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Cuba: ¡A destrabar la ley cooperativa!

 

Pedro Campos, Kaos en la Red

 

El socialismo en Cuba demanda la más pronta expedición de una ley cooperativa para todos los sectores de la economía y la creación de un Instituto Nacional de Fomento Cooperativo

 

La más importante propuesta socialista aprobada por el VI Congreso del PCC hace ya un año, la extensión del cooperativismo a todos los sectores de la economía, aguarda todavía por la emisión de una ley que permita el desarrollo de esta principalísima forma socialista de producción.

 

Recientemente, el periódico Granma informó que en reunión celebrada el 31 de marzo, el jefe de la comisión permanente de implementación y desarrollo de los lineamientos aprobados por el VI Congreso, Marino Murillo, presentó “la política aprobada para la creación experimental de cooperativas fuera del sector agropecuario, lo cual está en consonancia con 36 de los lineamientos aprobador por el VI Congreso, relacionados directamente con el tema”.

 

En esa ocasión celebramos que existiera ya tal política, sin embargo se hacen necesarias hacer algunas otras precisiones.

 

¿Por qué hay que experimentar con las cooperativas fuera del sector agropecuario, cuando está más que demostrado y reconocido, en Cuba y en el mundo entero, que el sistema de trabajo cooperativo no solo es más funcional, humano, racional y productivo que el sistema de trabajo asalariado y que se trata de una forma de producción propiamente socialista, superior, llamada a predominar sobre el trabajo asalariado -la forma de la existencia del capital- y a desplazarlo históricamente?

 

¿No estamos construyendo el socialismo?

 

A los leninistas, les recuerdo lo que escribió Lenin en su artículo “Sobre el cooperativismo”:

 

“Ahora tenemos el derecho a afirmar que para nosotros el simple desarrollo del cooperativismo se identifica…con el desarrollo del socialismo.”

 

¿Por qué es necesario experimentar con las cooperativas fuera del sector agropecuario, si en Cuba existe una larga experiencia de cooperativismo y de formas asociativas de producción, muy anteriores al triunfo de la revolución de 1959, que exitosamente funcionaban en el turismo, la pesca, la medicina, el comercio, el transporte público, el torcido de tabaco, el calzado y otros renglones?

 

Los cubanos no tenemos que empezar de cero en esto, experimentando. Pero sí, está muy claro que el estado cubano y su burocracia, desarrollados al socaire del “socialismo de estado” -por ignorancia, dogmatismo y toda esa desviación burocrática del socialismo fracasado-, despreciaron toda aquella experiencia de contenido socialista, desarrollada en el seno del capitalismo. 

 

¿Hasta cuándo vamos a desconocer toda la experiencia revolucionaria, la lucha obrera, campesina y socialista anterior al 59?

 

El transitorio estado cubano no acaba de entender, que no está para controlar el desarrollo del socialismo, sino para ayudarlo a que crezca, crearle las condiciones al sector socialista de la economía para que se pueda desarrollar plenamente, proporcionarle créditos, insumos, maquinarias, facilitarle la importación y la exportación directas.

 

Lo primero que deberían hacer los que ahora se quieren enterar de lo que es el cooperativismo, es aprender en la propia historia de Cuba, rescatar toda la legislación y los modos cooperativos que existían, divulgarlos ampliamente en la prensa oficial y sin mucha dilación acabar de librar una ley cooperativa que, como todas, sobre la marcha recibirá las reformaciones que vaya imponiendo la práctica.

 

Algo que debería revaluarse es la experiencia del sistema de cooperativas cañeras, creado a instancias del líder de la Revolución, que funcionó en Cuba desde fines 1959 hasta marzo de 1962, cuando la nueva dirección del INRA lo desactivó y convirtió las cooperativas en granjas estatales asalariadas. Aquel sistema cooperativo, todavía incipiente y demasiado centralizado, contribuyó a dos de las más grandes zafras azucareras cubanas, cuando la caña se sembraba, cultivaba, cosechaba y se tiraba a mano y con bueyes.

