Cubanálisis  El Think-Tank

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Cuba, 2018: Pilares socialistas y retos pendientes

del último bastión de la izquierda en el mundo

 

El nivel de felicidad depende del nivel de las expectativas

 

La Haine

 

Cuba está atravesando un proceso de cambio. ¿Hacia dónde va Cuba realmente? Hasta su desaparición de la vida política, Fidel Castro hablaba a menudo en la TV, sus palabras eran bien acogidas por la mayoría pero sus largos discursos podían llegar a aburrir a las ostras. Sin embargo en estos tiempos de cambios y también de incertidumbres, muchos jóvenes coinciden en que en los años 90 estaba más definido hacia dónde iba el país. A fin de cuentas Fidel era una persona que hablaba mucho a la gente y explicaba todo, los cambios, lo que se iba a hacer, a donde se quería ir, etc. Con mayor o menor fervor, la gente tenía más claro hacia dónde iba el proceso político. Ahora han cambiado los estilos y en el nuevo gobierno no hay un líder tan destacado, alguien que hable tan a menudo y explique las cosas en profundidad. Eso genera incertidumbre en la gente, dudas acerca de cómo se va a ir equilibrando y estabilizando la situación actual. Ahora cobra sentido la insistencia de Fidel en explicar las cosas.

 

Los pilares socialistas

 

Por ahora la justicia social a nivel de país se mantiene. La educación y la sanidad sigue siendo gratuita para todo el mundo, algo que para las nuevas generaciones de cubanos es ya algo completamente normalizado, es algo básico. No se imaginan un país justo que no tenga garantizado para los ciudadanos sus necesidades básicas para vivir, educacion y salud. Eso es lo principal que se ha mantenido en todos los años de revolucion y debe seguir así.

 

La política del gobierno va en el sentido no de propiciar el egoismo sino de fortalecer las medidas sociales, como por ejemplo buscar que las empresas estatales, que son las que pueden tributar más a la sociedad que las particulares, se consoliden y sean más eficientes.

 

Los principales sectores productivos siguen estando en manos del estado, como por ejemplo las empresas extractivas de níquel, el petróleo, la producción azucarera, el turismo... todo eso está esencialmente en manos de empresas estatales, así como las empresas nuevas como las de biotecnología y de software. Desde el punto de vista económico se ha buscado fortalecer la base económica con formas de propiedad que contribuyan a un sentido social del desarrollo. Las ganancias de la empresa estatal van directamente retribuidas a intereses sociales.

 

Indirectamente se ha beneficiado todo el mundo del turismo, porque ha permitido al país tener acceso a comprar petróleo o pagar las cosas que no podía pagar en el extranjero. Ha sido una fuente de ingresos para el país. Y los beneficios que se consiguen para el país se reparten de forma igualitaria. Los hospitales y los servicios de salud, las medicinas son las mismas para todo el mundo. Lo primero que se ha hecho es mantenerlo, porque hubo un momento durante los años 90 en que se vieron afectados. Pero eso se ha ido recuperando y mejorando poco a poco y ha servido para mejorar el nivel de vida de la gente.

 

En los últimos 20 años ha mejorado el sistema de transporte. Hay más taxis ruteros, accesibles para el pueblo y que cobran en moneda cubana, se ha renovado la flota de autobuses y hay más líneas, lo que hace que estén más descongestionadas que antes, y por fin han desaparecido los míticos autobuses “camellos”. Se están recapitalizando empresas como la Empresa Siderúrgica José Martí (antillana de acero), la extraccion de petróleo se ha desarrollado; en general donde van apareciendo las condiciones se van actualizando productos de consumo para satisfacer el mercado interno y para buscar exportar también. Se está apostando por la reindustralizacion, para sustituir importaciones y poder producir productos de alto valor agregado para la exportacion, algo que se ha logrado fundamentalmente en la biotecnología. Se intenta exportar todo lo posible, se exporta hasta carbón artesanal hecho de marabú. Se sigue exportando azúcar, si bien la industria azucarera ha disminuido su producción y se sigue exportando fundamentalmente azúcar crudo, que tiene un precio más bajo.

 

El área de la cultura sigue estando a muy buen nivel. Cabe destacar la “Gira por los barrios” de Silvio Rodríguez, realizando desde 2010 hasta la actualidad cerca de un centenar de conciertos gratuitos por los barrios de Cuba. Con relación a Venezuela, Cuba mantiene una política de intercambio. Mientras desde la isla se envían médicos, maestros, instructores deportivos, etc, ellos responden veniéndole petróleo basándose en una politica de precios diferenciada específcamente para los paises del Caribe. Indiscutiblemente si en Venezuela cayera el gobierno chavista Cuba, se vería afectada pero no volvería a niveles del periodo especial. No existe tal dependencia. Además, en Cuba en los últimos años se ha logrado aumentar considerablemente la producción de petróleo interno, siendo suficiente para abastecer de electricidad al país. Han tenido que transformar las termoeléctricas y por lo tanto ya no dependen tanto de la importación.

