Cubanálisis  El Think-Tank

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Cuba. El patico feo

 

El Francotirador del Cauto, Kaos en la Red

 

¿Estará preocupada por mejorar el nivel de vida de nuestro pueblo, o por el contrario, quiere conocer el nivel de aguante de los cubanos?

 

Riflexiones

 

Todos los precios suben, pero el salario es el patico feo en nuestra sociedad. En los últimos años subió el precio de la electricidad, el precio de los alimentos de primera necesidad, que ya no vienen por la libreta de abastecimiento, sino que hay que adquirirlos en los mercados paralelos o de divisas.

 

Recientemente se liberó la adquisición del gas licuado a un precio mayor que el que estaba en el mercado negro (se conseguía a 120 pesos moneda nacional), y ahora le toca el mismo destino al agua corriente.

 

Es una tendencia actual de nuestro estado, tomar como referencia el mercado negro para imponer nuevos precios a la población, como si la mayoría de la población tuviera amplio acceso a tales costos. Leo que ahora con la nueva decisión de vender autos a la población “establecen precios minoristas semejantes a los que reconoce el mercado entre particulares”. Esto no es más que asumir la ética del bandidaje como política de estado.

 

Según leo en un artículo de Lucía López Coll, “en La Habana se bombean 525 millones de metros cúbicos de agua anualmente, pero de ellos se pierden 306 millones por diversas causas. De acuerdo con los especialistas, esta situación genera pérdidas anuales de 86 millones de CUC y 205 millones de pesos. Al mismo tiempo se desperdician 1,094 toneladas de productos químicos utilizados en el tratamiento del agua (equivalentes a un millón, 870 mil pesos), además del consumo energético de 109 GigaWatts por hora, con un costo de más de 21 millones de pesos”

 

La mencionada articulista, afirma que las pérdidas de este preciado líquido “según datos oficiales se localizan en las conductoras (responsables de un 16 por ciento), las redes (con un 20 por ciento), y las redes internas domiciliarias y de las empresas y organismos, donde se desperdicia hasta un 22 por ciento”.

 

Es entonces que podemos resumir que un 36 por ciento del agua se desperdicia por ineficiencia estatal y un 22 por ciento en los domicilios y empresas estatales, es decir, un 56 por ciento del agua que se bombea se pierde por factores objetivos que pueden resolverse y es ahí donde comienza el problema.

 

El 36 por ciento que corresponde al estado, que poco a poco ha dejado de ser el estado popular para convertirse en un estado tecnócrata, se resuelve por decisión gubernamental, quizás con solo racionalizar y dedicar los recursos que se derrochan en cualquiera de las esferas  nacionales, pongamos por ejemplo, el combustible que usan los burócratas para sus actividades oficiales y personales, como dice la canción, no existe un momento del día (y de la noche le agrego yo) en la que los vehículos oficiales   no estén deambulando por las calles del país. Pero el ciudadano común no derrocha nada y cada día, dado su salario de patico feo, tiene menos de donde sacar para hacer frente a la carestía de la vida en Cuba.

 

Recientemente se me averió una mezcladora de agua y tenía que sustituirla, en el mercado de divisas, que es donde único puede adquirirse, ni pensarlo por los altos precios, pero no vayan a pensar que el mercado cuentapropista es más barato. Si no aflojo 30 CUC no puedo remediar mi problema, ¿y el agua? pues bien, ahí, goteando a cada segundo, porque  a once CUC que gano por mes, tendría que esperar tres meses para poder adquirirla; eso sí,  haciendo un plan de hibernación para no gastar ni el aire que consumo.

 

Y ese no es solo el problema. No sé por cual decisión del destino, cuando se te descompone algo en la casa y logras arreglarlo, a otra le sucede lo mismo, Ya se averió la mezcladora, y dos días después otras dos pilas comenzaron a gotear, y adquirir la más malita no baja de cuatro CUC. Para mayor desgracia se fundieron dos tubos de luz fría y sin luz no hay quien viva aquí, por lo que hay que dedicar 100 pesos en moneda nacional para cómpraselo a los cuentapropistas, porque en las tiendas estatales no las venden, pues ya se las vendieron a los cuentapropistas para que estos le aumenten el precio y se las vendan al pueblo.

