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Entrevista al Embajador de Cuba en España, Alejandro González

 

A. Massia, en Kaos en la Red

 

Alejandro González: “Nuestras elecciones son más transparentes que en otros lugares porque no dependen de quién tiene más dinero para colocar pasquines o para financiar cuñas televisivas”

 

El embajador de la República de Cuba en España, Alejandro González, estuvo en Sevilla a principios de mes participando en diferentes actos y encuentros con la comunidad cubana residente en Andalucía y con el movimiento de solidaridad con la isla. La Asociación de Amistad con Cuba Bartolomé de las Casas no quiso desaprovechar esta oportunidad para conversar con él y para preguntarle por los últimos acontecimientos que se vienen produciendo en la Mayor de las Antillas.

 

Antes que nada resulta obligado preguntarle por el terrible huracán Sandy que recientemente azotaba a la isla con una virulencia desmedida, provocando la pérdida de 11 vidas humanas e importantes daños. ¿Cómo está la situación en estos momentos?  

 

 Como ustedes saben, Cuba se encuentra en el medio de la ruta de los grandes huracanes que se forman en el Océano Atlántico y que cada cierto tiempo, en determinados periodos del año, tienen lugar estos eventos meteorológicos que, por el cambio climático, cada vez son más frecuentes y duros. En estos momentos estamos inmersos en el proceso de recuperación y tratando de volver a la normalidad. Por fortuna, el recorrido del Sandy no se desvió al oeste, lo que hubiera significado una trayectoria todavía más perjudicial. Pero, desgraciadamente y a pesar de la preparación que ya tiene nuestro país para enfrentar estos fenómenos, en esta ocasión hubo que lamentar la pérdida de 11 vidas humanas y cuantiosos daños. Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer las innumerables muestras de solidaridad que desde el Estado Español nos están llegando estos días con motivo de este suceso.

 

 Continuamos abordando ahora otro de los asuntos por los que Cuba también es noticia en el presente y que tiene que ver con la decisión de su Gobierno de adoptar una serie de medidas en materia migratoria, entre las que destaca la supresión del permiso de salida para viajar al exterior. ¿Cómo ha acogido la población cubana este anuncio y qué va a implicar en la práctica la aprobación y aplicación de estas novedades?

 

Cuba lleva años tratando de normalizar las relaciones con sus emigrados. Sin embargo, durante décadas hemos tenido que enfrentar también las acciones de un gobierno norteamericano hostil que no ha dejado de estimular la emigración ilegal y de fomentar, mediante programas específicos, el robo de cerebros y la deserción de nuestros profesionales, no sólo de la salud, sino de todas las ramas del saber. Por ello, en determinados momentos nos vimos obligados a tomar algunas medidas para protegernos de esa situación.

 

Ahora bien, la mayoría de los cubanos que vive en el exterior no está en contra de la Revolución. Eso es una ficción. Muchos se marcharon porque se casaron con extranjeros, otros porque quisieron probar fortuna en un lugar distinto o porque deseaban buscar mejores condiciones económicas, pero respetan y defienden a su patria. En ese sentido, nosotros mantenemos una política de total puertas abiertas con nuestros emigrados y nuestro interés pasa por seguir estrechando esos vínculos. La actualización de la política migratoria y las nuevas medidas que se han adoptado hay que enmarcarlas, por tanto, en ese contexto.

 

¿Servirán estos cambios para derribar muchos de los bulos y de los falsos clichés existentes sobre la política migratoria cubana?  

Desde luego, una de las grandes campañas contra Cuba ha sido siempre la de afirmar que el estado no dejaba viajar a sus ciudadanos fuera de la isla, lo cual no es verdad. Sí existen algunos requisitos, motivados por las razones que te expuse antes, y que son los que estamos eliminando paulatinamente. Pero los principales impedimentos proceden de los países de recepción. Habrá que ver si desde Estados Unidos y desde Europa van a conceder visas, de manera fácil y abundante, a todos aquellos cubanos que quieran ahora emigrar o salir por un determinado periodo de tiempo del país. Sí, se van a poner prueba todas esas calumnias que se han vertido sobre este tema durante tanto tiempo.

 

Otro de los temas que suele ser objeto de silenciamiento, cuando no de escandalosas tergiversaciones mediáticas, es el de las elecciones. De hecho, el país acaba de afrontar un nuevo proceso para elegir a sus delegados a las asambleas municipales y provinciales y a sus diputados de la Asamblea Nacional, pero aquí eso se ha invisibilizado por completo. ¿Cuáles son las principales claves definitorias del modelo electoral cubano?

 

Se trata de un modelo que difiere bastante del de otros países. A Cuba se le acusa mucho de no permitir el pluripartidismo y, en efecto, contamos con un solo partido, pero no es de índole electoral, ya que ni elige ni postula candidatos a nada. Digamos que tiene otras tareas, que se encuentran consagradas en la Constitución, como fuerza superior de la sociedad cubana. En nuestras elecciones las campañas son más transparentes que en otros lugares porque no dependen de quién dispone de más dinero para colocar pasquines o financiar cuñas televisivas.