 

Sobre el sistema de defensa, sigue vigente desde el año 80 la estrategia que se llama “Guerra de todo el pueblo”, que consiste en no depender exclusivamente de las fuerzas armadas profesionales, si no del pueblo entero preparado. Y en cuanto a la tecnología armamentística, el país ha logrado desarrollar la industria militar y comenzar a fabricar el AK47.

 

También puede presumir Cuba de no tener más apagones. Y si pasa un huracán su sistema de defensa civil logra que no se muera nadie, salvo, digamos, algún imprudente. Se evacúa a la gente con tiempo, se les tiene en los lugares de acogida todo el tiempo necesario, se cuida de la gente. En Cuba pasa un huracán y destruye las lineas telefónicas y eléctricas, y en menos de una semana se restablece todo. Puerto Rico está todavía sin electricidad en algunos lugares meses después. Lo mismo ocurre en EEUU, los sistemas de seguridad no pretegen adecuadamente a la gente frente a las catástrofes naturales.

 

El sistema de salud cubano se ha reordenado aunque sigue siendo complejo de analizar. Por un lado se mantiene el caracter solidario e internacionalista de la medicina cubana, por otro lado el médico de familia debe antender a más familias que antes. Es decir, lo que originalmente era un médico para 120 familias ahora es un medico para muchas más familias debido entre otras cosas a que hay muchos médicos en el exterior realizando labores solidarias. Por otro lado se han fortalecido los otros niveles de salud: los policlínicos tienen mejores equipamientos y los hospitales están mejor abastecidos. Tampoco hay problemas de listas de espera como a menudo sucede en España. Ya en el año 2000, la Organización Panamericana para la Salud afirmó que en Cuba "la lista de espera o tiempos de demora de atención no constituyen problemas relevantes". Por aportar algunos datos, las listas de espera quirúrgicas en España prácticamente se han duplicado en apenas una década, al pasar de 364.000 personas en 2008 a 604.000 en 2017, “debido al proceso planificado de privatización llevado a cabo en algunas comunidades autónomas y a los recortes”, según denunciaron a principios de este año las asociaciones reunidas en la Coordinadora Anti-privatización de la Sanidad Pública.

 

Inversión extranjera

 

A Cuba le hace falta la inversión extranjera pero no se abre a cualquiera que quiera invertir. No se acepta a quien quiera ir a lavar dinero, o alguien que quiera poner una fábrica y que los trabajadores no tengan leyes de seguridad social. Las empresas extranjeras en Cuba cumplen las mismas leyes que una empresa estatal, en seguridad de los trabajadores, etc. El proceso es lento, sin embargo está reportando cosas positivas. La inversión extranjera está ayudando a traer tecnología moderna y renovar las fábricas envejecidas. Por ejemplo Allana de acero (productora de acero) se está modernizando con un crédito de Rusia, al igual que los ferrocarriles; en el Mariel (zona especial de desarrollo al oeste de La Habana) se está construyendo una fábrica de productos biotecnológicos, también una fábrica de pintura. Es decir, es una zona que se rige por regulaciones del comercio exterior que no son las mismas que para el resto del país, se ofrecen facilidades para los impuestos, para las ganancias, etc. Para la construcción de esa área se trabajó con crédito chino.

 

El crédito que se pide hay que pagarlo y eso evidentemente genera un problema para una economía aún en crisis como la cubana. Sin embargo la gran diferencia es que Cuba no pide préstamos al Fondo Monetario Internacional porque les imponen condiciones, por contra pide crédito a los gobiernos y a las empresas que le dan crédito sencillamente con los porcentajes de pago normales. Pedir crédito sin condiciones es una cuestión política para mantener la independencia y la soberanía del país. Son elementos del socialismo de no someterse a nadie, elementos que se mantienen y que no son nuevos.

 

El Estado trabaja para reducir las diferencias que está generando el cuentapropismo (trabajadores autónomos), sin embargo la mayoría de la gente reconoce que fomentar el cuentapropismo ha servido para salir del colapso de los años 90 y hacer que la economía funcione a nivel local.

 

Julio, de 48 años, es ingeniero de aviación y trabaja como técnico atendiendo a aerolineas extranjeras. Nos cuenta que “hay zonas como en Playa Girón donde las casas de la gente estaban muy maltrechas, y con el cuentapropismo ahora las casas estan muy bien, vamos, puedes contar las que están malitas pero son pocas”. El nivel de vida de Julio también ha mejorado porque, aunque cobra en pesos cubanos, le han subido el sueldo al triple en los últimos años. Sin embargo cree que la economía podría ir mucho mejor con una reforma del salario. “Este país está necesitado de una reforma del salario. No está bien que uno que vaya a El Salvador a comprar cositas para luego revenderlas aquí viva mejor que un profesor de universidad. Eso no debe ser. Eso es una de las razones por las que se está dando una fuga de cerebros como pasa en España. El problema es que la revolución gasta en preparar a las personas y luego otros paises los cogen ya preparaditos, eso hay que cuidarlo”.

