Cubanálisis  El Think-Tank

        RAZONES Y PERCEPCIONES DESDE LAS POSICIONES CASTRISTAS:

                                  SUS AUTORES, SUS PROPIAS PALABRAS

 

 

Cuba: ¿Recupera el PCC su esencia revolucionaria

o demuestra su total agotamiento?

 

El Francotirador del Cauto, en Kayes en la Red

 

En todo caso, los socialistas revolucionarios ya están en la historia de las ideas socialistas en Cuba y han ofrecido sobradas muestras de anti autoritarismo, capacidad de diálogo, incluso con el adversario, interpretación correcta de la realidad y una capacidad polémica envidiable.

¿El paraíso?...en la otra esquina.

 

Culminó la Conferencia del PCC y con ella el proceso de perfeccionamiento que diseñó, impuso a discusión y defendió la dirección del proceso revolucionario actual.

 

Lo aprobado ¿significó un avance político social en Cuba? Si, ¿Significó un avance sustantivo y relevante? No. ¿Ayuda a reactualizar el consenso necesario? Muy poco.

 

El objetivo del evento fue, de acuerdo a sus promotores, determinar con voluntad renovadora las transformaciones necesarias para situar al Partido Comunista Cubano a la altura que demandan las actuales circunstancias, sin embargo, la voluntad renovadora fue poca y muy alejada de las demandas de las circunstancias actuales.

 

El socialismo, sólo es posible si existe una participación radical y democrática del pueblo, esto es algo de lo que Marx estaba completamente convencido y sobre lo cual nunca cambió de opinión. En sus diferentes escritos, siempre habló de la auto emancipación de las clases obreras. Para ello es esencial comprender que el socialismo no se hace solo con intenciones socialistas, el socialismo se hace con medidas socialistas, con leyes socialistas, con instrumentos y medios socialistas y con procedimientos socialistas.

 

¿Aumentaron las posibilidades de participación radical y democrática del pueblo? No.

 

¿Se diseñaron e implementaron nuevas medidas y procedimientos socialistas?  No.

 

Más aun, ¿se acercó el PCC al modelo de partido fundado por Marti. ? Para nada. Lo logrado es positivo, pero reduccionista e insuficiente.

 

La antidemocrática autorización de la conferencia al Cte. Central para que pueda elegir a dedos -cooptar- hasta 25 nuevos miembros, la no definición de cuáles cargos serán los renovables cada 10 años, el demagógico llamado a decirnos las verdades de frente pero solo en las reuniones, el primitivismo de las discusiones televisadas y otras barbaridades respecto al trabajo ideológico evidencian el conservadurismo de este evento.

 

El Partido y el gobierno continúan siendo  en esencia una gerontocracia, encabezada por personas  entre  70 y 80 años, que decidieron darse más tiempo en el poder y el primero también decidió continuar sin intelectuales ni ideólogos y solo con no más de 10 trabajadores directos en sus filas, a pesar que  la conferencia prometió otra cosa.

 

Hay que reconocer, por otra parte,   como se evidenció en los propios eventos realizados, que el principal problema de Cuba no es solo de socialismo o capitalismo, sino también, y muy esencialmente, de desconocimiento teórico, incompetencia práctica y cierta mediocridad. Pareciera que en Cuba se privilegia lo que se combate y no lo que se construye.

 

La transición revolucionaria debe ser repensada, exige nuevos enfoques y cambios dialécticos y creadores, debe inspirarse en el sentido marxista y martiano y partir de la saludable crítica de sí misma, con serenidad, pero con profundidad y honestidad, para proseguir la impostergable e indispensable tarea de la democratización socialista.

 

1.- Pasemos a un análisis mas pormenorizado.

 

En primer lugar este ha sido un proceso obligado por una profunda crisis y la necesidad de legitimación de la dirección.

