Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Un polémico artículo sobre la matanza de Humboldt 7

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Apareció publicado recientemente, en la revista Espacio Laical, un texto del licenciado en historia y graduado en la Universidad de La Habana Newton Briones Montoto, titulado “El crimen de Humboldt 7”, el cual nos trae un tema muy poco tratado y muy polémico: el caso Marquito.

El artículo una síntesis de los sucesos hasta el juicio de Marcos Rodríguez Alfonso en 1964, y una segunda parte, con consideraciones de personas ligadas a los hechos, además las propias conclusiones del autor.

No pretendo aquí rebatir o afirmar sobre la culpabilidad o inocencia de Marcos Rodríguez, pues no tengo suficientes elementos para opinar al respecto. Quiero solamente exponer algunas cuestiones que tal vez escaparon a la intención del autor, pero que a mi entender dejan algunas dudas.

Briones explica que escribió un libro titulado: “Víctima o culpable” y que dio a leer el manuscrito a Julio García Olivera, Guillermo Jiménez Soler y Marta Jiménez, participantes directos del caso, y obtuvo opiniones divergentes de estas personas.

Destaca que Guillermo Jiménez Soler le contestó en un correo: “…La demora durante años para hacer justicia se explica por el irrestricto apoyo disfrutado por Marcos Rodríguez de parte de Joaquín Ordoqui y otros dirigentes y militantes del antiguo Partido Socialista Popular (PSP), a pesar de las advertencias del Directorio Revolucionario (DR)”.

El articulista añade unas líneas después que: “…Una discusión entre Juan Pedro Carbó y Marquitos es la causa de la delación. Haber herido su autoestima es la motivación del traidor para ir a ver a Esteban Ventura…”

¿Cómo fue posible una bajeza de tal magnitud que costó la vida de sus compañeros? ¿Habría otros motivos?

Marquitos fue detenido en Praga el 10 de enero de 1961 y se mantuvo bajo cautiverio e investigación hasta 1964, cuando celebraron el juicio, en que fue condenado a muerte.

Los múltiples interrogatorios de los miembros de la Seguridad del Estado no podían obtener evidencias para condenarlo, pero la insistencia de Marta Jiménez y otros inhibía su liberación.

Me asalta una duda: ¿Qué métodos usaría la Seguridad del Estado para hacerlo confesar? ¿Puede una persona resistir durante tanto tiempo en prisión? En un caso así, Judas volvería a denunciar a Jesucristo.

Refiere el historiador que a Fidel Castro, antes de viajar a Moscú, “le informaron de la confesión de Marquitos y dio instrucciones a Raúl y Dorticós de ser él quien manejaría el caso”.

Destaca después que el primer juicio adquirió carácter político. Dice que: “Fidel convocó a un segundo juicio y en este se expresaron otros importantes criterios. A Marquitos le incluyeron el ingrediente político de haber pertenecido al PSP. Marcos Rodríguez era traidor porque había sido formado en las filas del comunismo cubano. El juicio de Marcos Rodríguez debía para servir enterrar al sectarismo…”.

¿No estaba bien calificado el tribunal para realizar un juicio justo y dictar sentencia? ¿Por qué tenía entonces Fidel en persona que conducir el proceso? Su presencia solamente ya era un símbolo condenatorio de culpabilidad.

¿Cómo es posible juzgar a un reo dos veces por la misma causa cuando eso va en contra de la ley?

El autor del artículo proporciona muchos más elementos que demuestran las discrepancias entre todas las personas involucradas en el caso.

El crítico de cine Juan Antonio García Borrero expresó en unos párrafos introductorios al libro de Briones Montoto: “¿Cómo es posible que algo juzgado públicamente, transcurridas cuatro décadas, pueda seguir fomentando tal cantidad de preguntas?”.

Guardo un profundo respeto por Newton Briones Montoto por la valentía y la veracidad con la cual enfrenta asuntos controvertidos o tergiversados de nuestra historia. Aunque en este caso no coincida con sus criterios, mantengo mi opinión sobre su persona.

Salta a la vista que a Fidel Castro, que ya había conseguido la disolución de los grupos revolucionarios que participaron en la lucha contra Batista, el proceso judicial contra Marquitos, aprovechándose del pretexto del sectarismo, le sirvió para deshacerse de los miembros del PSP que le resultaban indeseables o molestos.

Asuntos de nuestra historia como este se encuentran aún en el tintero. Ojalá salgan pronto a la luz para esclarecer nuestros anales y poder llegar a la verdad.