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Sin penas, ni glorias

Martha Beatriz Roque Cabello, en Primavera Digital

La Víbora, La Habana.- Hay quienes piensan que se acerca el ocaso del dictador sustituto Raúl Castro, pero ni siquiera hacen mención a la posibilidad que se extienda al decadente sistema. Un análisis de la situación social, económica y política de lo que sucede en Cuba en estos momentos, deja muy cerca de comprender que el régimen está a punto del colapso total y al parecer el actual general-presidente no quiere estar en el poder cuando esto suceda.

En la recién terminada XV Cumbre Ordinaria del ALBA-TCP, que se llevó a cabo en Venezuela, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se despidió de esta organización durante su discurso, cuando expresó: “Hablo en nombre de nuestra Revolución y de nuestro pueblo, como lo hará mañana desde esta posición cualquier otro patriota cubano que siempre sabrá como lo creyó Fidel, que “no tienen porvenir nuestros pueblos sin la unidad, sin la integración”.

Es muy cierta esta afirmación, son palabras dichas en el momento justo, porque sin ser mantenida desde el exterior -como ha sido costumbre del régimen- nuestra isla no puede seguir adelante, la crisis financiera por la que atraviesa el mal llamado “gobierno revolucionario”, permite afirmar que el destino es incierto. Haciendo alusión al argot popular: “le deben a las once mil vírgenes y a todos los santos”.

Se pudo constatar la decadencia del ALBA, pues solo cuatro países de América Latina son en estos momentos la proyección de los llamados “líderes históricos” y las actuales generaciones no ven en ellos la expresión de la esperanza del desarrollo. Ejemplo de lo cual es Evo Morales, que, aunque quiere desoír la voluntad popular, volviéndose a postular para presidente, no cuenta con el apoyo de los bolivianos. En general las fuerzas de izquierda que habían irrumpido en el escenario latinoamericano, llegaron a parecer más cercanas de dominarlo que lo que ha sucedido en realidad.

Por su parte el régimen dictatorial clama porque no se desmonten los progresos en la integración de la América Latina y el Caribe, con el siempre eterno lenguaje antimperialista sobre la desestabilización de la región, haciendo alusión a la Proclama de Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la CELAC en la Habana. El apoyo a Venezuela se extiende desde, el rechazo a la exclusión de Nicolás Madura de la VIII Cumbre de las Américas a celebrarse en Perú; el calificar de desprestigiada a la OEA; la condena a la renovación de la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que la declara una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, hasta decir que la solución de los problemas de ese país está en manos de los venezolanos.

Habría que cuestionar si los naturales de esa suramericana nación van a resolver los problemas durante las “elecciones” que han sido convocadas para el próximo 20 de mayo y que cuentan con 5 candidatos, entre ellos Nicolás Maduro; porque es de conocimiento general que estas mal llamadas elecciones, volverán a poner al “guagüero” en el poder, independiente de la decisión del pueblo; tal y como sucedió en los anteriores sufragios en los que –fue evidente- había obtenido la victoria el candidato de la oposición Henrique Capriles Radonski.

Al menos, aunque con la trampa presente, habrá varios postulantes, porque no sucede lo mismo en Cuba. Aquí hay que aceptar que los 605 candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, ya están electos, aunque el próximo domingo 11 de marzo, los cubanos tengan que ir a hacer el paripé de que votan por todos, y sin ningún remilgo, de este grupo será elegido el próximo Presidente y Vice Presidentes de los Consejos de Estado y de Ministros.

Es por eso que si usted indaga por las calles del país, sobre lo que sucederá el próximo domingo; algunos le dirán: “van a cambiar para el horario de verano”; porque 4 de cada 10 personas no saben que habrá “elecciones”, mejor decir “votaciones”, es algo que para los cubanos pasará sin penas ni glorias; no se han creado expectativas de quién será el próximo presidente, aunque los que siguen la política aseguran que Miguel Díaz Canel. En realidad, no importa, nada va a cambiar.

De los ya 605 diputados, sin celebrarse las “elecciones”, saldrá el futuro gobernante; pero -ni siquiera- se puede pensar que en la mesa presidencial que se pone en el escenario en donde se realiza la Asamblea, vaya a haber mucha innovación en las caras, porque Raúl Castro seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y, por ende, según la Constitución de la República, estará por encima del Gobierno y del Estado, lo que implica que tendrá un asiento fijo en esta tribuna.

La conclusión está bien clara, cualquier “patriota” que ocupe la silla a partir del 19 de abril, tendrá que enfrentar la grave crisis que hay en la isla y la decadente integración en la región.