 

Si aceptamos los datos y por cientos de cambios de los documentos iniciales, lo propuesto fue esencialmente rechazado y la dirección del país se vio obligada a modificar sustancialmente sus ideas originales aunque fue reaccionaria a otras, lo que demuestra dos cosas. Una, sus limitaciones e insuficiencias teóricas y prácticas, y sus miedos reales o imaginarios, dos, que la presión social de los revolucionarios y parte de la población les obligó, en lo no esencial, a ceder.

 

La crisis interna e internacional contribuyó, sin lugar a dudas, a que la izquierda pensante cubana, mayormente fuera del gobierno, pero también en este, fuera el artífice de estos cambios y alcanzó logros importantes, aunque lejos de sus aspiraciones.

 

En concreto obligó a la dirección a realizar el Congreso y la Conferencia que deseaban demorar lo más posible, propuso un programa alternativo que hizo llegar a la militancia y las bases, trabajó en los medios, movilizó sectores juveniles e intelectuales y después obligó a cambiar propuestas iniciales realmente reaccionarias. Nunca, en 53 años de revolución la izquierda había hecho esto. Menos contra el deseo de la dirección. 11 objetivos de los propuestos fueron cambiados radicalmente en forma y contenido y otros muchos modificados en sentido positivo.

 

En el VI Congreso logró ralentizar las reformas neoliberales y aceptar cambios a favor de los trabajadores, en la Conferencia limitó el autoritarismo y amplió la tolerancia y las posibilidades del diálogo en la sociedad.

 

Como ilustración algunos cambios importantes logrados en la Conferencia.

 

Quedaron refrendadas cosas como la palabra nepotismo, diálogo, actuar de acuerdo a lo establecido constitucionalmente, enfrentar y sancionar acciones de represalia contra los que critican y especialmente sobre el Poder Popular ausente en el documento inicial.

 

Consolidar la atención del Partido a los órganos del poder Popular y contribuir al proceso de perfeccionamiento en marcha, con vistas a reforzar la institucionalización del país fue un objetivo totalmente nuevo.

 

Que los militantes del Partido puedan solicitar la desactivación por voluntad propia, por razones personales, familiares o de otra naturaleza. Evaluar sistemáticamente los impactos, alertar oportunamente sobre las desviaciones en su aplicación –los Lineamientos- para que se realicen los ajustes necesarios.

 

Y otros, como el Objetivo No. 57. Enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otros que son contrarios a la Constitución y las leyes, atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas. Y el Objetivo No. 63. Continuar el desarrollo y utilización de la teoría marxista leninista… y promover espacios de debates sobre el tema… Profundizar, además, en la Historia de América y Universal para una mayor comprensión de los procesos que rigen el desarrollo de la humanidad…limitar la estadía en la UJC solo hasta 32 años… Lograr que la relación del Partido con las organizaciones de masas se desarrolle sin formalismo y se retroalimente de forma permanente con los intereses, criterios y propuestas de sus miembros

 

Y el muy debatido Objetivo No. 70. Lograr que los medios de comunicación masiva informen de manera oportuna, objetiva, sistemática y transparente la política del Partido sobre el desarrollo de la obra de la evolución, los problemas, dificultades, insuficiencias y adversidades que debemos enfrentar; supriman los vacíos informativos y las manifestaciones del secretismo, y tengan en cuenta las necesidades e intereses de la población.

 

Sin embargo esa izquierda no tuvo fuerzas para obtener su programa mínimo.

 

Surgieron conflictos, que, como siempre ocurre, se pueden silenciar hasta un momento solamente y ellos se pusieron de manifiesto en el Congreso y en esta Conferencia.

 

Y lo esencial es que, los trabajadores, después de la experiencia vivida, aspiraban a dos cosas en el plano económico. Que debe pagársele en una moneda que valga para poder vivir con dignidad del trabajo que realizan y obtener más posibilidades e influir en las decisiones en sus centros de trabajo.

