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Cuba: Conferencia del PCC - cambios necesarios

 

Declaración - Hasta este momento no habíamos querido expresar públicamente nuestras ideas. Confiábamos en que la Dirección estaba interpretando bien los deseos del pueblo.

 

Grupo S21Grupo, en Kaos en la Red

 

Declaración del Grupo de reflexión y análisis Siglo XXI.

 

Camagüey

 

En especial nos ha llamado la atención que en el documento base no se haga ninguna recomendación para el futuro perfeccionamiento ni democratización del poder popular.

 

El GRUPO S21 formado por ciudadanos cubanos de diferentes generaciones, sexo, ocupaciones, creencias religiosas y filosóficas, experiencias políticas y sociales diversas, pero unidos por la preocupación acerca del futuro de la nación y nuestro pueblo, ha decidido romper la barrera sicológica de la indiferencia y hace un llamado a todos los sectores progresistas de la sociedad cubana para encontrar juntos una salida a la grave crisis que enfrentamos.

 

Aunque la mayoría no somos militantes, el artículo 5 de la Constitución hace que los asuntos del PCC nos sean relevantes.

 

Hasta este momento no habíamos querido expresar públicamente nuestras ideas. Confiábamos en que la dirección estaba interpretando bien los deseos del pueblo. Reconocemos incluso nuestra errónea posición critica ante compañeros y grupos que consideraban insuficientes o incorrectos los intentos de cambios.  Tampoco deseábamos contribuir a exponer realidades que podrían beneficiar a campañas innobles contra nuestro país.

 

No ha sido fácil la decisión, pero ya el propio Presidente nos recordó quien es el principal enemigo. Nuestro propios errores, la simulación, el no darnos cuenta que ya estamos en el siglo XXI, la inercia, la insensibilidad...

 

Los resultados del Congreso y lo propuesto para la Conferencia -que es la forma en que viviremos por los menos en la próxima década, de ser aprobado-, nos han alarmado   por sus reduccionismos, contradicciones y resultados prácticos ya en el poco tiempo de actuación.

 

DIGÁMOSLO CLARO. Cuba no tiene tiempo para ir tan lenta. La desesperanza es mucha. Ninguna de las medidas adoptadas han detenido la decepción y algunas han incrementado la división entre los ciudadanos, mientras otras son totalmente inexplicables en un modelo que dice privilegiar la ayuda a los más necesitados.

 

En especial nos ha llamado la atención que en el documento base de la Conferencia el PCC no haga ninguna recomendación para el futuro perfeccionamiento ni democratización del poder popular y solo haga eso para otras organizaciones políticas.

 

El descrédito del llamado Socialismo real en Europa y la adopción por China y Vietnam de un modelo de sociedad no definido ideológicamente, con el gobierno de un partido comunista, pero con base capitalista de estado y privada, y en el resto del Mundo el predominio del neoliberalismo, han dislocado totalmente las bases del proyecto de desarrollo cubano. La unión de la crisis estructural interna con la actual crisis mundial, ha vuelto a retrotraer a nuestro país a etapas superadas del periodo especial, crisis de alimentos, retroceso en el transporte, auge de diferencias sociales productos de explotación del trabajo, y la emigración constante caracteriza de nuevo nuestro entorno. Y hasta derrotas deportivas impensables.

 

Nuestro pueblo, gobierno y partido han resistido esta embestida de condiciones adversas con  firmeza y patriotismo, en lo que nos ha beneficiado la solidaridad de América Latina, pero se hace necesario reflexionar más profundamente sobre la política económica y social que nos posibilite pasar de una fase de resistencia a una de avance sostenible y viable.

 

Esa política no acaba de vislumbrarse adecuadamente en los propósitos declarados por el actual gobierno. Esa política no acaba de vislumbrarse ni en el Congreso ni en el documento base para la Conferencia.

