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Un discurso de Cantinflas

En lo que se supone sea una sociedad socialista, tanto los medios de producción y comunicación como la fuerza de trabajo que se aplica a los mismos están bajo un total control

Martha Beatriz Roque Cabello, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- En lo que se supone sea una sociedad socialista, tanto los medios de producción y comunicación como la fuerza de trabajo que se aplica a los mismos están bajo un total control. En nuestro país, después que Fidel Castro dejó el poder, ha ido en ascenso la hegemonía militar.

Los informes que salen de la cúpula gobernante están llenos de aspecto positivos y de palabras consecuentes con aplicar la fórmula de no brindar información; que se traduce en decir algo sin revelar nada.

Un ejemplo de ello es el análisis de una reunión del Consejo de Ministros -no se dio a conocer la fecha en que se efectuó- que fue publicado en el periódico Granma el pasado viernes 30 de junio, y que se considera previo a la información que se dará a la Sesión Ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular que se celebrará el próximo 14 de julio. Cuando usted termina de examinar la página dedicada a explicar lo acontecido se queda igual que cuando empezó a leerla: no sabe lo que está pasando. Es como si hubiera leído un discurso de Cantinflas.

Para poder medir los problemas del país hay que buscar referencias por separado y llegar a conclusiones. Por ejemplo, Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular  (ANPP), recorrió recientemente objetivos económicos en Villa Clara y durante una reunión con los principales cuadros de la provincia dijo que la única forma de enfrentar los fenómenos nocivos que tanto daño causan a la economía y la sociedad, era compulsar la disciplina y el control. A su vez hizo mención a algunas palabras de Fidel Castro cuando se refirió a que la “Revolución” se podría destruir desde dentro, por los propios “revolucionarios”.

Tuvo mucha razón Fidel Castro cuando dijo que desde dentro se podría destruir la “Revolución” y es muy válida también la preocupación que en estos momentos tiene el Presidente de la ANPP, porque a pesar de que hayan tenido que adoptar pequeñas reformas, no se ha logrado ni de manera remota la racionalidad del trabajo, del dinero (se mantiene la doble moneda) y la utilidad que se pueda obtener de los recursos de producción, todo lo cual hace que el sistema camine cada día más hacia el fracaso, porque nada funciona como debe ser. Solo son “eficientes” para la represión.

La forma en que se trabaja a los niveles centrales se refleja en los que están abajo y las decisiones se convierten en situaciones autocráticas por parte de las burocracias administrativas. Ejemplos hay muchos, pero he querido traer este que, que aunque no tiene un peso relevante en la economía, me toca de cerca, por ocurrir en mi comunidad.

El mercado que se encuentra en las calles Santa Catalina y Vento, conocido como la Primera del Cerro, tiene cerrada -desde hace más de una semana- toda el área de venta industrial que es la mayor del establecimiento. El local se ha convertido en un depósito junto con los mostradores de ofertas.

¿Pero cuál es el motivo de tal situación? Muy simple, la mercancía que allí se ha acumulado se estaba mojando en el almacén donde se encontraba y el “gerente” decidió trasladarla para el local de la tienda, para que no se deteriorara.

Cualquier contador, economista o un simple administrativo con idea de lo que es el “orden” se percataría de que esto es una gran barbaridad. En primer lugar, porque se deja de vender y se reducen los ingresos y las ganancias; pero hay que pagar salario a los trabajadores y con semejante “desorden” se da pie a la corrupción y a la posibilidad de robo, aunque usted ponga en la puerta una empleada a cuidar.

Los almacenes tienen tarjetas de estiba, de control de los productos y sobre todo vales de entrada y salida que deben ser chequeados y registrados contablemente. Sin embargo, quien no se preocupó de reparar el techo del local para evitar que la mercancía allí depositada se echara a perder tuvo la brillante idea de trasladarla para el área de venta, aunque ello implicara cerrarla y dejar de dar servicio al público.

Las personas que viven por los alrededores se quejan cuando llegan a la tienda y se encuentran que está cerrada. Cada cual deja su comentario de calle.

Y es que esta pequeña situación puede reflejarse a nivel social si se extrapola y se lleva a todo el país. Es una muestra de lo que está ocurriendo a nivel nacional y una prueba que el sistema se deteriora desde dentro, porque son los que dirigen y los que trabajan para el Estado, los que más daño están haciendo.

Hay tanta obsesión con reprimir a los que disienten, que no les importa que la economía sea vulnerable a todos estos problemas.

El pueblo de Cuba, al igual que ha hecho en otras ocasiones, va a enderezar la historia; y dará una buena lección de cómo volver a la democracia. Pero no se puede dudar que en estos momentos la mayor ayuda para cumplir este objetivo proviene de las propias filas de la dictadura.