 

 Aspiraban a tres en el orden ciudadano. Un nuevo sistema electoral del poder popular con más soberanía para el pueblo, un nuevo código penal y una nueva ley migratoria que permita a los cubanos ser, lo que han luchado por ser: libres en sus decisiones.

 

En cuanto a los comunistas, estos aspiraban a cuatro cosas en el orden político, dentro de su organización, la definición, lo más exacta y rigurosa posible en términos humanos de:

 

¿que Socialismo se nos llama a construir? mayores atribuciones para influir y determinar en las políticas a adoptar, mayores atribuciones para escoger a quienes les dirigirán, y acceso real y sin trabas a la libertad de expresión socialista en los medios del partido. Nada de ello se obtuvo en estos eventos.

 

La necesidad del establecimiento de una sola moneda a plazo fijo, una mejor relación salarios –precios, o al menos una canasta básica de alimentos a menor precio, una nueva concepción de propiedad ESTATAL GESTIONADA DEMOCRATICAMENTE o cooperativa autogestionaria o cogestionaria, en especifico, la solicitud de una nueva ley de cooperativas, de creación de un banco cooperativo y un instituto de estudios cooperativos, la de hacer experimentos locales de ese tipo fueron obviadas.

 

Modificaciones a las elecciones para el Poder Popular, y una nueva concepción integral de Socialismo y su base ideológica, económica-política, de partido de vanguardia, de estado de derechos y una nueva política migratoria e internacional también fueron negadas.

 

2.- ¿Asistiremos al triunfo de la ideología de la pequeña burguesía radical sobre la ideología de la clase trabajadora?

 

En 1991 el IV Congreso del Partido acordó que el Programa aprobado en el anterior evento partidista había perdido actualidad en importantes aspectos, sobre todo de conceptualizaciones, y se trabajaría en la elaboración de un nuevo programa. Se celebró el V sin referencias al tema. Transcurrieron casi 14 años, y celebramos el VI Congreso, que nos ha dejado los Lineamientos, centrado esencialmente en la “actualización del modelo económico”.

 

Después de 14 años sin celebrar ese tipo de reuniones y sin explicar siquiera por qué no se realizó, en abril de 2011 se realizó el VI Congreso también sin un nuevo programa. 8 millones 913 mil 838 cubanos participaron en el debate del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del PCC, previo al, registrándose una cifra superior a tres millones de intervenciones.  Un 68 % de los Lineamientos fueron reformulados luego del debate con el pueblo cubano.  313 Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución fueron aprobados.

 

A pesar de cierto   espíritu autocrítico y crítico reinante y de haberse adoptado medidas ligeramente avanzadas en el escenario cubano, el Congreso no respondió a demandas esenciales del ideal socialista, la democracia  fue ciertamente cercenada y prácticamente  SE IMPUSIERON MEDIDAS QUE YA ESTABAN EN CURSO SIN CONSENSO ALGUNO.

 

No hubo definición sobre qué SOCIALISMO construiremos, no existió una autocrítica profunda y compleja de los errores cometidos, no existió renovación real de la dirección, ni se privilegió las instituciones y mecanismos de carácter colectivistas en la economía, tampoco se conocieron las alternativas planteadas por otros grupos socialistas,  y hasta el ministro Murillo se atrevió a decir a una delegada que ciertas definiciones ya se habían tomado y no se discutirían y 50 mil opiniones no fueron aceptadas-o se continuará su estudio en etapas posteriores, opiniones que no se pusieron en conocimiento del congreso, ni del pueblo y solo Raúl dijo, así como de pasada, que 45 pedían la concentración de la propiedad  y por ello fueron rechazadas. Se autorizó a un medio jamás utilizado en Cuba -La Conferencia- prerrogativas de Congreso,

 

Los Lineamientos no mencionaron el papel de la participación de los trabajadores, ni profundizan en el desarrollo de formas de control ciudadano sobre la actividad empresarial y mercantil u otras, no estableció mecanismos ciudadanos de protección de derechos de las consumidores y de reparación de daños, no esclareció sobre derechos laborales para los trabajadores asalariados no estatales, ni previó legislación antimonopolio alguna (sea estatal, cooperativo o privado), etcétera. Y mucho menos se refirió a formas emancipadoras en la economía como las autogestionarias, ni siquiera privilegio el trabajo cooperativo simple y nada habló del mecanismo democrático necesario para la elección de los máximos dirigentes, cosa mucho más importante que limitarle el mandato a gente no democráticamente electa.