 

Nuestros delegados son propuestos de manera directa por el pueblo en asambleas de barrio integradas en circunscripciones. Primero se hace pública la lista de electores y posteriormente se colocan en igualdad de condiciones las biografías y las fotos –al mismo tamaño, en el mismo sitio y con la misma visibilidad- de las personas que opten a una determinada candidatura.

 

En Cuba los electores pueden revocar a cualquier diputado o delegado antes de que concluya su mandato si consideran que no ha cumplido con sus funciones para las que fue elegido. Además, la inmensa mayoría de los diputados, salvo el equipo profesional de la Asamblea Nacional que asegura los servicios de las comisiones permanentes, no reciben un salario, es decir, no son profesionales que viven de la política.

 

 No estoy diciendo con esto que el nuestro sea el mejor sistema electoral del mundo, pero sí el que funciona en un país como Cuba y el que nos permite ejercer una verdadera democracia. Sabemos que no es perfecto y tratamos de mejorarlo cada día, pero es la permanente expresión de la real voluntad del pueblo manifestada en el poder popular.

 

De hecho, acabamos de celebrar unos comicios, en los que participó más del 90 por ciento de un padrón de casi ocho millones de electores, lo que significa, por un lado, una votación altísima en comparación con otros lugares y, por otro, demuestra el deseo y la confianza del pueblo en ese sistema, donde, por cierto, el voto es libre y totalmente secreto y el conteo de sufragios se hace de forma abierta al público y a ojos de todo el que lo quiera ver.

 

Los llamados disidentes tienen, por tanto, la posibilidad de concurrir a estos comicios y de defender su proyecto de país ante sus conciudadanos. Sin embargo, hasta ahora siempre han renegado de esta vía de participación democrática. ¿A qué se debe esto?

 

A que nuestro pueblo sabe quiénes son esos llamados disidentes, qué representan y qué intereses defienden. Podrían se elegidos, propuestos en buena lid o incluso autoproponerse para derrocar a la Revolución por el sistema que nos hemos dotado. Pero no lo hacen porque son conscientes de que no sacarían los votos suficientes y de que no tienen ningún respaldo popular.

 

¿Cómo se están desarrollando los cambios políticos y económicos emprendidos en la isla con el fin de perfeccionar y de actualizar su modelo socialista? ¿Qué riesgos y oportunidades entrañan? ¿Hacia dónde se dirige el país?

 

Cuba se dirige a mejorar su socialismo, a hacerlo sostenible económicamente y perdurable, guiándose siempre por el propósito de resolver las necesidades esenciales de nuestro pueblo y de garantizar las conquistas de la Revolución.

 

De lo que se trata es de adaptarnos a las circunstancias del mundo de hoy, marcado por esa crisis global del capitalismo, y de seguir luchando contra el bloqueo económico, corrigiendo lo que haya que corregir. Para ello se abrió un proceso de consulta y de discusión muy importante que derivó en la aprobación, en el sexto Congreso del Partido, de los lineamientos de la política económica y social, que son la hoja de ruta de nuestro desarrollo para los próximos años.

 

No pretendemos abandonar el socialismo, sino perseverar en él y hacerlo más eficiente, ya que arrastrábamos prácticas que respondían a otro momento histórico como, por ejemplo, ciertas gratuidades que hoy resultan insostenibles.

 

Paralelamente, hemos llegado al entendido de que, en las circunstancias actualmente maduras de la Revolución, es posible que junto a la propiedad estatal sobre los medios fundamentales de producción coexistan otras formas de gestión no estatal, sobre todo a nivel de cooperativas, además de otro tipo de emprendimiento individual. Eso sí, siempre y cuando seamos capaces de no consentir la concentración de la riqueza, pues ello desvirtuaría nuestro sistema de justicia social, de igualdad, etcétera.

 

Lo que perseguimos con esa apuesta es liberar al Estado de actividades secundarias en las cuales hoy gasta recursos, personal, tiempo y energías para que se concentre en lo fundamental, en lo que realmente decide los destinos de nuestra nación.

 

Por lo tanto, nos encontramos en pleno proceso de implementación acelerada de estos cambios, aunque, como dice el compañero Raúl, lo hacemos “sin pausa pero sin prisa”, puesto que no podemos darnos el lujo de equivocarnos. La verdad es que el proceso marcha bien, genera expectativas positivas en la población y refleja los intereses de nuestro pueblo. Depende ahora de nosotros que logremos llevarlo adelante. Aunque si no tuviéramos el bloqueo criminal de Estados Unidos, las cosas serían mucho más fáciles para Cuba.

 

No hay que olvidar que ningún pueblo ha sufrido durante más de 50 años semejante cerco comercial, económico y financiero ni ha padecido una política de hostilidad de la primera potencia mundial de una naturaleza tan agresiva como la que ha padecido Cuba y que, como es sabido, se aplica con el único fin de rendirnos por hambre y por enfermedad.

