Cubanálisis  El Think-Tank

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Alrededor de Cuba: la peligrosa pobreza del pensamiento de izquierda

 

NOTICIA NO SELECCIONADA POR KAOSENLARED... ni por la Calle del Medio.

 

Roberto Cobas Avivar

      

Por supuesto, la «izquierda amplia» es por definición ideológicamente amorfa. Alrededor de Cuba, sin embargo, se clarifica la esencia del credo. Así como identificarse con la causa cubana ha sido siempre un test a la resistencia del material ideológico del que se compone el pensamiento político, asimismo renunciar al pensamiento crítico al identificarse con esa causa, ha sido y es hoy más que nunca la medida del grado de lo revolucionario en el sentido marxiano.

 

Tenemos un problema harto evidente con la madera ideológica del oficialismo revolucionario en Cuba. Los individuos – periodistas, políticos, escritores - que tienen el visto bueno del PCC para convertirse en creadores de opinión pública en los medios estatales, gozan de la impunidad intelectual que da el monopolio sobre los vehículos de información. Los espacios de la prensa plana, radial y televisiva reproducen sin sonrojo el ejercicio “periodístico” más pobre y chato que ojos humanos puedan ver y leer. La vergüenza ajena recorre la espina dorsal por la miseria mental del periodismo cubano. En el seno del pueblo todos lo saben, porque el nivel de educación adquirido y el sentido común cultivado conocen que al pueblo no se le dice cree, sino lee. Léase lo que el PCC define dentro de la línea de su pensamiento único.

 

La izquierda socialista cubana, sus muchos y prolíferos representantes en la Isla no tienen acceso a los medios cubanos. Los oficialistas lo saben y eso les da la seguridad de quienes no tienen contrapartida democrática en la batalla de ideas por el socialismo en Cuba. Pero, al mismo tiempo, les da la inseguridad de quienes estarán siempre temiendo que la demo-cracia se haga de los espacios de información y comunicación en Cuba.

 

El oficialismo periodístico con voz en Cuba se desdobla en su deshonestidad intelectual, cuando acude a las plataformas informáticas democráticas revolucionarias no-cubanas a expresarse y combatir al pensamiento socialista marxiano cubano. Es decir, no permitiendo el acceso de este pensamiento a los cubanos locales, salen a la palestra internacional, aprovechando el principio de democracia que censuran en sus propios medios. Salen a criticar y replicar ese pensamiento y esa palabra distinta que con mucho esmero impiden llegue al cubano de la Isla. La indigencia del pensamiento propio a que ello conlleva no inmuta a la intelectualidad cubana.

 

Los lectores cubanos residentes, los no-residentes, los lectores de KaosCuba conocen a representantes del pensamiento único con licencia para escribir en los medios cubanos como Enrique Ubieta, Iroel Sánchez, Noel Manzanares Blanco, Felipe Pérez Cruz, entre otros destacados. Campean a sus anchas como el tuerto en el país de los ciegos. Los ciegos no lo son por biología, sino por decisión de la autocracia estado-partidista que protege a los tuertos contra el debate revolucionario y democrático. Ese estado de indignidad política se mantiene a pesar de los exorcismos de los congresos de periodistas habidos y del ya tristemente célebre VII Congreso de la UNEAC.

 

Gracias al pragmatismo político del actual Secretario del PCC, a esa pléyade de voceros del oficialismo le viene creciendo una contracorriente inteligente aupada en el laicismo intelectual de la Iglesia Católica. Esa nueva oposición ideológica contra el socialismo ha sido legitimada por el PCC y goza de sus medios de comunicación independiente en la Isla. Acuden a los mismos – Espacio Laical, entre otros – otros intelectuales cubanos, con pensamiento y voz propia e identificaciones pro-socialistas, igualmente tolerados por la autocracia estado-partidista. Poseen licencia para publicar adentro en medios no oficialistas ideas que no necesariamente se acoplan al pensamiento único. Pero todos conversan entre ellos. El pensamiento y las voces socialistas revolucionarias no posee esa licencia y son condenados al ostracismo por el poder antidemocrático del PCC.

