Cubanálisis - El Think-Tank

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¿Qué hay en las mentes de los misioneros cubanos en el exterior?

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- Expliquemos. Sí, porque detrás de cada comportamiento del cubano existe toda una larga serie de motivaciones que no son las que afloran en la piel o se dicen a los medios o los jefes, ni son tampoco las que impulsan a otras nacionalidades, que tendrán las suyas, supongo.

Por qué salen los médicos cubanos y otras especialidades y profesiones a laborar en siempre difíciles condiciones en países alejados, separados de su familia y de su zona de confort y rutina diaria, con deficientes condiciones para desempeñar sus tareas, incluso en ocasiones con riesgo para sus vidas, con unos estipendios que le alcanzan apenas para comer.

¿Seremos mejores que el resto del planeta? ¿Nuestra educación marxista nos prepara sicológicamente para responder a los llamados de los pobres y necesitados de este mundo? ¿Seremos seres humanos con un altísimo sentido de altruismo y amor por el ser humano por encima de la media planetaria?

Yo no seré quien diga que no lo somos. La mayoría de los profesionales de la salud, incluyendo aquí a las siempre olvidadas muy trabajadoras enfermeras, técnicos, etc., desde el momento que escogen esas carreras para todas sus consiguientes existencias saben que estarán dedicados en cuerpo y alma a salvar vidas, no importa si poquito o mucho. Tienen todo mi respeto. Las demás profesiones, aparte de ser minoría en la salida del país a laborar en las llamadas colaboraciones o misiones, no son iguales que los galenos. Pero…

La parte de esta historia que no se dice, está en las reales motivaciones de quienes aceptan salir de Misión. Habrá unos más comunistas que otros, incluso quien se crea marchan al extranjero a ayudar a los pobres de esta tierra y a nuestra patria, es posible. Pero, absolutamente todos tenemos otras ideas que casi nunca decimos en público y les cuento por si no lo conocen.

En primer lugar en Cuba casi nadie gana un salario ni medianamente adecuado con el que se pueda mantener a una familia. Esto incluye a los médicos a quienes se les aumentó algo recientemente. Los profesionales más encumbrados devengan hoy dentro de Cuba lo que debería ser en la actualidad un salario mínimo, unos dos mil quinientos pesos CUP o cien CUC, o ciento veinte USD al mes.

Segundo: Existe un gravísimo problema de déficit de vivienda y la única forma de reunir algo de capital para comenzar a construir una casa es al salir de Misión (nada que ver con la religión). No existen inmobiliarias en esta isla para que las personas puedan rentar o comprar inmuebles, salarios tampoco. Equipar un hogar en Cuba es poco menos que imposible debido a las escaseces de todos los artículos, a sus astronómicos precios, y a los bajísimos salarios. Salir al extranjero es una forma de conseguirlos, como facilita ahora nuestro ejecutivo, con los que retornan de Brasil.

Tercero: Es una vía para escapar del país y continuar laborado en lo que se estudió. Por ejemplo: Ahora en Brasil quienes quieran quedarse por su cuenta pueden hacerlo y revalidando el título, lo que para ellos debe ser fácil, ganarán un salario (3300 USD mensuales) que no es muy alto, pero es un comienzo. Claro, serán considerados traidores por nuestro gobierno y no podrán regresar a ver a sus familiares, al menos por ocho años consecutivos. La decisión no es sencilla.

Cuarto: Si alguno de los galenos a quienes se les pide su disposición para viajar de misión y se niega, ingresa automáticamente en la lista negra de los que siempre salen mal  parados en todo y los asignan a los peores lugares de trabajo, los que enfrentan problemas en todas partes y son mal mirados por las administraciones y los politicones de turno. Por ejemplo: Los doctores quienes fueron al África a combatir el Ébola se arriesgaron muchísimo, pero no podían negarse pues sería considerado una gran cobardía cuando anteriormente habían firmado su disposición a marchar a donde fuera cuando se hicieron miembros de la Brigada Henry Reeves (que no me parece una mala idea de todas formas lo de esta brigada). Por supuesto que esta lista negra de marras nunca está escrita, no es un documento, pero si existe con mucha fuerza de presencia.

Quinto: Es una forma de viajar, de salir de esta prisión con el mar como cerca y conocer otras culturas, pues no podemos pagarnos ningún viaje de turismo a ninguna parte.