 

En paralelo a la realidad de la Isla, el Movimiento de Solidaridad con Cuba en el Estado español también ha evolucionado en los últimos años tanto en sus fines como en sus acciones. ¿Cuáles son, a su juicio, las principales tareas y los retos más señalados que ha de encarar en los próximos tiempos?

 

La verdad es que en todo el conjunto del Estado Español hay un potente y vigoroso movimiento de amistad con Cuba y yo, cada vez que puedo hacerlo, expreso la profunda  gratitud de nuestro pueblo por esa solidaridad permanente que aprecio directamente todos los días. Hay además, un cariño especial recíproco entre los españoles y los cubanos, que se ha demostrado incluso en situaciones dramáticas a lo largo de la historia.

 

Sé que vamos a seguir contando con vuestro apoyo en la batalla contra el bloqueo, que es nuestra batalla prioritaria, porque estamos convencidos de que con nuestra resistencia y la solidaridad internacional derrotaremos algún día esa política de EEUU, que no sólo es cruel e inhumana, sino que tampoco da resultados. No es normal que tengan relaciones con China o Vietnam y no con nosotros, que estamos tan cerca.

 

 Otra tarea que el movimiento de solidaridad ha cogido como suya y que a nosotros nos llena de alegría es la lucha por la libertad de los Cinco héroes cubanos prisioneros en las mazmorras yanquis e injustamente condenados a largas cadenas de cárcel en un proceso totalmente amañado sobre el que cada día se descubren cosas nuevas. La última: que el Gobierno norteamericano pagó a periodistas y a medios de comunicación para crear un ambiente prácticamente de intimidación sobre el jurado que iba a actuar en aquel juicio.

 

 ¿Es usted optimista ante una hipotética próxima liberación de los Cinco Héroes?

 

Los cubanos nunca somos pesimistas. Si lo fuéramos, nos hubiéramos rendido ya. La historia de la Revolución demuestra que tenemos un profundo optimismo en nuestro pueblo, en nuestras ideas y en la justeza de nuestros reclamos. Por lo tanto, vamos a seguir perseverando en esa batalla, que es prioritaria para el país, hasta que consigamos derribar el muro de silencio que rodea al caso, al igual que sucedió con Elián. En aquella ocasión logramos ganarnos a la opinión pública norteamericana, lo que nos permitió forzar al Gobierno de los EEUU a adoptar la única decisión que era posible: la de rescatar a ese niño y devolvérselo a su padre.

 

¿Cómo calificaría las relaciones existentes entre Cuba y España en el momento actual?

 

Yo diría que son normales. Nuestra voluntad, al menos, pasa por tener relaciones constructivas con España que resulten mutuamente beneficiosas en todos los terrenos, respetando, claro está, la soberanía e independencia de cada país.

 

En los últimos años se ha venido recuperando el intercambio económico-comercial y paulatinamente nos vamos acercando a una cifra relativamente importante, que anda por los 800 millones aproximadamente, una tendencia que espero que continúe. En cuanto a la cooperación al desarrollo, nosotros comprendemos que atravesamos un periodo en el que se reducen las posibilidades de España y que no es el mejor momento para eso. A nivel político existe diálogo. De modo que las relaciones son normales, aunque siempre pueden ir mejor.

 

Sin embargo, la Posición Común de la Unión Europea con respecto a la isla sigue vigente.

 

Así es. La Posición Común fue propuesta y estimulada por el Gobierno de Aznar y Cuba nunca la ha aceptado, al considerarla hipócrita y totalmente injerencista en nuestros asuntos internos. Europa tiene acuerdos de cooperación con casi todos los países del mundo, algunos de los cuales cuentan con un solo partido y otros con ninguno, aunque a lo mejor lo que sí hay es mucho petróleo, consumidores…

 

¿Está estancada esa cuestión?

 

Ese tema depende de la voluntad de Europa. Si en algún momento, la UE decide tener una política diferente a la de EEUU con respecto a Cuba y se plantea avanzar en algún acuerdo de cooperación, nosotros lo analizaremos constructivamente. Pero no depende de nosotros.

 

 Los próximos 16 y 17 de Noviembre se celebra en Cádiz la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Cuba aún no ha confirmado a su representante en este evento. Lo que sí parece claro es que una delegación de alto nivel participará en las jornadas de la Cumbre alternativa “La hora de los Pueblos” que, de forma paralela, tendrá lugar en la ciudad. ¿Qué papel está llamada a jugar la Revolución Cubana en este encuentro internacional?

 

 Nosotros vamos a participar, como siempre hemos hecho, en la Cumbre Iberoamericana y daremos nuestro humilde aporte. No estoy en capacidad de decir quién estará al frente de la delegación, pero sí puedo asegurar que Cuba se encontrará adecuadamente representada. Y, como suele suceder en estos eventos, también hemos sido invitados a la cumbre alternativa, donde participaremos para hablar de los problemas que preocupan a nuestros pueblos. Esperemos que el encuentro sea de los más productivo y fructífero.

 

A. Massia. Socio de la Asociación de Amistad con Cuba de Sevilla “Bartolomé de las Casas”. Para la revista TIEMPO DE CUBA, que saldrá próximamente