 

Retos pendientes: El problema de los salarios y la doble moneda

 

Durante el periodo especial se subvencionaron muchas cosas, por ejemplo había cosas que se compraban en pesos cubanos (CUP) cuando el coste debería ser en dólares (CUC) pero se compraba uno a uno, qué es un mecanismo de subvención y ayuda a que las empresas salgan adelante. El problema es que en ocasiones no se ha estado pagando por el coste real de las cosas. Y esto va desde el nivel de empresas cubanas hasta el nivel de la canasta básica o lo que se reparte en la bodega (almacén de comida subvencionada) con la cartilla de racionamiento. Por eso unificar la moneda va a ayudar a que cada uno pague lo que le toca y se puedan cuantificar las cosas y organizar mejor la economía, y si a una persona no le llega para comprar algo entonces el Estado lo subvencionaría pero por lo menos estaría claro cuánto se está dedicando de dinero a cada actividad. Por eso también unificar la moneda es tan difícil, porque si de pronto todo el mundo paga en CUC entonces habría sectores (los que se manejan con CUP) que se quedarían sin dinero, al menos temporalmente. Y el estado aún no tiene liquidez como para cubrir a todo el mundo porque aún no se ha salido del todo de la crisis. Y hay sectores como por ejemplo el de los jubilados a los que no se puede dejar de atender.

 

La doble moneda fue una buena solución para salir del colapso de los años 90 y ahora es necesario trabajar duro para llegar a la unificación monetaria porque eso contribuirá a evitar que se siga ampliando la diferencia de nivel de vida entre los que viven bien y los que viven mal, sin embargo es tremendamente complicado resolver el problema sin tener liquidez. Mientras tanto, a la espera de que la economía siga mejorando, la seguridad social sigue en pie, a los que están en peor situación se les sigue atendiendo, los comedores sociales funcionan, nadie pierde su casa por no tener dinero ni muere esperando una operación como ocurre en Europa.

 

El sistema educativo, siempre vanagloriado a nivel mundial, ahora está en tela de juicio. Los profesores se quejan de que los estudiantes llegan mal preparados a la universidad, con problemas de ortografía, etc, Curiosamente, cada vez que los organismos internacionales hacen un control de la calidad educativa en la isla los resultados siguen siendo muy altos. Sin embargo a nivel interno se sabe que los bajos salarios de los profesores está repercutiendo en un empeoramiento de la calidad de la enseñanza. El acceso a la educación sigue siendo universal, eso sí se mantiene.

 

La cuestión de la vivienda sigue siendo una ventaja y una desventaja, según se mire. Las parejas en general no pueden independizarse y tener un piso para ellos solos, hay poca vivienda disponible para alquilar y los alquileres son muy caros comparados con los salarios. Sin embargo por un lado nadie vive en la calle (y para entender que esto es importante vale la pena darse una vuelta por Manhattan, New York, y ver a los vagabundos dormir al pie de los rascacielos), y por otro lado las familias no consideran la vivienda como un gasto mensual porque en general las tienen en propiedad. El problema europeo de las hipotecas abusivas y los alquileres desorbitados es algo que en Cuba no existe. Así mismo se está contruyendo vivienda para jóvenes científicos que vienen de fuera de La Habana y así proteger el sector. Lo que sí empieza a preocupar es el negocio emergente de compra y venta de viviendas de, por ejemplo, personas mayores que fallecen, y que luego se utilizan para vincularlas al turismo y generar así otro escalón más de diferencias en cuanto a ingresos.

 

El nivel de felicidad depende del nivel de las expectativas

 

El descontento social por las cosas que aun no se han logrado recuperar está latente. Aunque, también en Cuba, el descontento social se mide no sólo por las necesidades satisfechas reales sino por expectativas individuales.

 

Por lo tanto el descontento en Cuba es difícil de medir. Se podría decir que la gente ha desarrollado más expectativas, hoy cada vez más gente quiere televisores de plasma, equipos de vídeo, el internet más rápido o el móvil más moderno. Entonces muchos que no tienen el móvil más moderno se sienten infelices, sienten que están atrasados y, prácticamente, en la pobreza. Sin embargo esas cosas no son necesidades básicas no resueltas, como ocurre en los países de Centroamérica que le rodean. La tecnología y el internet son cosas que existen en cualquier país del mundo, sin embargo tienen acceso a ellas quieren pueden pagarlo. Hay favelas en Brasil o en Argentina donde no llega la fibra óptica. Los mendigos que viven debajo de un puente en EEUU o al pie de sus rascacielos, tampoco ven la tele en una pantalla de plasma. Por no hablar de la pobreza creciente. Un estudio del 2014 del Departamento de Agricultura de EEUU estimó que cerca de 17 millones de hogares no siempre tienen el dinero para poner la comida en su mesa. Esa es la realidad que vive el mundo actual.

 

Cuando en Cuba (o en cualquier otro país) hablamos de felicidad entran en juego las expectativas de la gente. Y quizá hay que decir que Cuba tiene un sistema de propaganda muy malo, no son capaces de hacer que alguien vea que una pared amarilla es amarilla. Los yanquis, sin embargo, son capaces de hacernos ver que una pared amarilla es azul, aunque sea amarilla. O de mearnos y decirnos que llueve.