Sexto: Se engrandece nuestro currículo, conocemos sobre y tratamos otras enfermedades que aquí no existen, conocemos otros medicamentos, métodos y metodologías, compartimos con otras culturas. Hacemos nuevas amistades.

Así que salir de misión o colaboración es una forma de lograr muchos objetivos que no son los que pretende mostrar la propaganda gubernamental, ni tampoco son todos los que les he descrito.

El gobierno exporta a estos profesionales como una mercancía por la cual se obtienen buenos ingresos apenas sin gastos, uno de los más lucrativos en la actualidad. Se les paga algo pues tienen que vivir, necesitan comer en donde van. Es elevadamente injusto lo que se les hace a estas personas que si existe la necesidad de que vayan a otras regiones a trabajar, que se les pague el salario que corresponde igual a sus pares allí, y de vuelta que paguen impuestos sobre los ingresos anuales. No pretendiendo que laboren como esclavos sin chistar por una miseria.

Recuerdo cómo los señores esclavistas de antaño permitían ciertas libertades a sus esclavos para que vivieran, se reprodujeran y produjeran más, unos mejores que otros, pero les entregaban vestidos, albergue y comida, pues de otra forma morirían. No eran tontos. Eso mismo hace nuestro ejecutivo y lo peor es que muchos llegan a autoconvencerse de que están haciendo lo correcto.

Hoy en nuestra TV veía cómo se laboraba en unos almacenes de farmacia cuyos abastecimientos se envían desde Cuba para la misión Barrio Adentro. No falta nada allí en Venezuela mientras que en nuestras farmacias los abastecimientos de aquellos mismos materiales y medicamentos que pudimos ver en la televisión no alcanza una cobertura de un treinta por ciento. Mueren enfermos por falta de atención y medicamentos. Me consta.

Entonces ¿cómo se come eso? ¿Cómo usted le explica a un enfermo que no existe el médico de la familia en el consultorio, que no viene, o que no hay en farmacia muchísimos de los medicamentos elementales que necesita?

El difunto Fidel Castro alegó que no damos lo que nos sobra, slogan muy utilizado hoy. Efectivamente, no nos sobra nada, más bien carecemos y mucho. Damos lo que tenemos. Que yo sepa ellos jamás se quitaron nada para dar. El hospital Cimeq (exclusivo para la élite) nunca dejó de laborar un día a la semana para ahorrar y exportar. Los politicones nunca toman carretones para hacer su trabajo y ahorrar gasolina, los altos oficiales nunca han asistido a un trabajo voluntario, jamás se le ha preguntado al pueblo si desea exportar lo que les falta, comenzando por las medicinas y los médicos.

Algún día espero, (no demasiado lejano) haya que sentar a este régimen a rendir cuentas, para explicarles que no se pueden ofender cuando les llaman esclavistas y cosas peores, pues sencillamente se lo han ganado en buena lid.

Al final, el ya cercano gobierno de Bolsonaro está haciendo lo que ellos consideran correcto, lo que muchos otros como este autor consideramos correcto. No expulsó a los médicos, sencillamente les da la oportunidad de ser tratados como seres humanos y no como mercancías.

Al cubano que tanto se refiere al altruismo, no dudó en retirar a absolutamente todos los galenos en un solo día a través de una Declaración. Así dejó al brasileño con un gran problema, en verdad. Al ejecutivo cubano le importa un bledo estos mil cuatrocientos municipios que se quedan sin asistencia sanitaria. Si tanto los quiere, debió haber ordenado a los galenos que permanecieran atendiendo a los pobres allí y que recibieran su salario completo, como propone Bolsonaro. El gobierno cubano tenía que haber renunciado a su enorme ganancia explotando a sus profesionales y haber dejado a los médicos en su lugar. Si en verdad les importan, estas decenas de miles de cariocas que se van a afectar. Demuestran con este actuar, su verdadero interés de obtener beneficios a toda costa, aunque esto sea perfectamente ilegal.

Hoy asistimos a una intensa propaganda donde se argumenta nuestra sagrada dignidad al no permitir cambios en los programas acordados. Programas que solo afectarían las arcas oficiales y lo que estamos demostrando es un carácter oficial verdaderamente intolerante, injusto y egoísta.

Dejemos a los médicos allí y que se les pague directamente sus salarios, como merecen. Ya traerán todo ese capital a nuestra isla para movilizar nuestra economía.