Cubanálisis  El Think-Tank

        RAZONES Y PERCEPCIONES DESDE LAS POSICIONES CASTRISTAS:

                                  SUS AUTORES, SUS PROPIAS PALABRAS

 

 

¡Cuando la basura suena…!

 

Tribuna de La Habana

 

Los vecinos del Casino Deportivo agradecen la limpieza que ahora reina en los alrededores de su policlínico.  De un tiempo a esta parte la situación con la recogida de desechos sólidos en la capital se ha tornado particularmente molesta. El problema es uno de los asuntos que más preocupa a las autoridades y los vecinos. Existen limitaciones con los recursos, pero los resultados no se corresponden con las asignaciones. Verificaciones fiscales han puesto en evidencia hechos delictivos y de corrupción. Los implicados deberán responder ante la Ley.

 

Si hay algo que por estos días logra poner de acuerdo a la inmensa mayoría de los capitalinos son las inconformidades y malestares con la recogida de la basura. De un tiempo a esta parte, en predios habaneros, ningún servicio es más cuestionado públicamente.

 

Los desechos sólidos se han convertido en una molesta preocupación para los habitantes de la provincia. El servicio de recogida, además de insuficiente, resulta muy inestable. En no pocos lugares los vecinos ni siquiera saben a ciencia cierta cuándo los colectores van a pasar. Es común que demoren cinco, diez, 15 días y hasta más.

 

En consecuencia, los espacios habilitados para el depósito, una vez limpios, no tardan en volver a convertirse en verdaderos microvertederos a cielo abierto, bien por la inexistencia de contenedores en algunos lugares, o bien porque los volúmenes exceden las capacidades y terminan por desbordarlos, donde los hay.

 

Allí, donde el mal es más agudo, el carro especializado solo hace acto de presencia de cuando en cuando. Sin embargo, pareciera que los responsables de mantener un ciclo lógico en la recogida, ignoran la necesaria periodicidad y desconocen los riesgos de estos desechos para la salud de los ciudadanos, sus consecuencias contra el ornato público y otros males que no pueden ocultarse bajo la alfombra.

 

A ello se suman los potenciales peligros -directos e indirectos- para la salud humana, por posibles contactos físicos con los desperdicios, o la proliferación de insectos, ratas y otros vectores propagadores de enfermedades.

 

Como en botica, de todo hay. Están los inconscientes protagonistas de desobediencias sociales, esos que no se miden y botan fuera del depósito aunque esté vacío, los rompen, vierten escombros en su interior u otros lugares inapropiados, y ni siquiera respetan los horarios establecidos para sacar los desperdicios, con lo cual perjudican y se perjudican. También existen los disciplinados, entre los cuales algunos, aunque molestos, optan por la resignación silenciosa; otros protestan y no pierden tiempo para someter el tema al juicio público, y hasta algunos aprovechan para hacer chistes a costa de la situación; y no faltan aquellos -a mi juicio los peores- que para tapar sus faltas le echan al bloqueo y las limitaciones, todas las culpas.

 

LA VERDAD VERDADERA

 

Comunales tampoco escapa al cerco draconiano que por más de medio siglo Estados Unidos ha tendido en torno a la Isla; sin embargo, aquí en el territorio, dada su condición de capital de todos los cubanos, y por supuesto, de otras no menos importantes razones higiénico-sanitarias y económicas, incluso, que tiene que ver con la vergüenza (La Habana es además un importante destino turístico), el sector -destinado a la higiene y recogida de desechos- recibe atención particularizada por parte de los organismos competentes nacionales y del territorio, y aunque los recursos asignados son insuficientes, en alguna medida dan respuesta a las exigencias y necesidades.

 

Con el propósito de que cada amanecer, esta amada y subyugante ciudad pueda abrir los ojos vestida con galas de lujo, exhibir la mejor de sus caras, y hacer sentir a gusto a hijos propios y adoptivos, además de los visitantes, el país ha dispuesto -para esa actividad- un presupuesto que asciende a 170 millones 600,000 pesos, significativas cantidades de combustible y otros recursos, asignaciones que solo son superadas en los sectores de Educación y Salud, en el caso de todos los municipios.

 

No obstante, basta salir a las calles para darse cuenta que en este frente no todos han asumido el enorme compromiso que entraña tal priorización.

 

Atendiendo a las molestias ocasionadas a los vecinos, sus reiteradas críticas, y la falta de correspondencia entre el millonario financiamiento y el pobre resultado higiénico, el Comité Provincial del Partido y el Gobierno de la capital intensificaron las acciones de control sistemático dirigidas a identificar las fallas y sus responsables, a fin de tomar -con todo rigor- las medidas que permitan dejar atrás los atavismos y revertir tales males en el menor tiempo posible.

