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Una nueva etimología del vocablo ‘paquete’

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Todos los habitantes del mundo tienen en su lengua ciertas palabras y expresiones locales cuyo significado nada más se conocen esa región.

Los cubanos somos desde hace bastante tiempo, muy prolíferos en crear modismos. Para no perder la costumbre, que puede ser buena o mala, según sea el caso, adoptamos hoy un nuevo significado a la palabra paquete.

Consulté el más actualizado libro de cubanismos, titulado “Diccionario Ejemplificado del Español de Cuba”, de las investigadoras Antonia María Tristá Pérez y Gisela Cárdenas Molina, (Editorial de Ciencias Sociales 2016), para buscar esta novedosa expresión.

El texto nos brinda seis interpretaciones diferentes, con variadas sinonimias en cada caso. Estas son: mentira o engaño, deformación o exageración de la realidad, algo aburrido o mediocre, persona molesta o antipática, persona vestida con elegancia y una cosa totalmente nueva.

Ninguna de estas definiciones coincide con el actual uso dado al vocablo en cuestión. Hoy denominamos “paquete” a la información que se baja de Internet por determinadas personas en Cuba que cuentan con acceso a este medio, y que después distribuyen a través de centros que graban en memorias u otros soportes.

Por lo general, estos paquetes ofertan telenovelas extranjeras, videos musicales, programas de entretenimiento, noticieros, fotografías, actualizaciones de antivirus y música, entre numerosas opciones más.

La cantidad de lugares con licencias estatales y sitios clandestinos que existen son muchísimos en toda la isla. El precio de cada grabación depende del establecimiento que lo hace, la cantidad de carpetas solicitadas y el tiempo que demora en efectuarse la copia. Por lo general, el precio mínimo es 10 pesos y el paquete completo 50 a 75 pesos o su equivalente en CUC.

Esta opción en principio puede considerarse positiva, como forma para obtener una programación variada, pero, ¿cuál es la causa de que la población no tenga servicio de Internet a través del satélite?

El primer punto, es que el gobierno no permite un libre acceso a este medio, porque desmentiría una gran cantidad de falsedades hechas por su propaganda.

Un elemento a tener en cuenta es la visión presentada sobre otros países, la cual sirve para comparar nuestro modo de vida con el existente en esos lugares. Dice una frase muy repetida, que una imagen vale por mil palabras, por tanto el cotejo sería muy negativo para el régimen cubano.

La tolerancia estatal para permitir estos paquetes se debe a que los materiales más vistos son bastante anodinos, como Caso cerrado, El gordo y la flaca, los programas de Televisa y otros bastante parecidos, casi todos carentes de críticas al gobierno cubano.

Aquellas páginas con noticias políticas se encuentran bloqueadas. Se evita así su divulgación nacional. Para obtener esta información hace falta recurrir a las embajadas de países democráticos que brindan acceso libre a Internet, algo que resulta insuficiente por la capacidad limitada que poseen estos recintos para recibir usuarios.

Algo que también pesa bastante en esta cuestión es el alto costo en divisa que deben hacer los interesados para bajar asuntos de su interés de forma directa, además nuestras redes son muy lentas y muchas veces no tienen comunicación, por tanto es mejor adquirir el módulo.

Podemos añadir a todo lo dicho, la opinión de la población sobre la calidad de los programas de nuestra televisión. En el mejor de los casos, las expresiones son: no vale verlos, no sirven o no hay quien los vea, a lo cual agregan algunas interjecciones vulgares.

Creo que los cubanos fuimos innovadores de este sistema, ya que desde hace 58 años recibimos un paquete diario. Se trata de los discursos que efectuó el Comandante en Jefe, los desfiles militares, las concentraciones televisadas, la Mesa Redonda y los noticieros que nada más hablan de los logros de la revolución.

Podemos entonces concluir que este paquete tan especial, si es un “paquete”, palabra que debemos interpretar con el sentido de mentira o engaño, sí, cuadra en este caso.