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Cuba. Sin Constituyente Socialista la restauración capitalista

es irreversible (*)

 

IR A LAS RAÍCES – ¿Por qué en la hora de los hornos Cuba huye de Martí y Marx?

 

Roberto Cobas Avivar, en Kaos en la Red

 

Ir a las raíces, es la esencia del legado del pensamiento revolucionario de J. Martí y C. Marx. Es la hora de los hornos en Cuba, puesto que se están fraguando las relaciones socioeconómicas que, soportadas ahora en los vicios de reforma constitucional asumida sin reconocer el poder constituyente inalienable del pueblo soberano, hacen posible la restauración del modo de producción e intercambio capitalista.

 

Hoy, con la “reforma total” que el PCC hace de la Constitución se galvaniza institucionalmente el camino reformista de naturaleza socioliberal capitalista obrado con Los Lineamientos de Política Social y Económica (LPES, 2010). Tal como habíamos venido discutiendo en nuestros análisis y debates críticos censurados al interior de Cuba, los caminos conducen a Roma.

 

Las reformas económicas y sociales del PCC (LPES) violan el presupuesto del preámbulo de la actual Constitución: “Conscientes:  de que todos los regímenes sustentados en la explotación del hombre por el hombre determinan la humillación de los explotados y la degradación de la condición humana de los explotadores;( …) de que sólo en el socialismo y el comunismo, cuando el hombre ha sido liberado de todas las formas de explotación: de la esclavitud, de la servidumbre y del capitalismo, se alcanza la entera dignidad del ser humano;…

 

La organización del modo de producción en base a la explotación privada del trabajo asalariado es la  forma por excelencia de “explotación del hombre por el hombre”. No es admisible que el Partido “comunista cubano” se declare como tal y al mismo tiempo reniegue de la acepción marxiana que, fuera de toda ambigüedad “pragmática”, devela el origen de esa explotación. Si el camino hacia el socialismo -entendido así por Marx- es la democracia, la explotación del trabajo ajeno constituye su negación. La perspectiva de la definitiva emancipación del ser social y la civilización humanista quedan minadas al asumir la falsedad ideológica del trabajo bajo la explotación capitalista como liberación.   

 

¿Es acaso una mera formalidad pragmática que la actual reforma totalde la Constitución preparada anti democráticamente por el PCC en uno de sus postulados centrales decida eliminar el horizonte comunista de la revolución socialista?.

 

El planteamiento ideo-práctico por el socialismo es revolucionario porque su esencia es la democracia:

 

Ha sido una estafa de lesa humanidad contra el pueblo cubano adelantar una transformación del sistema socioeconómico a través de una política de hechos consumados, sin previas definiciones conceptuales y formalizaciones jurídicas que delimiten la naturaleza política del sistema de propiedad. Por lo tanto:

 

  • Es un recurso de contra-revolución política desde el poder, declarar luz verde en Cuba a la creación de micro, pequeñas y medianas empresas privadas bajo la explotación de trabajo asalariado.

 

  • La socialización de la propiedad exige el debate de ideas marxianas sobre lo que, en oposición al socialismo vulgar, seguiremos llamando socialismo revolucionario.

 

  • La naturaleza política del sistema de propiedad que habría de caracterizar las relaciones de producción e intercambio bajo el socialismo revolucionario, se define en el marco de la conceptualización marxiana sobre reproducción simple y reproducción ampliada del capital.

 

  • Atenidos al marco conceptual anterior, la democracia socialista se enraiza en el derecho a la asociación libre de productores sin que medie la explotación asalariada del trabajo ajeno.

 

  • En consecuencia, es un engaño político y moral al pueblo establecer definiciones liberal-burguesas bajo pantallas tecnócratas, e imponerlas al pueblo en ausencia de debate democrático sobre la naturaleza política de los cambios económicos que establece el Partido “comunista cubano”.

 

En el centro del debate abierto con el pueblo ha de abordarse sin medias tintas la naturaleza económica del capitalismo y su modo de reproducción: la explotación privada del trabajo asalariado. En ello radica la esencia política de la comprensión marxiana del socialismo. En ello se afinca la servidumbre de las relaciones sociales de producción, esa misma esclavitud que rechaza declarativamente el preámbulo de la Constitución cubana.

 

La valentía política que significa asumir el revolucionario riesgo de laverdad radica en el cuestionamiento de la idea del socialismo vulgar combatida por Marx, con la cual los máximos dirigentes del PCC justifican el reformismo liberal-burgués que, claudicando ante el llamado marxista de Mariátegui a la creación heroica, han puesto en marcha, siguiendo oportunistamente el rumbo de la transición capitalista china.

 

El compromiso es con el socialismo revolucionario

 

Es una falsedad ideológica la idea con que el Líder de la Revolución, Fidel Castro, pronunciada en la Escalinata de la Universidad de la Habana (agosto 2010), avala el reformismo socio-liberal establecido por los LPES del PCC, a saber: “La distribución justa de las riquezas materiales y espirituales, que el hombre es capaz de crear por el fabuloso desarrollo de sus fuerzas productivas, es ya la única alternativa posible”. Repartir divinamente los panes y los peces sin que nos importe la explotación del ser humano por el ser humano para multiplicarlos.

 

A Marx hay que entenderlo justo en lo que fundamenta: “El socialismo vulgar -y por intermedio suyo una parte de la democracia- ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y a tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución. Una vez que está dilucidada la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver atrás?”.

 

Si la vulgarización del marxismo no está en condiciones de ver la transición socialista como un proceso de emancipación del trabajo, su derivación práctica, el socialismo vulgar, constituye una forma de extender el poder del capital sobre el trabajo. La reforma liberal economista conduce inequívocamente a ello.

 

Los mismos que desde el marxismo vulgar -toda la esencia ideopolítica de la revolución socialcubana- han conducido el modelo económico y la sociedad cubana al borde del abismo, demuestran con su reforma socioliberal que no están en condiciones de aprovechar dialécticamente lo que consideran “el derecho a su última oportunidad” (R.Castro, discurso en la Conferencia del PCC).

 

La oportunidad le pertenece al pueblo cubano.

 

Sin Constituyente Socialista la restauración capitalista es irreversible.

 

……………

 

Apuntes:

 

(*) La desviación liberal burguesa del proceso de transformación socioeconómica de la realidad cubana se hace evidente con el reformismo asumido por los “Liniamientos Sociales y Económicos de la Revolución” compulsados por el PCC. Las tésis del presente texto aparecen ya en 2013  (Kaosenlared http://bit.ly/2NVNyij), en debate con las esencias de dicho reformismo. Ya desde ese momento advertíamos sobre la necesidad y llamábamos a un debate democrático por una Constituyente Socialista.

 

Notas:

 

RCA, “Cuba. Hacia la Constituyente Socialista”

 

Socialista”, https://robertocobasavivar.wordpress.com/2018/07/05/cuba-hacia-la-constituyente-socialista-2/

 

RCA, „CUBA. Por una Declaración de Principios”

 

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/74957-cuba-por-una-declaraci%C3%B3n-de-principios.html