 

A partir del 26 de octubre del año en curso, la Fiscalía habanera, la PNR y otros órganos especializados del MININT, de conjunto con la Dirección Integral de Supervisión y Control, subordinada al Consejo de la Administración Provincial (CAP), iniciaron verificaciones (fiscales) y operativos, que abarcan a la Unidad Presupuestada Provincial de Recogida y Disposición Final de la Basura, Empresa Provincial de Aseguramiento a los Servicios Comunales y las 15 direcciones municipales de Servicios Comunales.

 

Con el avance en las pesquisas -focalizadas en los sistemas contables-financieros, uso del combustible y otros insumos, inventarios y estado técnico y explotación del transporte-, ha quedado evidenciada la presencia de hechos delictivos y de corrupción, por parte de directivos y trabajadores inescrupulosos, con lo cual provocaron pérdidas millonarias al presupuesto y también de combustible y otros insumos, con el consiguiente daño social por el empleo, en beneficio personal o para el lucro, de recursos destinados a un servicio de marcada incidencia en la vida y la salud de los capitalinos.

 

En contraste con la actitud de la mayoría de los trabajadores que en Comunales madrugan, realizan faenas día y noche sin poner reparos, cuidan, restañan y hacen muy bien lo suyo -a favor de la higiene y embellecimiento de la ciudad-, otros vieron en esas entidades donde laboraron, un medio para el enriquecimiento ilícito.

 

Hasta el momento, entre las más graves irregularidades detectadas y reiteradas, aparecen el descontrol y uso inadecuado de las tarjetas magnéticas para el combustible, aparente consumo de petróleo y gasolina sin justificaciones de peso, manejos turbios con las nóminas y pagos salariales inapropiados.

 

El rosario de males es voluminoso: reportes de viajes inexistentes, camiones pernoctando fuera de los parqueos y otros que han sido “canibaleados”; trapicheo con meriendas, almuerzos, módulos de aseo, herramientas, y ropa destinada a los trabajadores.

 

¿OTRO MUNDO?

 

En el vertedero de calle 100, por ejemplo, no existen báscula para el pesaje, y el personal encargado de la actividad firma y acuña vales, sin verificar la carga que hay consignada en papeles. En ocasiones han declarado como lleno un camión cuando en realidad ha estado vacío.

 

No se puede pecar de ingenuos. Para darse cuenta de que en La Habana las cosas en Comunales no marchaban bien, bastaba con salir a las calles.

 

Hechos tan lamentables, evidencian fisuras en el control, y entre otras razones tienen su origen en la falta de exigencia y supervisión. No se trata de hacer mucho más, el asunto radica en cumplir y respetar lo establecido.

 

CERO IMPUNIDAD

 

Las máximas autoridades de la provincia han convocado a llamar las cosas por su nombre. En correspondencia con los análisis que han tenido lugar en torno a los hechos -presididos por el Comité Provincial del Partido y con la participación de los Consejos de la Administraciones Provincial y municipales, Fiscalía, la PNR, y otros especializados del MININT- fueron evaluados críticamente la falta de gestión y control por parte de las direcciones de Comunales a todos los niveles en la ciudad, y quedó evidenciado su responsabilidad en los actuales problemas, fruto de debilidades en el control y propiciadores de hechos delictivos y corrupción.

 

En los encuentros fue reconocida y criticada la falta de control y previsión de los CAM, teniendo en cuenta la responsabilidad que les asiste a la hora de velar por la buena marcha de una actividad que no admite descuidos, en tanto de sus resultados mucho depende el bienestar y la salud de la ciudadanía.

 

En correspondencia exigieron la adopción de medidas que generen las necesarias y ansiadas transformaciones, en el menor plazo posible, además de instar a que se tomen las medidas pertinentes con los responsables, con la severidad que amerita.

 

Como resultado de las investigaciones se encuentran en tramitación 21 procesos, con 60 acusados, de ellos 20 asegurados con medida cautelar de prisión provisional. La mayoría de estos ciudadanos fueron instruidos por malversación, falsificación de documentos y propagación de epidemias.

 

De igual modo, hasta el momento fueron aplicadas más de 100 medidas administrativas. Las investigaciones continúan y se depuran otras presuntas anomalías, por las cuales sus responsables también tendrán que responder ante la Justicia o las entidades empleadoras.

 

OTROS VIENTOS

 

En La Habana empieza a soplar y respirarse otras brisas con olor más limpio. Las máximas autoridades de la provincia confían en los trabajadores de Comunales. Los mejores, esos que no escatiman tiempo ni esfuerzo, permanecen y han cerrado filas. Empiezan a notarse los resultados, y la población lo agradece.

 

Ahora toca esperar que esos mismos vecinos agradecidos actúen en correspondencia y pongan coto a inobediencias e indisciplinados. No podemos permitir que la basura vuelva arroparnos, pero no se puede olvidar que en ello todos llevamos una cuota de aporte.