 

Estamos en el “Año internacional del cooperativismo” y esto debería aprovecharse para darle un impulso decisivo a este movimiento. En la prensa cubana hay algunos destaques sobre los éxitos de algunas cooperativa agrícolas, pero en verdad debería dedicar un espacio diario para destacar lo que Cuba viene haciendo o debería hacer en este orden, tratar teóricamente el problema de las cooperativas, antecedentes históricos, informar sobre su desarrollo internacional y otros aspectos, en este marco internacional.

 

El boletín SPD, con sus limitaciones materiales, está tratando de contribuir a llenar ese vacío.

 

Una de las cosas que podría dar un impulso al cooperativismo en Cuba, sería la creación de un Instituto Nacional de Fomento Cooperativo, INFC, que reciba todo el apoyo del estado para rescatar la memoria histórica del cooperativismo, sus experiencias concretas, impulsar este modo de producción, dar asesoría a los trabajadores que deseen formar cooperativas, apoyarlos crediticiamente, ayudarlos a importar y exportar y convertirse en un motor sin barreras, para el desarrollo del socialismo en Cuba.

 

¿Dónde está la traba para que se haga una ley cooperativa y se cree un Instituto Nacional de Fomento Cooperativo?

 

Tenemos entendido que ya existe un proyecto de ley cooperativa que está a nivel de académicos y de funcionarios medios del partido y el gobierno, donde en general existe aprobación.

 

¿Qué espera la Asamblea Nacional del Poder Popular para presentar el proyecto de ley?

 

¿No hay ningún diputado dispuesto a presentar el proyecto?

 

¿El Presidente de la Asamblea no está interesado en hacer cumplir esos lineamientos de su partido?

 

¿El Consejo de Estado, donde todos son miembros de los órganos centrales del PCC, no está interesado en impulsar estos lineamientos del partido, posiblemente los más importantes para el desarrollo futuro del socialismo en Cuba?

 

Esa ley cooperativa y la creación del INFC, por su importancia estratégica para el socialismo en Cuba, deberán ser además debatidas por los trabajadores y el pueblo y sometidas a referendo.

 

Hoy, en estos momentos específicos tan complejos de la historia de Cuba, cuando la amenaza de la restauración del capitalismo privado proviene de disímiles partes, una de las tareas más apremiante de los revolucionarios, de los socialistas cubanos, de los trabajadores es luchar porque se acabe de expedir una ley cooperativa integral y se creen todas las condiciones legales, económicas, crediticias y comerciales para el más amplio y rápido desarrollo de esta forma de producción socialista.

 

Muy importante será que no se haga depender el desarrollo cooperativo de la centralización estatal, como se hizo con las UBPC (Unidades Básicas de Producción Cooperativas) y se respeten sus principios históricos democráticos.

 

Mientras tanto, desde las bases podemos y debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para llevar este espíritu a todos los niveles de la sociedad y promover la discusión y aprobación por el gobierno y la Asamblea Nacional del Poder Popular de una ley cooperativa extensiva a todos los sectores de la economía y la creación de un Instituto Nacional de Fomento Cooperativo.

 

Entre esas acciones podrían ser:

 

1-Exigir a los delegados del Poder Popular de cada circunscripción una explicación de porqué la Asamblea Nacional del Poder Popular no ha emitido todavía una ley cooperativa en cumplimiento de los lineamientos aprobado por el PCC.

 

2-Exigir a los diputados de nuestras respectivas circunscripciones la presentación de una ley cooperativa y la creación del INFC.

 

3-Enviar cartas y correos electrónicos a la Asamblea Nacional, al Consejo de Estado y al CC del PCC solicitando el cumplimiento de los lineamientos 25, 26, 27, 28 y 29 del VI Congreso del PCC.

 

¡A destrabar la ley cooperativa!