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Trump encuentra adversarios en sector privado cubano

 

István Ojeda Bello, en Progreso Semanal

 

LA HABANA. La política de Donald Trump tendría muy pocos aliados, por no decir ninguno, entre los pequeños empresarios dentro de Cuba. Así lo corroboró la encuesta de Cuba Educational Travel entre cuentapropistas del Archipiélago. El grupo que promueve los viajes de estadounidenses en la Mayor de las Antillas sondeó a varias decenas de integrantes de sector privado de este lado del estrecho de la Florida, quienes en su inmensa mayoría se mostraron “muy preocupados” con las restricciones que la Casa Blanca ha impuesto a los viajes de sus nacionales. También consideraron que el mejor modo de ampliar sus posibilidades de desarrollo es justamente lo contrario de lo que hasta ahora ha hecho la Administración Trump.

 

El sondeo -con un margen de error del siete por ciento- fue realizado entre el viernes 17 de mayo hasta el domingo 19 de mayo de 2019 y abarcó a una muestra de más de 200 propietarios o empleados en alguna actividad económica privada.

 

¿Un sinsentido?

 

Si su predecesor optó por el compromiso y la influencia que tendría sobre la población cubana el contacto con los valores estadounidenses, apostando directamente por el emergente sector privado dentro de la Mayor de Las Antillas, Donald Trump se movió en sentido inverso.

 

Mientras enrareció significativamente el clima bilateral, reduciendo al mínimo los contactos diplomáticos e incluso el normal desarrollo de los trámites migratorios y consulares; la Administración republicana introdujo nuevas regulaciones que entorpecieron los ya de por sí complicados viajes de los estadounidenses a Cuba, uno de los pocos países para los cuales necesitan un permiso específico de salida. El magnate inmobiliario apretó las clavijas y eliminó la posibilidad de que los periplos de los estadounidenses bajo la licencia People to People puedan realizarse individualmente.

 

Estos pasos no agradaron a quienes dependen de los pequeños y medianos negocios privados de alojamiento y restaurantes dentro de Cuba, así lo demuestra el sondeo de Cuba Educational Travel. Los cuentapropistas calificaron a los viajeros llegados desde Estados Unidos como muy importantes para su futuro individual y el de sus familias.

 

Los ciudadanos que dan vida al sector privado en Cuba son sujetos que están tratando de abrir caminos que los ayuden mejorar su nivel de calidad de vida. El turismo internacional proporciona los recursos más importantes para el crecimiento de los negocios, ayudando así a aumentar el bienestar de dueños, empleados y familias. Del total de turistas que han visitado mi negocio, los estadounidenses han sido los que más han consumido, dejado propina, y tenido un mejor comportamiento”, comentó uno de los encuestados. La opinión refleja el sentido de casi todos, pues el 97 por ciento aseguró que los viajes estadounidenses generan más ganancias para sus negocios.

 

Tras las restricciones anunciadas por Donald Trump en junio de 2018, los viajes de estadounidenses a Cuba decayeron en un 25 por ciento, de acuerdo con estimaciones más conservadoras, fundamentalmente entre los visitantes que llegan por vía aérea. Sin embargo el total de ciudadanos estadounidenses que visitaron Cuba en 2018 (639 mil) fue mayor que el registrado en 2017, según cifras dadas a conocer por la Cancillería cubana.

 

Sucede que tal cual analizó en la revista Temas Antonio Díaz Medina: “El paquete de medidas del actual Presidente no creó el bajón traumático de 2004 provocado por las medidas del presidente Bush, pues atacó el llamado ‘mercado étnico’, los cubanos de ambas partes del estrecho de la Florida solo en el lado cubano, al cerrar los servicios consulares en La Habana, obligando a los potenciales pasajeros cubanos a viajar a terceros países a solicitar visas, incumpliendo el otorgamiento de visas de emigrantes con nuestro país”.

 

Del lado norteamericano, en cambio, este segmento se ha visto beneficiado por la reducción de precios a los boletos, ocasionada por la entrada a la operación aérea de las grandes líneas regulares, que comenzó con Obama y ha continuado hasta hoy”, comentó el profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana.

 

Pero la intranquilidad de los pequeños propietarios antillanos ligados al negocio de los viajes es evidente, como muestra la investigación de Cuba Education Travel, pues el 69 por ciento se ubicó entre los “muy preocupados” por los cambios en el marco regulatorio de los viajes ocurridos en los últimos meses. Su inquietud no se origina únicamente por las consecuencias individuales sino porque, agregaron, la mitad de ellos apoya con sus ganancias a por lo menos cinco miembros más de sus familias. “El aislamiento y las prohibiciones están ahogando al sector privado en Cuba y con esto, muchísimas familias están perdiendo la oportunidad de una vida mejor”, expresó otro de los encuestados.

 

La muestra sondeada fue mayoritariamente joven (el 76 por ciento tiene entre 18 y 44 años de edad) y con predominio de las actividades de venta de bebidas, de alimentos o el alojamiento, todos altamente conectados con la incipiente industria turística privada. Ante la interrogante de qué debería hacer Washington para ayudar al sector privado en Cuba, el 83 por ciento sugirió “ampliar enormemente los viajes de Estados Unidos a Cuba”.

 

La indagación reafirma las críticas que representativos de la Administración Obama han hecho a la política de Trump con respecto al sector privado de la economía cubana. A inicios de mayo  Rebecca Bill Chávez, quien fuera subsecretaria de defensa adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental bajo el presidente demócrata, advirtió que la regresión de la Casa Blanca a la dinámica confrontacional con La Habana “no solo dañará a las empresas estadounidenses y estrangulará al emergente sector privado de Cuba, sino que también socavará los intereses estadounidenses en la misma área que el gobierno de Trump afirma priorizar”.