Cubanálisis  El Think-Tank

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Cooperativismo y poder político

 

Radulfo Páez,  Economista, ex profesor de la Universidad de La Habana. Jubilado.

 Autor del libro por publicar “Cuba, corrupción y desarrollo”), en Kaos en la Red

 

Corresponde a la alta dirección del país poner en marcha el cooperativismo en Cuba. La responsabilidad no caerá en el vacío.

 

La economía cubana cayó en una depresión profunda con el llamado periodo especial, a partir de la caída de la URSS, de la cual dependía casi absolutamente. Posteriormente se fue recuperando lánguidamente en algunos sectores; pero luego de muchos años, el pueblo ha seguido padeciendo de escasez y de miseria material.

 

La crisis del sistema capitalista y el bloqueo económico y comercial de EE.UU., han agravado el mal funcionamiento de la economía cubana, cuya causa principal radica en el sistema de organización y distribución económicas, el cual tiene como punto medular el desinterés de los trabajadores en la producción y los servicios estatales, debido a que sus ingresos salariares no se corresponden con el alto costo de la vida y a que no tienen acceso directo al resultado laboral, a las utilidades.

 

En fin, que el salario pagado por el estado, como forma predominante de sustentación, no llena generalmente el alto costo de la vida.

 

Y así pasan los años y los años y los trabajadores cubanos siguen padeciendo la contradicción salario/costo de vida, mientras por otro lado en Nuestra América, se aprecia un mejoramiento económico a pesar de que estas naciones han soportado también la crisis económica mundial del capitalismo.

 

En el año 2000, por ejemplo, Argentina tuvo una violenta crisis económica, conocida como “El Corralito”, cuando los bancos no estuvieron en capacidad de retribuir el dinero ahorrado por sus clientes. Los comercios fueron asaltados por el pueblo, hubo huelgas laborales y algunos dueños abandonaron sus empresas, que fueron ocupadas por los colectivos laborales que luego las echaron a andar con éxito.

 

Lo cierto es que ahora ese país ha florecido, aunque mantiene su modelo capitalista.

 

Nosotros, en cambio, con nuestro socialismo estatal seguimos en crisis. Ellos en pocos años salieron de dicho caos, están creciendo y nosotros nos encontramos en las mismas. No se trata de copiar ahora el modelo argentino u otro de los capitalistas de la región, es solo una demostración de que el nuestro es más ineficiente.

 

En Cuba se nos dice a los trabajadores que las soluciones de nuestros problemas económicos son para largo plazo, pero en verdad esta eternización se puede acortar. La formula sería la implantación real inmediata del cooperativismos en todos los sectores de la economía como fue aprobada en el VI Congreso del PCC.

 

El cooperativismo viene empleándose en el mundo entero. Veamos lo que dice un artículo del semanario cubano Orbe, edición del 12 al 18 de mayo de 2012, en la página 6, con el titulo: “Alternativa segura para el desarrollo”, firmando por Roberto Salomón el que explica:

 

Las Naciones Unidades declararon el año 2012, Año Internacional de las Cooperativas y su Secretario General Ban KI-moon señaló que con esta forma de asociación es posible proseguir la viabilidad económica y la responsabilidad social.

 

El cooperativismo es hoy el movimiento socioeconómico más gran del orbe. Expertos coinciden en que en él participan más personas que el número de todos los empleados en las transnacionales a nivel global… Mal de mi millones de seres están en cooperativas…

Abarcan todo tipo de actividad económica, como la producción agropecuaria, la comercialización, el ahorro, el crédito, la vivienda, el transporte y otros sectores.

 

Actualmente esta forma de asociación para el trabajo se expande, no solo en los países del sur sino también en los industrializados…cobra fuerza en Europa…En China, principal economía asiática, las cooperativas están en auge y las autoridades hace apenas unos años declararon una ley para su extensión”.

 

El cooperativismo, que alberga al nuevo modo de producción socialista, es una realidad palpable en el mundo entero; en Cuba socialista, sigue pendiente de una ley.

 

El cooperativismo aceleraría de forma rápida el desarrollo de la economía cubana, pues el factor principal de estímulo a la producción, el interés de los trabajadores, se manifestaría naturalmente.

 

No debemos aferrarnos solo a la solución del cuentapropismo que legalizó a este sector antes ilegal, y que ahora paga positivamente impuestos para beneficios del estado; pero realmente aunque han mejorado los servicios, estos son más caros, evidenciando signos de inflación económica que provocan estados de opinión desfavorables en el pueblo.

 

La propiedad colectiva del cooperativismo es la renovación que mas necesitamos; pero en la práctica solo se mantiene con carácter de política de experimentación. No existe una ley que la estimula e impulse y los acuerdos del VI Congreso del PCC sobre la extensión del cooperativismo a todas las ramas de la economía, no parecen tener respaldo de la burocracia, que le ofrece resistencia, pues esta clase se vería afectada en sus posiciones y prebendas.

 

Se observa tibieza e indiferencia hacia el cooperativismo en dirigentes de algunos órganos centrales, quienes desde sus comodidades, desconocen o se desentienden  de la miseria en que viven los trabajadores, muchos de los cuales se ven arrastrados a la corrupción, por estar obligados a buscar recursos para subsistir él y sus familias, a como de lugar, dando por resultado al ciclo de déficit, ineficiencia, despilfarro e indolencia que retrasa el desarrollo y desenvolvimiento de la economía del país.

 

Está demostrado que por más que se piense en Cuba que desde la base se va a modificar realmente el modelo económico, esto es un imposible y solo le corresponde a la alta dirección del país poner en práctica la política del cooperativismo, para que los trabajadores vean resultados inmediatos y laboren como algo natural por el crecimiento. La responsabilidad no caerá en el vacio.

 

Sin el trabajo deseado por los que producen no habrá forma de salir de la miseria. Con el cooperativismo lo podemos lograr. Las ideas están. Falta comprensión de la necesidad   y la voluntad política para hacerlo. Solo pueden llevarla a cabo los que tienen el poder político de la nación, sin discusión.

 

Para comprender lo que ocurre hay que tener en cuenta que socialismo y cooperativismo son sinónimos y que este sistema no es del mundo de los asalariados sino el  de los trabajadores asociados, para que gerencien sus proyectos económicos de forma libre, como responsables de los medios de producción, obteniendo  el resultado de  su trabajo para ellos y la sociedad.

 

Este tema ha sido estudiado por muchos especialistas cubanos; pero no hemos logrado convencer a los reticentes. Esperamos más compresión por el bien del socialismo en Cuba y de sus trabajadores.