 

La introducción de mecanismos de mercado sin antídotos solidarios o el tecnocratismo puro es solamente un camino más lento hacia la derrota. La desideologización es posible, pero afirmamos que jerarquizar la eficiencia sobre la política puede conducir a la inequidad. La firmeza sin flexibilidad y creatividad y estas sin coherencia es también un camino lento hacia la derrota. La improvisación es posible y a veces necesaria, pero sin proyecto coherente, transparente y a largo plaza es suicida.

 

Ese proyecto no existirá hasta que no se defina qué sociedad intentamos construir, cuáles son específicamente los dogmas y pensamientos obsoletos y que cambios habría que introducir en la Constitución y en el propio partido capaz de impedir volver a cometer los errores ya cometidos.

 

El grupo S21 llama a basar ese análisis en el legado martiano y en las trágicas experiencias revolucionarias del siglo XX sin menospreciar la contribución de ningún sector progresista sean cuales sean las denominaciones que ostenten o corrientes filosóficas a la que pertenezcan.

 

Necesitamos una revolución del pensamiento, un nuevo renacimiento, liberarnos de determinismo y formas dogmáticas del pensar, debemos ser inclusivos y humanistas, debemos evitar separarla la justicia de la libertad y respetar la individualidad sin oponerla a la colectividad, asumiendo también todos los éxitos de los que nos antecedieron.

 

No se trata de la salvación de un proyecto o una ideología, se trata de la salvación de la civilización y de la nación cubana tal como la concibieron nuestros padres fundadores.

 

La vocación de ellos por la justicia, la libertad y el antiimperialismo no debe ser separada. Sin ética en la política y sin respeto a la dignidad personal no habrá nación cubana sostenible.

 

Lo afirmamos sin titubeos. Sin mayor soberanía popular y la más plena libertad y democracia, sin perfeccionar el Poder Popular, el futuro es inviable para cualquier proyecto político.

 

Para nosotros está completamente agotado el modelo de revolución basado en Césares y Caudillos, democracia vigilada y distribución de dádivas. Estamos por la división de poderes y el estado de derechos.

 

El GS21 desea contribuir a ese impostergable desafío planteando como una de las bases de la reflexión, la tesis de llevar a nuestra sociedad a un nuevo estadio de pleno humanismo, basado en un mejorado estado de derechos, la mayor pluralidad posible de la propiedad y la representación, con la exclusión de cualquier monopolio, gran empresa explotadora, o partido que represente intereses excluyentes y minoritarios. También en las nuevas condiciones será inviable si no se resuelve en un espíritu humanista el problema de la separación de la familia cubana con una nueva política migratoria.

 

Para nosotros el Socialismo solo podrá ser posible si se concreta como sociedad de amor, con todos y para el bien de todos, sea ese el nombre, o no, que se adopte. Declaramos que el ideal socialista y la declaración universal de derechos humanos forman parte de nuestro acervo cultural y filosófico. Para nosotros el progreso es plural y la igualdad, la libertad y la fraternidad no son monopolio de nadie. Sin democracia no solo no hay Socialismo, sino ninguna sociedad justa. Damos la bienvenida a todo hombre de buena voluntad.

 

El GS21, reconoce los esfuerzos del presidente Raúl para una mejor institucionalidad de la revolución y su espíritu de tolerancia y transparencia, pero lo urge a cumplir las promesas hechas al pueblo.

 

El grupo S21 cree que en la coyuntura actual la clave para su solución es la más plena democratización social que permita la utilización del talento creado por el proceso revolucionario y la adopción de medidas que incorporen a la juventud al proyecto

 

EL grupo S21 hace suyo el pensamiento de José Martí.

 

“El buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país y cómo puede ir guiándolos juntos para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con sus trabajos y defienden con sus vidas...   (1)

 

José Rodríguez García

 

Grupo DE REFLEXIÓN Y ANÁLISIS Cuba Siglo XXI.

 

CAMAGÜEY

 

Nota.

 

(1) «Nuestra América»