Cubanálisis  El Think-Tank

        RAZONES Y PERCEPCIONES DESDE LAS POSICIONES CASTRISTAS:

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Cuba. Aunque vistan de seda la vieja estrategia…

 

Miguel Arencibia Daupés, Kaos en la Red

 

Ha consistido en limosnear, hacer ruinas y endeudar. Lo nuevo de ahora es… mero disfraz.

Lo que ha sido

 

En estos 53 años de un proceso gradualmente inverso a una revolución verdadera, los poco capaces dirigentes, autoinstaurados per secula seculorum en el poder a golpe de mito, desinformación, patrioterismo, coacción de varios tipos y represión abierta y encubierta, han conseguido  (des)gobernar económicamente el país respaldados en las fuertes y permanentes donaciones insufladas del exterior por Estados aliados.

 

Para  ello, después de las debacles productivas de los primeros años de este proceso basado en el capitalismo monopolista de Estado, tales como la Ofensiva Revolucionaria, el Cordón de la Habana y  la Zafra de los 10 Millones, nos metieron en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), previo compromiso de sed semper fidelis al cuasi ortodoxo estalinismo de Brezhnev.

 

Unos pocos datos numéricos, extraoficialmente calculados en su momento por especialistas nacionales y foráneos coadyuvan a entender la enormidad de la ayuda solidaria de la URSS que, en su mayor parte, todavía se adeuda a Rusia, la flamante heredera capitalista:

 

·        Un millón de rublos diarios, completamente gratuito, destinado a armamentos, pese a que éramos y somos No Alineados (¿?).

 

·        No obstante el precio resbalante y superpreferencial (para Cuba) en la compra del azúcar, y los módicos del aprovisionamiento a nosotros de petróleo, harina de trigo para consumo humano, componentes para piensos, laminados de aceros, tractores y otros vehículos,  la balanza comercial corriente debió tener un superávit anual aproximado de 1250 millones de rublos a favor de la URSS. Multiplíquese por los 17 años que Cuba perteneció al CAME, entre 1972 y 1990.

 

·        Incalculables pero fabulosas cuantías por inversiones de plantas completas, asistencia técnica de decenas de miles de especialistas y suministro de líneas productivas, equipamientos, etc., enviados directamente de la URSS o pagados por ésta a terceros países no solo del Bloque.

 

·        Otras colaboraciones económicamente favorables solo en nuestra dirección.

 

Sin entrar en detalles sobre las industrias calcadas del gigantismo de la madrecita eslava, como textileras, poligráficos, plantas de la industria mecánica y muchas otras, ejemplifiquemos con que, solo en los 17 años en el CAME, fueron importados decenas de miles de ómnibus, camiones, automóviles y equipos diversos de construcción.

 

También, más de 100 mil tractores, a los cuales si agregamos los miles existentes llegados  antes y después de 1959 por otras vías, se apreciará que, como promedio, el país tuvo más de un tractor por cada uno de los 111 mil kilómetros cuadrados que tiene el archipiélago cubano.

 

Con todo esto lo que se “logró” es una de las economías primeras en la Olimpiada de la Ineficiencia, con medalla de oro para la agricultura donde casi se extinguieron los sectores ganadero, el citrícola y el tan prioritario azucarero; además de la pesca, el transporte terrestre y la marina mercante. Por lo que hoy, entre otras brutales consecuencias, el país debe importar el 80% de los alimentos que requiere la población para su subsistencia. (Empeorándose ahora la cuestión por el aumento mundial en los precios de tales renglones).

 

De aquellos equipos y plantas, ¿alguien puede informarle a los ciudadanos qué queda y en qué condiciones? El derroche y la destrucción han sido tan descomunales que la chatarra devino en uno de nuestros fuertes rublos exportables.

 

¿Por qué fue?

 

Pidiendo y dando con extrema absurda ligereza, y dejando que se dilapide, no se gobierna. Jamás valdrá decir que se hizo porque “éramos demasiado buenos con nuestro pueblo”. No, fue por el desproporcionado ego aunado a la creencia en la inmortalidad de la URSS y a la incapacidad de quienes nos han venido mandando, y porque los “bolos” nos costeaban sin parar mientes en el derroche gracias al satelitismo político del liderazgo cubano, que asumiera hasta nuestros días un neoestalinismo tropicalizado.