 

En cuanto a la Conferencia, Machado Ventura explicó que la discusión del proyecto de documento base partidista fue objeto de unas 65 mil reuniones de los núcleos del Partido y Comités de Base de la Unión de Jóvenes Comunistas, las cuales dieron lugar a más de un millón de opiniones emitidas por la militancia. Las opiniones recogidas resultaron en la modificación de 78 de los 96 objetivos -casi un 80 por ciento de cambios- y la incorporación de otros cinco puntos al documento original.

 

Según el segundo secretario la Conferencia no era una reunión de jefes y dirigentes. Lo dudamos. Seria útil divulgar los cargos y grados de cada uno de los participantes y no solo las edades y el color de la piel.

 

Lo más relevantes en la Conferencia fue el reclamo de un asistente llamando la atención que algunos cambios decididos podrían violar la Constitución y las respuestas antimarxistas a esto de dirigentes de alto rango, fueron realmente para la historia. Resultó interesante que algunas de las intervenciones más importantes fueran realizadas por invitados y no por delegados.

 

En realidad, se hace inverosímil creer que con la extrema complejidad que confrontamos y el aluvión de propuestas realizadas por la militancia, con una metodología de maestros de primaria, aportando sobre una pantalla y la opinión del buró político, 806 personas en 24 horas hayan debatido profundamente los asuntos. La exquisitez de la organización y los recursos nemotécnicos sobre la profundidad del debate.

 

3.- Análisis final.

 

En Cuba jamás hubo unanimidad en la concepción, etapas, métodos y fines últimos de la Revolución. Lo que si hubo fue una lealtad a toda prueba y concesiones de los revolucionarios de base a todo lo que hiciera la Dirección histórica del proceso con el propósito de evitar brechas y divisiones favorables al enemigo. Han sido más de 50 años.

 

Muchos de los errores terribles que hemos cometido han ocurrido por la equivocada concepción de que para pensar están ellos y ellos son los únicos que saben, en una concepción en que la táctica era más importante que la estrategia.

 

Llegó el momento que la Dirección, que nos ha conducido a esta crisis estructural total sea la que demuestre su lealtad a los revolucionarios -y más aun a los principios-, sea la que, si hay que hacer concesiones, las haga.

 

Ahora la unidad y el consenso no se lograrán apoyando ciegamente lo que diga quien manda, sino teniendo en cuenta la opinión de todos conocidas por todos.

 

Desde el reduccionismo, el desconocimiento y hasta el rechazo de la realidad sociopolítica y la diversidad ideológica existentes, no es posible lograr la unidad necesaria de los revolucionarios, independientemente de elementos positivos en estos eventos.

 

Para terminar consideramos oportuno reproducir unas palabras de uno de los compañeros de izquierda que valoró el resultado de este proceso.  “…-la mayoría de los cubanos realmente NO nos habíamos “ilusionado” con que “la Conferencia consagraría el inicio del desmontaje del sistema político y social conquistado por la Revolución…” - como se permitir acusar el Primer Secretario del PCC -, todo lo contrario; esperábamos que esta Conferencia consagraría el inicio de profundos cambios democráticos que, partiendo del seno mismo de nuestro Partido, se extendiera a toda la sociedad cubana, con el único fin de construir la Patria Socialista y Democrática, con todos y para el bien de todos, por la que cientos de miles de cubanos han dado su vida y varias generaciones han sacrificado sus expectativas individuales en aras de un sueño de Justicia Social que hoy, Usted, acaba de enterrar.

