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Sobre la Constitución aprobada y los no cambios

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- Acaban de terminarse las discusiones sobre la nueva Carta Magna para Cuba para el futuro próximo no se sabe hasta cuándo. Este documento será aprobado definitivamente por la Asamblea Nacional el 24 de febrero del 2019 y después se realizará un referendo donde toda la nación la deberá aprobar o no.

Lo principal que se ha podido notar en las explicaciones que ha ofrecido el señor Homero Acosta Álvarez, secretario del Consejo de Estado, (uno de quienes redactaron la nueva Carta) ante la Asamblea Nacional sobre el análisis de lo que fue propuesto y lo que se cambió del proyecto original para la definitiva Constitución podemos decir que de lo fundamental no se alteró nada de lo que ya estaba estipulado, a pesar de que se realizaron 760 cambios a la redacción original de entre las decenas de miles que la población reclamó.

En primer lugar tenemos que el Partido Comunista permanece como única figura generadora de poder cuando será definitivamente el único legal para siempre, sin oposición, y es el que estará inmerso, realmente controlando la vida socioeconómica de la isla, incluso este secretario redactor señor Homero avanzaba la idea de que en el futuro cercano los cargos de presidente del país y el de secretario general del Partido Comunista serán ostentados por la misma persona.

Tenemos entonces que los grupos hoy numerosos que no pensemos de la misma manera, las personas quienes de buena o mala fe no queramos el socialismo para Cuba, como no lo quiso Martí quien lo conoció de cerca, tendremos que soportarlos con la cabeza baja o abandonar el terreno, emigrar definitivamente.

También vemos que no se eliminó el absurdo de la inamovilidad del socialismo, la intangibilidad, como la llaman. Es simplemente un paradójico concepto el redactar en una Constitución que un régimen político no podrá jamás ser cambiado, ni siquiera por otro mejor que aparezca, ni siquiera si el pueblo lo deseara y se votara por ello. Tendría que alterarse la Constitución.

Seguimos sin derechos a la huelga, a las protestas pacíficas, a los sindicatos independientes, a real la libertad de expresión, (de reunión, de asociación independiente) pues los medios continuarán en manos de las autoridades gubernamentales o las asociaciones de masas afines. No podrán ser nunca privados. De esta manera los medios estarán siempre controlados por el Partido para decir lo que al Partido le interese. Como hasta hoy reclamos importantes o fundamentales, criterios adversos no tendrán cabida ni repercusión.

En una salida elegante para lavarse las manos se difirió la aprobación del matrimonio gay para un referendo popular que deberá realizarse en dos años y donde de seguro lo avanzado por estas sociedades y Mariela Castro se perderá ante tanto machista envejecido que conforma nuestra sociedad. El presidente y vice, el gobernador y vice, cargos principales, tendrán que ser previamente delegados o diputados y serán electos por las asambleas correspondientes, nada de procesos secretos y directos o candidatos independientes. La asistencia legal a los detenidos se permitirá cuando se inicie el proceso (textual). Eso se determinará después, lo cual sugiere que podría continuar igual pues eso es exactamente lo que se hace hoy.

No quisieron comprometerse con una defensa temprana de los supuestos criminales que no hubiera costado ningún trabajo aceptar ante la fortísima demanda nacional e internacional. En Cuba un detenido solo tiene derecho a un abogado al octavo día de su detención.

Los medios de trabajo fundamentales continuarán siendo propiedad del Estado, la Empresa Socialista será la predominante en el universo económico cubano, etc. Es decir, que no parece haber cambiado realmente nada que conlleve a verdaderos cambios dentro de esta nación ya harta de tanta palabrería bonita, de tanta miseria, de tanto pronóstico positivo desafortunado cuando no hay nada que comer, no existe un transporte ni medianamente regular, no hay salarios proporcionados, no hay viviendas adecuadas y un enorme etcétera que afecta profundamente a los nacionales quienes vemos que la nueva Constitución es simplemente más de lo mismo y que continuaremos igual hasta Dios sabe cuándo pues a esta nación hay que conmoverla fuerte para que comience a avanzar.

Como pasó con los muy propagandizados Lineamientos del Sexto Congreso del Partido, con los del Séptimo que nada han logrado, esta Carta Magna podremos enmarcarla y colgarla en la salas de nuestros hogares como algo que no debió ser, como un recuerdo amargo de las muelas que nosotros mismos nos dábamos, hasta cuando algún día tengamos una Constitución donde quepamos realmente todos, no una Constitución solo para los comunistas y los demás al carajo.

Nada cambiará, ningún proceso se agilizará, no lograremos una economía eficiente, no abundarán los abastecimientos, no mejorará el transporte, no aumentarán los salarios hasta niveles aceptables, se continuará reprimiendo a los disidentes, impidiendo que lleguen a los medios, y mucho más cuando el problema de fondo no se ha tocado y es el manejo pésimo de la nación por quienes lo hacen desde hace sesenta años en nombre de los Comunistas.

Esta nueva Constitución es tan solo otra maniobra estéril de los politicones de hoy para aparentar reformas sin reformar realmente nada y permanecer apaciblemente en el poder cuando lo único que han probado desde el mismo inicio de sus mandatos es su ineptitud, una larga lista de abusos, absurdidades económicas, y fracasos consecutivos que han llevado al desastre donde naufragamos hoy a esta potencialmente rica nación.