 

Este, que es un problema que debe tratarse en toda su profundidad en la Asamblea, como todo lo demás, tiende a ser solucionado mediante decreto y el decreto lo deciden personas que jamás pueden valorar las reales necesidades de su pueblo.

 

Entre paréntesis, no veo por parte alguna que en el actual periodo de sesiones de la Asamblea se haya tratador el problema de la doble moneda, digo, en los resúmenes salidos en el Granma el tema no sale a colación, menos el del agua. Debe ser porque tampoco entienden el telegrama que sobre la unificación de la moneda emitió el Consejo de Estado.

 

En fin, ahora cobrarán el agua y no quedará más remedio que comenzar a clausurar pilas y duchas defectuosas, porque encima de que es un gasto hasta ahora no contemplado en los egresos de cualquier familia cubana, el estado no influirá para nada en la rebaja de los accesorios que le permitan al cubano no desperdiciar el agua por roturas. Es fácil la cuenta, entre la pila del agua y la leche de los niños, pues tendremos que irnos a bañar al río.

 

 En el artículo mencionado, López Coll patina y cae en la creencia, pues según ella. “Quizás a partir de ahora, con la anunciada decisión de penalizar las ineficiencias, se pueda matar de una vez a la hasta ahora invencible hidra de los salideros, poner fin al uso inadecuado de los recursos, a los trabajos mal terminados, a las instalaciones deficientes y chapuceras que aceleran y multiplican las roturas, elevan los costos y precisan de reiteradas inversiones, incluso en las nuevas obras”.

 

Bueno, esa es su opinión y debemos respetársela, pero yo tengo otra.

 

A nadie le gusta ver una pila goteando, salvo en el colmo de la indolencia, que crece como la hidra en nuestro país, nada más hay que observar de soslayo a nuestro estado. Es verdad que como el agua esta subsidiada pues la gente no tiene mentalidad de ahorro, es algo heredado   de cuando los soviéticos nos mantenían el chorro de rublos y nosotros vivíamos como Carmelina (bueno, mucho mejor que ahora). Creo que el problema fundamental es que los precios de los accesorios no están al alcance de los salarios de paticos feos que tenemos en Cuba.

 

Y este es un tema de los más viejos en nuestro país. Recuerdo que hace muchos años televisaron unas reuniones de Fidel con los sindicatos y a alguien se le ocurrió hablar de los aumentos de salario, y Fidel por poco incinera en público al proponente. Desde entonces el tema es tabú para el estado, quien lo aumenta todo menos el salario, quizás en la espera y creencia falsa de que el patito feo se convierta en un cisne negro.

 

Pero bueno, desde la aprobación de los lineamientos, el pueblo cubano está obligado a creer, no importa si la teoría sea falsa o no. Si hay que creer, de a porque sí, que con medidas capitalistas y neoliberales  construiremos el socialismo, por que no creer que con un salario miserable , el programa de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) sitúa a Cuba en el nivel 59 (entre 187 países)  al analizar el índice de desarrollo humano. Sobre todo cuando entre los tres parámetros que conforman ese índice están los salarios.

 

Yo nunca he creído en las Naciones Unidas, y si a usted le queda alguna duda, puede irle a preguntar a los libios o a los sirios sobre esa organización internacional. ¿Por qué he de creerle ahora? Yo les sugeriría que en el futuro, índices como democracia, libertad de expresión, de reunión, libertad de fuentes de empleo (no mediante bolsas de trabajo controladas por el estado y donde si te portas malito no te dan empleo en firmas o el turismo) deben integrar el análisis para valorar el verdadero desarrollo humano de las poblaciones del mundo.

 

Y ya, para no extenderme, pues me alertaron de que no fuera desconsiderado con el tiempo de los lectores, yo me pregunto sobre la finalidad de nuestra recién creada administración. ¿Estará preocupada por mejorar el nivel de vida de nuestro pueblo, o por el contrario, quiere conocer el nivel de aguante de los cubanos?

 

Vaya usted a saber.