasta el 2011 a un billón sesenta y seis mil millones de dólares o sea, más de un millón de millones, calculados de manera rigurosa y conservadora sobre la base de la depreciación del dólar respecto al oro.

 

No obstante, en lo que va de Administración Obama, tales daños reflejados en las multas por sanciones ascienden a 2 mil millones 259 732 dólares y duplican las correspondientes a ambos periodos de George W. Bush —al margen de cómo en Cuba: asecha más subversión ideológica.

 

En este minuto, una vez más pudiera resaltar ¿Qué nos debe Estados Unidos? Recuérdese que cuando el Ejército Libertador del Norte vivía una gran escasez, y los soldados estaban a punto de insubordinarse porque se les exigía combatir sin la paga que les correspondía, George Washington escribió en una carta el ruego de “un mes de paga en efectivo para el destacamento a su mando”.

 

Según entendido en el asunto, ese pedido se tradujo en que el líder independentista norteamericano recibió el dinero que necesitaba procedente de una representación del pueblo cubano, elemento decisivo para que él obligara a las tropas enemigas a firmar la capitulación de Yorktown, el 31 de octubre de 1781, y con ello garantizara el desenlace a su favor contra el colonialismo inglés, es decir la victoria de las tropas rebeldes en la Guerra de las Trece Colonias.

 

También, en este instante pudiera aludir a que un siglo después, apoyado en el profundo cimiento de la admiración de cubanas y cubanos por el pueblo norteamericano, nuestro Héroe Nacional, José Martí, a pesar de las ofensas de la escoria estadounidense, al escribir Vindicación de Cuba no vaciló en sentenciar: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting” —este último, un bandolero que se vinculó en el robo de territorios mexicanos, entre otras fechorías.

 

Justo en este contexto, Cuba propone nuevamente al Gobierno de los Estados Unidos una agenda para un diálogo bilateral, dirigido a avanzar hacia la normalización de las relaciones, que incluye, como temas fundamentales, el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; la exclusión de la arbitraria e ilegítima lista de países terroristas; y la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.

 

Asimismo, la compensación por daños económicos y humanos; la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo; el fin de las agresiones radiales y televisivas, y el cese del financiamiento a la subversión interna; al tiempo que incluye un aspecto medular en esta agenda: la liberación de Los Cinco luchadores antiterroristas cubanos nombrados Antonio, Gerardo, Fernando, Ramón y René, cruel e injustamente presos o retenidos en este país.

 

Igualmente, negociar acuerdos de cooperación en áreas del mayor interés mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección del medio ambiente y de los mares comunes; mientras que proponemos además retomar las conversaciones, unilateralmente suspendidas por la contraparte, sobre temas migratorios y para el restablecimiento del correo postal.

 

Así, Obama tiene la histórica oportunidad de saldar una importante deuda con la Isla contraria a “provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria [...] debilitar la vida económica negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno” —como proclamó Lester D. Mallory, entonces subsecretario de Estado de la Casa Blanca, el 6 de abril de 1960.