 

Y NO hablamos de Democracia de Partidos, hablamos de Democracia CIUDADANA, hablamos del PODER DEL PUEBLO, expresado en instituciones transparentes, elegidas y controladas por el Pueblo, sin ataduras ni trampas, y no en manos de una élite privilegiada de semidioses intocables; hablamos de HACER REVOLUCIÓN. ”

 

Está claro, defendemos el sistema del partido único frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política; PERO DEFENDEMOS EL SISTEMA DE UN PARTIDO ÚNICO DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO; UN PARTIDO DEMOCRÁTICO, TRANSPARENTE, INCLUSIVO; UN PARTIDO DE TODOS… no un Partido único, ELITISTA, consagrado a preservar la “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” en manos de una élite privilegiada.

 

Por favor, no importa cuantas veces repita que “las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva”; ya estamos hartos de este monólogo donde la opinión del pueblo es engavetada, no tomada en cuenta o reprimida porque no es el momento, o no es el lugar, o no es la forma oportuna para dirigir nuestros reclamos al “Rey”.

 

Resulta muy esclarecedor, la enorme aberración y desprecio por la voluntad Popular implícita en el siguiente párrafo:

 

“Aprovecho la ocasión para ratificar que en la medida en que avancemos en la definición de todos los ajustes que será necesario introducir a la Constitución de la República y al marco legislativo complementario, entre otros asuntos, implementaremos la decisión de limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales principales. Al respecto, considero que una vez definidas y acordadas las políticas por las instancias pertinentes podemos iniciar su aplicación paulatina sin esperar por la reforma constitucional, recurso al que no debemos estar acudiendo a cada rato, o sea, ir a modificar algo de la Constitución, aunque sea por el propio Parlamento, sin necesidad de referendo. Igualmente deberán modificarse en ese sentido los Estatutos y otros documentos rectores del Partido.”

 

La Constitución de la República, pisoteada como nunca antes desde que ascendió al poder el General Presidente, se convertirá en un simple registro oficial, que será actualizado, sin ninguna consulta ciudadana, subsanando los conflictos “temporales” que pudieran presentarse con los Decretos emanados del Ejecutivo en Jefe. (1)

 

«Los partidos no se conservan en el gobierno si no tienen las manos limpias de interés y la raíz en la verdad» (2) dijo Martí. Pareciera, en vista del resultado del perfeccionamiento, que el PCC y sus militantes debieran quitarse la suciedad de sus manos y hurgar en la verdad escamoteada porque su agotamiento teórico y emancipador es evidente.

 

En cuanto a la amplia y diversa izquierda cubana –interna y externa- tomando en consideración su total ausencia de medios y el acoso, obtuvo logros relevantes y demostró la existencia de comunistas firmes, renovadores, creativos, leales al pueblo y su historia, que no deben perder lo logrado y prepararse y organizarse mejor para las inevitables futuras batallas  por venir.

 

En todo caso, ya están en la historia de las ideas socialistas en Cuba y han ofrecido sobradas muestras de anti autoritarismo, capacidad de diálogo, incluso con el  adversario, interpretación correcta de la realidad y una capacidad polémica envidiable.

 

En especial han demostrado capacidad para manejar el delicado conflicto existente entre la necesidad de renovar el socialismo e impedir estos sea efectivamente aprovechado por el capital y el imperio. Al respecto, El fantasma de Karl Marx comienza a recorrer otra vez el mundo y es indispensable un nuevo modelo de democracia como centro de una nueva construcción del socialismo, democracia sobre nuevas bases.

 

Notas

 

1.- José Fernández Cambas, «El Perfecto Manual de la Traición».  Kaos en la Red.

 

2.- José Martí, «Los demócratas pierden campo».