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Proceso de Propuestas: Puro show mediático

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- Dicen, yo no lo conocí personalmente, que Churchill dijo que el mejor sistema socio económico era la democracia representativa porque no se había inventado nada mejor. Por supuesto que estamos hablando de un espacio temporal posterior a la IIGM, es decir, él conocía perfectamente sobre el Sistema Socialista y había tratado personalmente con Stalin.

Los soviéticos y todo el campo de la Europa del Este intentaron por todos sus medios desarrollar un sistema social donde existiera una economía centralizada, donde un solo partido político usualmente llamado socialista o comunista, controlara todos los aspectos de la vida de la nación y donde los políticos actuaran con absoluto poder sin permitir ser cuestionados por los ciudadanos a quienes dominaron. Para ello todos estos estados desarrollaron inmensos aparatos burocráticos represivos y lo que es peor, económicamente improductivo. Aparatos que engullían un tercio o más del PIB para vigilar, controlar y reprimir a los ciudadanos, llegada la necesidad de hacerlo.

Hoy en Cuba no se habla de aquellos otrora países del Este. No aparecen en los titulares porque les va bien. Por supuesto que presentan problemas como todas las demás naciones, pero la paz, la tranquilidad, y la prosperidad no son noticia. Usted no escucha hablar de Nueva Zelandia, o Noruega, Suecia, Dinamarca, Suiza, Bélgica, Finlandia, etc. Allí no sucede nada de lo que estamos acostumbrados a leer en nuestros medios latinos. No hay muertes, tiroteos, drogas, políticos corruptos que no quieren soltar el poder, dictaduras inhumanas, huelgas y demostraciones violentas.

En este momento en Moscú se está por inaugurar el rascacielos más alto de Europa con casi medio kilómetro de altura. Nosotros ahora apenas hablamos de levantar uno de 42 plantas en una zona donde no se ha hecho nada en los últimos setenta años. Este último edificio será un hotel cinco estrellas plus donde una habitación costará, a los precios de hoy, más de trescientos USD la noche. Allí los nacionales no podrán ni subirse a la acera del inmueble con un salario mensual de unos treinta cuc al mes, ¿a hacer qué?

Nosotros (Cuba) hoy somos noticia porque estamos entretenidos en la reforma de la Constitución. El gobierno ha montado un gran show mediático y ha planificado medio año para recoger las propuestas de la población y las modificaciones que a todos se nos ocurran. En esto se ha incluido, hasta los más de cuatrocientos mil cubanos en el exterior (de entre varios millones emigrados) que se han registrado mostrando interés en participar en las propuestas. Ahora, ¿cuánto de estas propuestas van a modificar lo que el gobierno, la Comisión redactora del Documento Propuesta, con Raúl Castro a la cabeza, ya elaboró durante cinco años previos (desde el 2013)?

¿Cómo los nacionales podremos comprobar hasta qué punto el documento final va a diferir del original? ