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¿El final de los charters?

 

Progreso Semanal

 

LA HABANA. El próximo día 31 de agosto la línea aérea Jet Blue volará de Fort Lauderdale, Florida, a Santa Clara (centro de Cuba) y cortará simbólicamente la cinta que reinicia los vuelos regulares a la Isla, interrumpidos desde 1961.

 

Este será el comienzo de unos 110 vuelos, 90 a provincias y 20 a La Habana aprobados por las autoridades de Estados Unidos.

 

Pero la ruta hacia nuestra capital, codiciada prácticamente por todas las compañías regulares, permanece congelada, según fuentes de Estados Unidos y confirmada ahora por las autoridades de la Isla, debido a la falta de aprobación de las entidades estadounidenses.

 

Nuestras fuentes refieren que la actual demanda de vuelos de algunas compañías aéreas con destino a la capital supera las cifras conveniadas inicialmente, y es esta la probable razón de la demora.

 

Por suerte, antes tantas preguntas, en la mañana del 29 de agosto, se celebró en el Ministerio del Transporte una conferencia de prensa a la que fueron citados los medios extranjeros acreditados, luego de una similar celebrada el día 25 de agosto a la que solo fue convocada la prensa nacional.

 

Los panelistas de las instituciones cubanas fueron prácticamente los mismos. La única diferencia es que a la de hoy solamente les fueron concedidas 3 preguntas y una extra al final del encuentro.

 

JetBlue IATAProgreso Semanal llevaba en cartera 3 preguntas, una de las cuales responde al tema de la reciprocidad. Las normas habituales en los convenios de vuelos entre países deben establecerla. Pero, ¿cómo se llevará a cabo en este caso esa reciprocidad? La pregunta fue hecha por un colega y la respuesta de Alfredo Cordero Puig, presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) fue que en el memorando de entendimiento están previsto los vuelos de Cubana de Aviación y que la empresa trabaja ya en la formulación de las solicitudes.

 

Quedó en el aire, ya que de vuelos hablamos, si lo haría con aviones de nuestras líneas o contratará aviones ajenos.

 

La pregunta carece de ingenuidad, pues Cuba corre el riesgo de que naves cubanas sean confiscadas para sufragar demandas de personas que argumentan haber sido afectadas seriamente por el gobierno cubano y solicitan compensación económica. Casos ya se han dado. Los tribunales siempre han fallado a favor del demandante. No basta con la firma de instituciones de la rama ejecutiva estadounidense para garantizar que nuestras naves no serán retenidas y/o confiscadas. El poder judicial puede actuar y determinar.

 

También le preguntamos a Mayda Molina, Directora de Transporte Aéreo y Relaciones Internacionales del IACC, por qué no se le concedieron las mismas facilidades en tasas y precios que a las aerolíneas a los vuelos charters.

 

La funcionaria se limitó a responder que ambos tienen tratamientos diferentes en el mundo entero. “Los vuelos regulares permiten una contratación a largo plazo y por tanto son diferentes precios. En el caso de los vuelos charters los paga un turoperador turístico y es una tarifa que le da el explotador de la línea aérea al turoperador para que lo comercialice”, explicó, refiriéndose a los precios de los pasajes en general, no a las tarifas que establecen las autoridades cubanas.

 

Los precios de los boletos anunciados por compañías comerciales que volarán a las provincias, pueden entenderse en este momento como parte de una estrategia promocional, en la búsqueda de un buen posicionamiento en el nuevo mercado. No obstante, estas tarifas tienen que ser aprobadas por la Asociación Internacional de Transportadores Aéreos (IATA, por sus siglas e inglés), cuyas funciones incluyen “crear normas reguladoras y facilitadoras del tráfico aéreo internacional garantizando y evitando la competencia nociva entre las compañías miembro”. Cuba, por cierto, es país fundador de esta Asociación.