 

Eso es incuestionable, aunque trate de levantar cabeza una corriente fundamentalista que intenta culpar al pueblo del desastre, aduciendo que el cubano es vago y ladrón.

 

Más que gobernar, los perpetuados comandantes- amén del endeudamiento para con el Club de París, un grupo de otros países y las once mil vírgenes-  aprendieron a ejercer la mendicidad afuera y “regalar” dentro lo que no tenían validado. Desvirtuando consecuentemente todo adecuado y eficiente esfuerzo productivo.

 

Por demás, sin privilegiar la primigenia concepción de que el Estado nada crea y son los trabajadores los que producen las riquezas.

 

Lo conseguido y producido en gran parte ha estado absorbido por la enorme y parásita burocracia. Y el resto, con olímpico voluntarismo, mal distribuido estatalmente.

 

Cuba ha sido y es en proporción a su población el país más auxiliado del mundo, (en forma absoluta y relativa y durante más tiempo). Primeramente por la URSS y sus demás satélites, (1960-1990) después por Venezuela y China (¿a cuántas decenas de miles de millones asciende ya la deuda con éstas?), entre otros países.

 

Excediendo grandemente tal auxilio la suma total de los efectos del embargo yanqui y de muchos desacertados casos de internacionalismo y solidaridad para con terceros, que han caído en saco roto solo para ir a embolsillar a unos cuantos.

 

Nunca antes nuestro país fue tan dependiente económicamente del exterior como lo ha sido en todo este larguísimo período de capitalismo estatal que no socialismo.

 

Ahora nuevamente…

 

En víspera de otro aniversario del asalto al Moncada y, sobre todo, del período ordinario de sesiones de la ANPP, se efectuó una visita del Presidente de Cuba a China. Ocasión en la que el cíclope asiático convino en darnos “un donativo gubernamental, un crédito ahora sin intereses y prorrogar el período de amortización de créditos gubernamentales, también sin intereses”, concedidos hace algún tiempo. Ahora, a eso le denominan “consolidar la cooperación”.

 

La falta de pago de Cuba por los créditos chinos anteriores, ha estado paliada por Chávez moral (su expresada disposición de apalancamiento) y financieramente (con dinero y petróleo a menores precios e intereses). Mas es año de elecciones bolivarianas y con las incrementadas voces que se quejan de la intervención cubana en Venezuela y el gasto de esa nación para con nuestro país, el gobierno cubano, a través del personamiento en China de su mandatario, no vislumbró otro remedio que poner la precisa al coloso “comunista”: soltaba la mano o el modelo “socialista” criollo se iría a la carajina en menos tiempo de lo pensado y no querido por los mandantes cubanos y chinos.

 

Para China, perder al más importante de sus actuales socios políticos en esta parte del hemisferio, no resulta nada grato; dadas sus aspiraciones de acrecentar su influencia e inversiones a largo plazo en América Latina, dentro de su planeada geopolítica de elevarse a primera potencia mundial. Por lo que China volvió a dar.

 

Y el viajero siguió hacia Rusia que, por motivos similares, accedió a dar. Y continuó por Viet Nam, (cual quedara como un suelo lunar en los 70´s y hoy está por delante de Cuba en su desarrollo) que algo soltó también.

 

Sin embargo, comprobado en estos 53 años está que el modelo cubano no tiene tendencia hacia el progreso, ni aún con más plata o su reformística “actualización”.

 

Lo que sería si…

 

Se estará (como dixit Raúl Castro:) “al borde del precipicio” solo un pequeño lapso para despeñar de inmediato SI: 

 

·        El propio general Presidente Raúl no aprende qué es la sociedad civil y que los derechos humanos y la democracia no son esas “cosas nuevas que están utilizando contra el proceso cubano”. Si insiste -después de 53 años de inopia- en que los cambios tienen que ser “sin pausa pero sin prisa”. Cree que no se puede remunerar mejor por la producción y, para “estimular” a los trabajadores, promueve que se legisle inconsultos impuestos al pueblo y decide la subida de precios a sus artículos vitales. ¡Ah! Y encima exprese que todos estamos en igualdad de condiciones.

