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Trump habla sobre Cuba, y a los cubanos no les interesa

“Trump es tan insípido como Raúl Castro, además de loco”, comenta un vecino de Centro Habana

Ana León y Augusto César San Martín, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- El presidente estadounidense, Donald Trump, pronunció hoy el esperado discurso para anunciar las nuevas políticas de su gobierno con respecto a Cuba. El diario oficialista Granma ya había adelantado cuáles serían algunas de estas disposiciones, y la cadena chavista Telesur transmitió en vivo la intervención del presidente. Tantos medios se hicieron eco de la información, que era posible prever un estado de opinión entre los ciudadanos.

Concluida la arenga, CubaNet entrevistó a varias personas para conocer su criterio sobre las medidas que modificarán, hasta cierto punto, la política iniciada por el presidente Barack Obama. En abierto contraste con la conmoción que sacudió a Miami a tenor del acontecimiento, en las calles de La Habana no se percibió el más mínimo interés.

Ni antes, ni después de confirmadas las medidas, a los cubanos les importa lo que Trump tenga que decir. Incluso quienes tienen cable en su casa, prefirieron mirar otra cosa. Y es que a la habitual apatía y desinformación de los criollos hay que sumar la impopularidad del republicano. “Trump es tan insípido como Raúl Castro, además de loco”, comentó un vecino de Centro Habana que no aceptó salir en cámara.

La “marcha atrás” -como se le denomina a este cambio de política hacia la Isla- es algo que se veía venir desde la campaña presidencial de Donald Trump, quien entró en escena con un discurso de mano dura que la prensa oficialista cubana ha utilizado a placer. No es de extrañar que los pocos entrevistados que se dieron por enterados de las nuevas medidas, las consideren una “guerra avisada”; pero muchas expresaron su indiferencia y otras ni siquiera entendieron qué significa restringir el comercio con los militares e incentivar el crecimiento del sector privado.

El pueblo cubano no es capaz de entender lo que significa que el 80% de la economía nacional esté controlada por GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), emporio que pertenece a las FAR. Ignoran que ofrecer más facilidades al sector privado podría traducirse en el mejoramiento de la sociedad y la consecución de proyectos de alcance humano paralelos a los del Estado, con una mejor remuneración a sus empleados y calidad en los servicios.

No ayudó, ciertamente, la vaguedad del mandatario cuando habló de “empoderar al pueblo cubano”. Para los nacionales esto no significa nada, a menos que se les explique paso por paso. No ayuda tampoco la complacencia de Trump al referirse a opositores cuyo impacto en la sociedad civil cubana es débil, aunque él los trate como si fueran libertadores.

A los cubanos no se les ha mostrado una alternativa viable para cambiar su realidad; y el hecho de que Trump hable de empoderamiento no significa que suceda en un futuro inmediato. Si con las medidas anunciadas hoy por la Casa Blanca pretenden golpear la economía cubana, el único perjudicado será el pueblo, como ha sucedido siempre.

Esa desafortunada frase de “hacer presión” no hace más que acomplejar a los que tienen el poder y se encuentran parapetados tras sus bienes y testaferros. Por más que presionen, el gobierno cubano siempre buscará la manera de culpar a Estados Unidos y ocultar sus propias ilegalidades. Lo único que algunos cubanos han reprochado a Trump es el no haber habilitado de nuevo la política de “pies secos, pies mojados”. No hay sentido ni voluntad de nación. Solo el sueño de emigrar se mantiene incólume.