Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

¿Usted va a votar por el Sí o por el No?

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- En la medida como avanzan los días para la fecha del 24 de febrero aumentan visiblemente las diversas campañas para convencer a la población cubana que vote por el sí aceptando la nueva Carta Magna.

Ya me he hecho a la idea de que la boleta va a venir con un sí enorme en el centro y nada más, usted solo tiene que tacharlo, o ponerle un pedacito de fango arriba, escupirlo, arañarlo, cualquier cosa y estará aprobando el nuevo documento. Si usted se abstiene de asistir a votar, anula o inutiliza la boleta, estará votando también por el sí porque recuerde que quien calla otorga.

Hay una idea reiterativa que he notado en las opiniones en Internet. Esta producción estuvo formada por una comisión de redactores comunistas y liderada por Raúl Castro, ya de hecho es parcial, muy injusta, pero si se desaprobara, quedaría vigente la del 76 que es a todas luces peor.

¿Por qué es injusta? Pues porque ignora esa gran parte de la población que no quiere más gobierno al estilo Castrista. Fíjense que no he dicho ni siquiera socialista. Muchos dentro de esta isla no sabemos bien dónde comienza uno y termina lo otro.

En eso nos centraremos hoy, en lo confundidos que estamos. Existen muchos hechos que comienzan a embrollarnos desde preescolar. Por ejemplo: Todos los pioneros juramos que seremos como el Ché cuando a quien vemos en todos los bustos prominentes en el patio de la escuela es a Martí. ¿Por qué este gobierno de Fidel y acólitos se califican de martianos cuando Martí no fue comunista, ni socialista, mucho menos fidelista?

Martí fue uno de los cubanos más ilustrados e informados de todas las épocas, hablaba nueve idiomas y conoció de primera mano y perfectamente qué era el Marxismo, el Materialismo Dialéctico y todas las demás doctrinas, simpatizaba con ellas, pero no las consideraba convenientes para Cuba.

Este gobierno desde hace sesenta años, ningún gobierno cubano desde 1902, ha sido realmente martiano. Continúan confundiéndonos entonces las intensas campañas emitidas a través de todos los recursos posibles sobre que nuestro sistema de gobierno actual, sus características sociopolíticas, son las más adecuadas para nosotros, las más justas, donde se lucha por alcanzar toda la justicia, donde todos somos iguales, donde todos tenemos los mismos derechos, donde luchamos por un futuro glorioso y sostenible cuando vemos en la realidad inmediata que estamos en la miseria, que todo funciona mal o está muy desorganizado o tecnológicamente atrasado, la obsolescencia brilla en casi todas las industrias, no hay transporte, no existe una infraestructura industrial adecuada, nuestra red de carreteras está en malas condiciones. El fondo habitacional está peor y estamos muy mal preparados para el peligroso futuro que se nos avecina en términos climáticos cuando la mitad del país se está cayendo y la otra está muy mal construida.

Lo único que se aprecia a simple vista como bien edificado, en buen estado, es lo dedicado al turismo, tanto en hotelería como servicios y transporte. Todo es nuevo, pero a ese sector los cubanos, como regla, no tenemos acceso debido a nuestro muy maltrecho ingreso salarial o monetario.

Entonces ¿por qué yo voy a votar por una Constitución donde apenas se han incluido los verdaderos reclamos de la población como el reconocimiento en ley por parte del Gobierno, y otros empleadores emergentes, de establecer forzosamente un salario adecuado, digno y que alcance para sostener a una familia como Dios manda, que estaría cien veces por encima del actual reconocido?

¿Por qué no dedicar el escaso presupuesto nacional directamente para mejorar el nivel de vida del cubano regular cuando gran parte de este se destina a tareas que nada tienen que ver con nosotros?

Hoy no hay comida en las tiendas en ninguna moneda, los abastecimientos en todos los renglones son absolutamente malos, incluyendo la ropa, los electrodomésticos, los materiales para acceder a las nuevas tecnologías y los de construcción, etc. El transporte no puede estar peor, el desorden y la abulia en las empresas estatales es endémico e incontrolable, la falta de recursos para laborar anonadante, la indisciplina laboral y tecnológica es la norma mientras la hipocresía social es apabullante.