 

·        Con la raulística falta de prisa santiguada por Machado, el vicepresidente primero, nos transmite Esteban Lazo, otro vicepresidente,  que en cuatro o cinco años  el 45 % del PIB no devendrá del sector estatal, cuando aún no se ha organizado ni un solo mercado mayorista y se  refuerza el férreo control burocrático de las divisas y las importaciones, como para que no puedan sobrevivir las formas no estatales.

 

·        Como Caridad Diego, miembro del Comité Central del PCC, se sigue “fundamentando” -en contrario a Marx- que en Cuba el trabajador asalariado con  patrón privado “no es explotado”.

 

·        Como decisor se sigue anteponiendo la figura del “cuadro” a la del colectivo, y este sigue siendo mero ejecutor sin mínima y real facultad de controlar a aquel; sin sentido de dueño sobre los medios.

 

·        Marino Murillo, responsabilizado estado/partidistamente con las reformas actuales, continúa reiterando que la propiedad más social es la del capitalismo monopolista estatal (y no las autogestionarias cooperativas, como sí propugnaran Bakunin, Kropotkin, Marx y hasta Lenin,), por lo que las cooperativas quedan pendientes de un experimento hasta Dios sabe cuándo (dícese tres años…).

 

·        Al propio Murillo se le olvida, en el tema del envejecimiento poblacional y disminución de la fuerza laboral, tener en cuenta el promedio de las cincuenta mil personas que anualmente se marchan del país por diferentes vías y conceptos (el 85% en la mejor edad reproductiva y plenitud de capacidad laboral). Así como obvia analizar las insanidades económicas, políticas y sociales que causan este continúo (y en incremento) éxodo de la juventud, que es uno de los votos de castigo del pueblo para con sus mandamases.

 

Remember la URSS.

 

¿Qué hacer?

 

A un autoproclamado “sabio” le gustó para nada que, en mi ensayo Si cambiamos el modelo, salvamos el proyecto (Kaosenlared, 28.01.09), transcribiera lo que alguno señaló con diáfana claridad: “la dirigencia cubana ya no cuenta con el término biológico, ni la disposición mental para provocar los cambios que el país necesita”. Y le disgustó porque, cambiando “lo que deba ser cambiado”, su ancien núcleo central de mando debe ser el principal objetivo de los necesarios cambios.

 

Con el sentido en que lo apuntó Einstein, los principales problemas que se afronten no pueden ser resueltos al mismo nivel de pensamiento con que fueron causados. Y esto a la Generación Histórica no le resulta posible, tendría que dejar de ser ella misma, ya que el vuelco necesita 180 grados para poder resolverse el agotamiento estructural del modelo.

 

Y ello consistiría en dar solución, en lo económico, a la obsolescencia tecnológica, el enorme atraso en la informática, los transportes y la infraestructura, la ineficiencia industrial, la creciente deuda externa y la improductividad agrícola. En lo político, a la excesiva centralización y el autoritarismo en el poder, las conculcaciones de la participación democrática y de las libertades ciudadanas para la población, que -farsas congresísticas/PCC y asambleas/ANPP aparte- siguen impidiendo todo mecanismo de innovación desde abajo.

 

Por eso, los cambios tienen que ser rápidos y definitivos, sin pausas y con prisa.

 

De lo contrario, lo que seguirá prosperando aceleradamente es el arte de mendigar y arruinar al país endeudándonos. Y nuestros descendientes, aún en una decimoquinta generación, continuarán pagando lo que debemos más lo que adeudaremos. Mientras que el pueblo cubano meramente subsistirá dentro de la perpetuada carencia. Y el país continuará sin futuro.

 

Como se ha expresado: “El “nacionalismo” de algunos no basta para hacer la nación de todos”. Y menos aún “….Con todos y para el bien de todos”, por la que luchó nuestro Martí.