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Cuba hasta pasado mañana con Juan Valdés Paz (1)

 

Vicente Morín Aguado 

Profesor titular de la Universidad de La Habana y del Instituto de Relaciones Raúl Roa García. Profesor de Sociología Agraria en FLACSO. Investigador del Centro de estudios sobre America (CEA). Docente en USA, Brasil, México y España entre otros países. Autor de libros sobre La Transición Socialista en Cuba y Los procesos agrarios en Cuba.

 

Vicente Morín Aguado, de Havana Times entrevista al destacado Profesor cubano Juan Valdés Paz. Primera parte.

 

Las palabras iniciales del profesor Juan Valdés Paz en su entrevista con HT fueron un ¡bombazo! “El actual liderazgo de la revolución cubana se habrá retirado de la escena histórica con un mínimo de gloria si logra promover un modelo económico viable y sustentable.”

 

HT: Profesor, acordamos hablar de la economía cubana, directamente hacia la política. Como dicen los ingleses, lo primero va primero: ¿Por qué existe la doble moneda que nos estrangula y traumatiza?

 

Juan Valdés Paz: Partimos de la crisis de los “Noventa”, cuando colapsa el socialismo en la URSS y Europa del Este. Cuba tenía una economía altamente centrada en los intercambios con los países del CAME, entre ellos muy especialmente  con la URSS. En este comercio exterior las divisas internacionales jugaban un papel relativamente pequeño. El nuevo intercambio comercial que surge con la crisis precisa de divisas libremente convertibles. Había que promover medidas que facilitaran obtener moneda dura. Las medidas básicas fueron:

 

- Eliminar la prohibición de poseer divisas a la población, estimulando las remesas familiares desde el exterior. Las remesas se reciben directamente por las personas y por tanto, demandan crear un mercado interno en divisas para captarlas parcialmente por el Estado, monopolizador del comercio interior. La consecuencia fue otro mercado y otra moneda.

 

-  Apertura al turismo- antes no deseada por sus inconvenientes políticos y sociales-  para obtener igualmente dinero duro directamente, además de inversiones extranjeras. Se imponía ofrecer precios similares a los de otros países donde la economía está dolarizada, es decir, la mayor parte del mundo. De nuevo se trata de un segundo mercado y de otra moneda.

 

HT: ¿Debemos creer en el turismo?

 

JVP: No obstante su acelerada expansión, el turismo es de enclave; el país no es turístico como tal. Siempre el turismo fue visto como algo contaminante, inconveniente. La apertura al turismo fue una medida emergente y precipitada, pero válida dada la situación y sus ventajas: el sol, las playas, la naturaleza, no cuestan; la tasa de inversión es más baja; estimula la inversión extranjera, menos riesgosa, con ganancias rápidas y en dinero constante y sonante. La pregunta es por qué esta estrategia de desarrollo no se realizó antes.

 

HT: En fin, entre las remesas y el turismo, nos mantenemos con la doble moneda: ¿Finalmente volveremos a la moneda única?

 

JVP: Hay un problema político con la actual tasa entre el CUC y el CUP.  El cambio oficial es de 24 CUP por 1 CUC; los salarios son en CUP, o sea todo lo contrario, 1/24  y los precios los impone el CUC; por tanto, la instauración de una moneda única tendrá que enfrentar la afectación de esa brecha, mediante una política de precios y de subsidios, cosa nada fácil en la actual situación de la economía cubana.

 

La expectativa de suprimir la doble moneda es un compromiso expreso del gobierno, además de obedecer a la lógica económica debido a las dificultades que genera. Para alcanzar la moneda única es necesaria una mayor recuperación de la economía pero como la supresión de la doble moneda es también condición de esa recuperación, nos encontramos en un escenario de ajuste y sus costos.

 

La economía actual, con crecimiento del PIB inferior al 4 %, salarios medios inferiores a 20 CUC, una creciente franja de pobreza, y bajo el impacto de la baja recuperación del sector agropecuario, no parece favorecer tal ajuste.

 

El Estado absorberá la mayor parte de ese ajuste y el Partido y el Gobierno buscarán el mayor consenso posible para la implantación de la moneda única, aún así son previsibles tensiones políticas alrededor de tal medida y el compás de espera por un escenario más favorable.

 

HT: Entonces seguiremos a paso de Jicotea: ¿Es un asunto de Fidel o de Raúl?

 

JVP: En nuestro socialismo creemos saber lo que tenemos que hacer, pero no siempre cómo hacerlo sin costos políticos. Esto explica el poco a poco, el gradualismo, estilo reiterado por Raúl. Quizás Fidel daba más relevancia a lo político y Raúl más a lo económico, pero después de la crisis de los noventa, la economía ha impuesto su prioridad.

 

HT: Mi pregunta vuelve a Fidel y Raúl. Yo creo que El Comandante, al final de su gobierno retrasó los cambios.

 

JVP: Cierto es decir que después de los noventa Fidel se muestra más tradicionalista, menos favorable a los cambios, admite los cambios a regañadientes. Busca o espera por una inserción internacional más favorable. Raúl es de tendencia más racional, orientado al orden y la organización, a la institucionalidad; el orden creado es el que debe dar las repuestas necesarias. Fidel improvisa, crea la maquinaria según la política que hace.

 

HT: Perdone la interrupción. Viene a mi mente el superministerio llamado Batalla de Ideas, desmantelado por Raúl al asumir la jefatura de estado:

 

JVP: Es el caso de un aparato paralelo, creado por la improvisación de Fidel.

 

HT: Yo insisto en que nos hable de las diferentes concepciones en cuanto a la economía, en especial el polémico asunto del mercado.

 

JVP: Cuba ha sido un caso extremo de estatización, de planificación total y de mínimo mercado. Fidel ha preferido y promovido un modelo económico con fuertes restricciones a las relaciones mercantiles, de mínimo mercado, y Raúl ha favorecido un mayor papel del mercado, pero ambos coinciden en el papel altamente regulador del Estado y en la planificación centralizada como componentes inseparables del modelo cubano. Es un asunto político definir que será mercantilizado, qué pasará por el mercado y que no pasará por el mercado.

 

Contrario a Fidel, Raúl ha favorecido un mayor papel del mercado, pero ambos coinciden en el papel altamente regulador del Estado y en la planificación centralizada como componentes inseparables del modelo cubano.

 

 HT: Hasta ahora en Cuba la política va siempre por encima de la lógica económica.

 

JVP: Coincidimos Vicente, el modelo institucional cubano, altamente centralizado y vertical, fue  diseñado sobre bases esencialmente políticas:

 

-  Escenario defensivo contra las agresiones y presiones del exterior.

 

-  Liderazgo histórico instituido.

 

-  Partido único dirigente.

 

-  Modelo de organización militar.

 

-  Un funcionarismo enorme, propenso a la centralización.

 

En el discurso actual, de Raúl, se habla de que el estado no debe administrar, no debe gestionar la economía, esta debe ser empresarial, pero en la práctica no se cumple, no se llega a una adecuada autonomía empresarial.

 

HT: La agenda está cargada con preguntas sobre la agricultura, Cuba después de Chávez, el llamado bloqueo, la nueva clase media… Antes de cerrar, le pido una clave de reflexión:

 

JVP: Uno debe preguntarse cómo evaluó el liderazgo histórico de la Revolución el derrumbe del socialismo en Europa. Cuáles fueron sus conclusiones sobre el asunto.

 

Continuará…