Y nos detenemos en esto último. Este autor vive y se mueve por los últimos sesenta años entre los cubanos de a pie, labora con ellos, se mezcla y observa detenidamente a las personas mientras escucha detalladamente sus criterios y opiniones. Me consta que la inmensa mayoría está en desacuerdo al menos en la forma cómo se dirige esta nación, en cómo se lleva la economía la cual no ha dejado de ser por ese lapso de tiempo de seis décadas realmente errático e inefectivo, cuando menos.

Pero no nos atrevemos a expresarlo más allá de nuestros círculos internos. Tampoco quienes se atreven son publicados en ninguna parte o medio cubano oficial. ¿Por qué usted cree que los servidores de esta revista tienen que estar en Miami? El gobierno bloquea sistemáticamente el ingreso a la isla de todas las publicaciones adversarias en todos los soportes mientras enlentece y mantiene excesivamente muy caro (de acuerdo a nuestro ingreso) al acceso a las nuevas tecnologías a pesar del discurso público.

Asimismo la nueva Constitución carece de recursos para que las supuestas minorías políticas se expresen y muestren sus criterios. Todo quien no esté de acuerdo con este estado de cosas no tiene derechos a expresarse, a reunirse, a acceder a los medios, a asociarse, a manifestarse pacíficamente en las calles, a realizar una huelga autorizada y pacífica cuando los empleadores, que ya van siendo no solo el Estado, no estén respetando acuerdos o tratando adecuadamente a sus empleados, etc.

La nueva ley de Leyes cubana por aprobar legaliza la preeminencia ineludible del Partido Comunista como fuerza rectora de la sociedad. Para cambiar esto habría que modificar la Constitución con todo el engorroso y difícil proceso que esto conlleva ¿y qué nos haríamos si este Partido, para mí oscuro y tenebroso en su accionar público, comienza a parecerse digamos al Partido Comunista de Pol Pot e Ien Sarí (CPK) allá por los setenta del siglo anterior?

Estos señores kampucheanos estudiaron en Francia por los tiempos de Regis Debray y salieron de aquella horneada de socialistas que inundó al planeta, incluyendo al Ché Guevara entre ellos. Estos muchachos comunistas masacraron, asesinaron monstruosamente a dos tercios de la población de su asiático país, a millones de inocentes, en nombre del socialismo, al punto de que los vietnamitas, supuestos aliados ideológicos, apenas concluida su terrible guerra tuvieron que intervenir (1979) para parar la masacre. Hay muchos libros sobre este tema.

¿Qué nos haríamos si algo como aquello pasara aquí? ¿Quién nos garantiza que esto no va a suceder y nos protege cuando nuestra propia Constitución certifica el poder incuestionable a estos muchachos que al final son tan seres humanos volubles y cambiantes como aquellos kampucheanos que se tornaron en genocidas de su propio pueblo?

Ya eso casi sucede en Cuba cuando la crisis de Octubre del 62. ¿Se olvidaron? Fidel pidió a los rusos que dispararan los misiles nucleares. Está escrito en su libro Cien Horas con Fidel de Ignacio Ramonet, aunque ahora en el texto quieren echarle las culpas de tal tremendísima burrada al pobre traductor.

Por eso yo voy a votar No. Porque esta Carta Magna la redactaron los comunistas para ellos, para su uso y consumo, olvidando que entre nosotros los once millones de habitantes de esta isla somos muchísimos quienes no somos nada comunistas, lo expresemos o no, o tal vez lo hayamos sido en algún momento, hasta cuando la realidad circundante nos obligó a otra cosa.

La intensa y aviesa propaganda por el sí debería darles una idea a los cubanos de lo que necesita el gobierno, no lo que necesita la sociedad, que es lo primordial. Que hay cosas buenas o mejores que en la Constitución anterior, es cierto, pero desgraciadamente esta nueva propuesta está mucho más inclinada hacia una izquierda extrema, incluso intentando perpetuarla, que no ha demostrado jamás ser beneficiosa para los cubanos, ni para nadie en toda su ya larga historia en el planeta.

Tampoco estoy por retornar a la del 76, que conste. Entonces ¿Qué me hago? ¿Ostracismo o sigo luchando aquí?