Cubanálisis  El Think-Tank

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Cuba. El Estado competidor

 

Miguel Arencibia Daupés, Kaos en la Red

 

El Estado de nuestros sufrimientos no es competente pero sí muy competitivo… contra sus propios ciudadanos

 

Con otra regulación sobre cuentapropismo, aún calientica (recién salida del horno del gobierno, como usualmente, sin participación popular), la maquinaria sinárquica precisa alcances y objetivos de licencias ya establecidas y crea algunas pocas nuevas. Lo cual es bueno aunque hay que acotar que debieron estar siempre autorizadas y que las que se han ido aprobando se enmarcan dentro sus meriticas conveniencias, puesto que conciernen a actividades por más de cinco décadas demostrativas de la asombrosa ineficiencia del impuesto capitalismo monopolista de Estado y que han constituidos reales viacrucis para los cada vez más hastiados ciudadanos. 

 

No obstante, en la propia disposición se arremete al galope y lanza bajo el brazo contra las corrientemente denominadas mesas, perchas, tienditas, boutiques o shopingcitas particulares. Casi nada que sea adquirido en el oficial mercado minorista se puede comercializar cuentapropistamente porque se sigue sufriendo de mayor demanda que oferta respecto a muchísimos productos, hasta de primera necesidad, por variadas razones no solo del recurrido bloqueo yanqui. Sin embargo, contra la paliación de esta permanente situación, vuelve a insistirse en que no se puede importar por vía particular –según la comisión implementadora de las reformas- porque “para los ciudadanos no se ha determinado aranceles comerciales”.

 

Si tal es el meollo del problema que paraliza esa importación ¿quién tiene que establecer esos aranceles y no lo ha hecho? ¿Yo? ¿Ustedes, queridos lectores? O ¿quizás los indios guanajatabeyes? ¡Qué pretexto tan baladí!  ¡Tamaña subestimación a la inteligencia del pueblo! 

 

Realmente, lo que ocurre es que Cuba es el único país del mundo (no se si también el reino de los Kim) en que desde el gobierno se realiza la gestión de venta minorista en mercados, shopings, etc, etc,etc. Y se hace principalmente a través de GAESA, grupo empresarial del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Los otros dueños de comercio minoristas (y minoritarios en cuanto a divisas) son el Ministerio del Comercio Interior  y el Poder que de Popular solo tiene el adjetivo.

 

Todas esas organizaciones también son ejemplos del burocratismo y la desidia del castro-estalinismo, y resultan impunes ante una solamente simulada Defensa y Protección del Consumidor. Por lo que, además del 140% (y más) con que se penalizan los precios sobre el costo/fábrica nacional o CIF/puerto cubano, haciendo de Cuba uno de los países más caros del orbe (peor en relación con los misérrimos salarios estatales con que subvive más del 90% de los trabajadores del país), la mayor parte de la mercancía no posee las calidades, singularidades y garantías requeridas por los clientes.

 

Ello en oposición a lo que se viene ofertando por los cuentapropistas, cuya gestión mucho ha hincado a los gerifaltes al afectarles en lo que Bembaleaks llama caja chica. (Por cierto, nada chiquita).

 

Aquellos que venden en las llamadas mesas únicamente podrán hacerlo respecto a producciones cuentapropistas y con todas las exigencias de facturas, etc; y los que tienen las licencias de sastre o modista, paraguas extraoficiales para el sostenimiento de sus negocios de venta de ropa, se les exige que comercien solo lo que salga de su corte y costura

 

En unos y otros casos se elude reconocer que el Estado también en esto ha incumplido como en el 99% de las actividades cuentapropistas, al no inaugurar en todos estos años y hasta la fecha mercados mayoristas para proveerles a precios adecuados lo indispensable para tales manufacturas. Una pelea de león a mono, éste amarrado y con el fondillito al aire.

 

Pese a lo señalado y al enorme rechazo ciudadano de vendedores y clientes, ya se están citando los afectados para apercibirlos mediante acta sobre las prohibiciones en cuestión. A partir de que se le ubique dicha advertencia en su expediente como cuentapropista, ante una venta proscripta, cualquier inspector podrá multar severamente y confiscar la mercancía, que irá a parar a determinados puntos ya seleccionados aunque tan secretos como el destino de lo decomisado.

 

Como todo lo que va contracorriente, aparte de recalentar la calle (por la ira de comerciantes y público en general), hará que el tema, aún corriendo los consabidos riesgos, se desvíe hacia ventas “por la izquierda”, como transacciones eventuales entre amigos. Al final, hubiera sido preferible para el gobierno autorizar, cobrar impuesto y aranceles. Recordemos con Martí que no se puede dirigir un país “como se manda un campamento”.

 

Igualmente son prohibidas las salas cinematográficas en tercera dimensión que han comenzado a surgir, de acuerdo a lo expresado recientemente por un vocero del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social al oficialista periódico Juventud Rebelde, bajo el argumento (ya rancio y absurdo) de que pudiera proyectarse pornografía. Como si el totalitarismo, al cual lo mejor que le ha funcionado en 54 años es el mecanismo de delación/represión, no tuviera múltiples posibilidades en los barrios para conocer y perseguir esto.

 

Para los lectores que no conocen nuestro país, aclaremos que en Cuba también los cines son estatales y que no se cuenta con uno solo de 3D. Modalidad que disfruté, como la de cinerama, cuando contaba 7 u 8 años de edad, antes de este anacrónico régimen.

 

Vistos los casos de esta pequeña muestra, podemos convenir en que el Estado de nuestros sufrimientos no es competente pero sí muy competitivo… contra sus propios ciudadanos.