 

La «izquierda amplia» no-cubana tiene un problema serio. No sabe qué hacer consigo misma cuando de Cuba se trata. Esa ambigüedad ideológica es claramente aprovechada por el oficialismo cubano para mantener una suerte de chantaje moral sobre dicha izquierda. La Revolución es obra de los cubanos, nosotros hemos puesto los muertos y el empeño. No hay derecho para discrepar, o sea, no hay espacio para la dialéctica del pensamiento crítico sobre el proceso sociopolítico cubano. Los que consideraren lo contrario pagarán el atrevimiento, como lo han pagado, con el ostracismo oficial. A Cuba se va a confesar fe y devoción, no a debatir. El aparato político-intelectual criollo se blinda como puede contra la inconsistencia de su pensamiento único.

 

Pero está la otra cara de esa moneda. Darle tribuna pública en Cuba a aquellos representantes de esa «izquierda amplia» que asumen el marasmo del relativismo ideológico, se va convirtiendo en la otra capa del blindaje que, ahora, ha de salvaguardar el rumbo socio-liberal del proceso reformista abierto por el PCC en el país.

 

Ese juego político contra revolucionario del oficialismo lo pone al descubierto de manera aguda el Francotirador del Cauto con su artículo “Cuba: la Calle del Medio no es el Medio de la Calle” (http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-calle-medio-no-medio-calle).

 

En un ejercicio intelectual tan agudo como comprometido con las razones del socialismo para Cuba, el Francotirador del Cauto toca las dos caras de la moneda: un medio cubano, La Calle del Medio, y un representante de la «izquierda amplia» no-cubana, Santiago Alba Rico. La crítica a ambos “actores” es meridiana e inteligente. Es además revolucionaria. Si la Calle del Medio decidiera publicar en sus páginas la crítica del Francotirador del Cauto, todo el periodismo cubano se daría asimismo una sacudida política revolucionaria de intensidad similar a la del perro cuando sale del agua. La valentía política y la honestidad intelectual estarán esperando porque Enrique Ubieta se convierta al marxismo y publique en la Calle del Medio la réplica del Francotirador del Cauto al artículo de S.A.Rico, que es al mismo tiempo una crítica a la línea “editorial” de la Calle del Medio.

 

Pero en la «izquierda amplia» tenemos ese molesto fenómeno que ha sido la Revolución cubana. No es molestia cognitiva, sino ideológica. ¿Qué hacer con la crítica revolucionaria sobre Cuba para no molestar a las autoridades del Partido-Estado, y ayudar en el debate de ideas que se necesita en pro del socialismo?. Porque eso de no darle armas al enemigo, también conocemos, forma parte del arsenal del PCC contra los amigos de la Revolución.

 

El problema es como la susodicha papa caliente. La réplica crítica del Francotirador del Cauto aparece publicada en Kaosenlared. Pero el medio de la amplia izquierda anticapitalista decide ubicarlo bajo la rúbrica NOTICIA NO SELECCIONADA POR KAOS. A la Redacción, en especial a la Administración de Kaos Cuba, se le hace difícil decidir entre el reconocido por Kaosenlared y el establisment cubano, el filósofo Santiago Alba Rico, y el pensamiento crítico socialista cubano del Francotirador del Cauto. Kaosenlared decide sumarse a la censura del periódico cubano La Calle del Medio. Es una censura indirecta, sabemos, por cuanto la no ubicación en columna central (de Cuba) de un artículo le resta. Kaos cumple con su principio democrático, la réplica es publicada de acuerdo al criterio de la censura políticamente correcta. Solemos decir, con dios y con el diablo.

 

El flaco favor que la «izquierda amplia» amorfa no-cubana le viene haciendo al pueblo cubano, se inscribe como una página de claudicación de la militancia en la izquierda revolucionaria.

 

Pero a la izquierda socialista cubana le están vedadas las lágrimas. Ser o no ser revolucionaria, ese puede ser sólo su credo, si de la transición hacia el socialismo en Cuba se trata.