Cubanálisis El Think-Tank

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Cuba: El imperio y su juego de la muerte

 

Zapata fue el chivo expiatorio que les calzó como anillo al dedo para continuar cuestionando duro los "derechos humanos" del gobierno cubano.

 

Ingrid Storgen

 

Murió un delincuente en Cuba luego de una huelga de hambre de más de 80 días manipulada, pergeñada e incentivada desde el norte.

 

Ese mismo norte que tiene las cárceles repletas de revolucionarios, de pobres, de negros, de blancos y no sólo ciudadanos nativos, sino también de otros países a los que exigieron sus extradiciones para ser blanco de la “justicia” imperial.

 

La misma que aún en varios estados ejecuta mediante inyección letal que asesina pero no tanto, más bien diríamos que es un escarmiento para que los que matan aprendan que matar está mal. Y los asesinados son siempre pobres, latinos y negros, aunque no se difunda.

 

La misma “justicia” que utilizó a Guantánamo como campo de concentración de prisioneros de guerra absurda, donde nadie muere por huelga de hambre sino por torturas espantosas.

 

La prensa internacional brama presa de un ataque de histeria ante tamaño “salvajismo” culpando al gobierno cubano por esa muerte. Causa gracia escuchar a los periodistas simulando espanto, en este caso, aunque pidan pena de muerte para los delincuentes en sus países, pero claro, siempre y cuando los mate otro delincuente, un policía, designado al efecto y con un juez que ejecute la orden. Pedido que es extendido para los menores de 14 años.

 

La muerte siempre es fea, triste, dura,no puede ser que sea más mala de un lado que del otro,dejémonos de tanta hipocresía que provoca náuseas. Y más fea aún cuando se la utiliza para satanizar.

 

Ya silenciaron el tema Haití y la “invasión” humanitaria de los gringos que fueron pertrechados con la artillería que desplegaron en Irak y Afganistán,a “tender” una mano a los desamparados, luego del terremoto que padecieron los mismos desamparados que existían antes que la furia de vaya a saber que cosa extraña se descargara sobre esa isla empobrecida.

 

Sabido es que la gusanera no está llorando la muerte del “mártir”, sino todo lo contrario, Zapata fue el chivo expiatorio que les calzó como añillo al dedo para continuar cuestionando duro “los derechos humanos” del gobierno cubano.

 

Ese gobierno que no permite que ni un niño muera de hambre pese a las terribles dificultades económicas a que lo someten los mismos que hoy hablan de Zapata.

 

El mismo gobierno que si bien “persigue” a las damas de blanco y a la bloggera Yoani, les permite publicar en páginas de Internet sus direcciones, teléfonos y hasta la talla de sus calzones que si se buscaran seguro se encontrarían.

 

Hoy los gusanos y la prensa internacional dirigida por la CNN parecen llorar la muerte de un “disidente”.

 

No mencionan a los niños que mueren de hambre en América Latina, tampoco hablan de Simón Trinidad encadenado y soportando un equipo de descargas eléctricas en su cuerpo con el fin de paralizarlo ante cada movimiento.

 

Mucho menos mencionan a Mumia Abu Jamal o a los 5 Héroes Cubanos condenados por tratar de evitar el terrorismo de los terroristas sobre su tierra históricamente agredida de todas las formas.

 

La prensa se lanzó como buitre a la presa para cubrir la noticia espeluznante, Amnistía Internacional pretendía que se le otorgara a Zapata status de preso de conciencia, mientras la embajada española elevaba sus condolencias a la familia del fallecido.

 

Hay que mostrarle al mundo lo humanitarios que pueden ser, cuando hace falta…

 

Orlando Zapata Tamayo vivió equivocado, de allí que cargara con un largísimo historial delictivo y ausencia absoluta de conciencia política aunque Amnistía estime lo contrario. Su muerte lo convirtió en héroe para el imperio, hacía falta su deceso y para ello lo instigaron a continuar su huelga de hambre. Ese fue el fin perseguido por los terroristas a la orden de Miami, que se lanzaron en masa a rendir tributo a la madre del fallecido absurdamente.

 

El Imperio y su juego de la muerte no tienen límite, buscarán otras muertes, las utilizarán los hipócritas hasta que se les ocurra otra idea para azotar a la isla, a su gobierno y al pueblo.

 

Sólo es cuestión de sentarse a esperar, algo nuevo se les ocurrirá para arrojar la baba de sus colmillos malolientes, porque pese a los años que lleva esa Revolución en el poder no pueden descalificarla sino a fuerza de mentiras y juegos sucios.

 

Los errores de Orlando Zapata será el pasto que engorda a los cerdos, al menos por unos días. En una semana no será sino el recuerdo de un idiota útil funcional al más genocida de los imperios que pese a su hegemonía y poderío bélico jamás pudo derrotar al heroísmo de un pueblo que optó por ser libre y digno.