 

En el caso de JetBlue, también miembro de IATA y la primera aerolínea que volará directamente a Santa Clara desde Fort Lauderdale, los 210 dólares que ha anunciado como precio de sus boletos están aprobados por esta organización. Aunque las cifras que devuelven las búsquedas en la su página oficial son un poco más altas.

 

JetBlue pasajesEsas cifras normalmente incluyen el pago a los servicios aeroportuarios que ofrece Cuba, cobrados por las autoridades de la Isla tanto a las grandes compañías aéreas como a los charters. Pero la gran diferencia en los precios de los boletos que comienzan a promocionarse (JetBlue: 210 USD) con los que se han vendido durante los últimos 37 años a través de las empresas charteadoras (más de 400 USD) indica que las tarifas por estos servicios aeroportuarios han sido distintas para unas y para otros.

 

Hasta el momento los charters debían pagar a Cuba alrededor de 219 dólares por pasajero, cifra que ya contiene el precio total del boleto que ahora anuncia JetBlue.

 

Ahora bien, pasada esta primera etapa, cuando el mercado se estabilice y el período promocional y de ofertas se distienda, ¿se le pondrán a los  charteadores unas cifras más cercanas a las que pagarán las aerolíneas comerciales?

 

La aviación en el mundo entero es un tema muy técnico, sujeto a normas estrictas e internacionales en cuanto a tarifas, a sistemas de seguridad, aprobaciones gubernamentales, etc. Todo lo distinto a un avión en tiempo y con todos los asientos ocupados, produce pérdidas.

 

Mientras que los charters han sido para Cuba el equivalente a los pequeños cuentapropistas, las grandes aerolíneas ofrecen ahora mayor seguridad a los clientes en caso de fallos y una estructura durante años construida de una de las industrias más poderosas del mundo. Y eso es bueno, sobre todo, para los clientes, para las cientos de familias y amistades a uno y otro lado del estrecho. Pero, ¿por qué no dejar que sea el mercado quien decida ahora el juego?

 

Hasta hace unos días pensábamos que la tendencia sería la lógica competencia entre las grandes compañías y los charteadores. Pero al parecer no habrá un juego limpio.

 

¿Por qué?

 

Según el diario Granma, “(…) los funcionarios cubanos puntualizaron que los precios de los pasajes los ponen las empresas, de acuerdo con las condiciones del mercado. Sin embargo, apuntaron que el costo de los boletos en sentido general debe ser menor en relación con los chárter, pues esta modalidad aporta más estabilidad en el servicio y recibe mejores condiciones en los aeropuertos del mundo entero”.

 

Esto es normal de acuerdo al funcionamiento del mercado, pero en el caso de Cuba y los chateadores entran a jugar otros factores. Uno de ellos: para los charters, desde sus inicios los precios fueron establecidos por las autoridades cubanas, concretamente Havanatur, quien ha recibido durante más de 35 años una cifra que actualmente llega a 148 USD por cada pasajero, cantidad que se incluye dentro de la categoría de Servicios en el precio de los boletos, afectando el monto total de manera tan significativa que representa el 70, 4 % del costo total del boleto Fort Lauderdale-Santa Clara.

 

Evidentemente los charters enfrentan un reto difícil: el del mono amarrado contra el león. Lamentable, porque estos vuelos, que han tenido que asumir durante años las críticas por los altos precios —que reiteramos no pusieron ellos—, poco a poco quedarían fuera del juego y a juzgar por algunos foristas, pareciera que durante todos este tiempo se estuvieron aprovechando de la peculiar coyuntura que ha existido en las relaciones aéreas entre Estados Unidos y Cuba para obtener los mayores dividendos.

 

De poco vale afirmar, ahora que otros vientos soplan, que seguirán volando los charters cuando les cortan las alas y les imponen tasas superiores.

 

La apertura de los viajes regulares sin duda alguna es un hecho importante, una muestra de avance en las relaciones y ciertamente beneficia a todos los usuarios, principalmente a la comunidad cubanoamericana. Y si bajan los precios pues será mucho mejor.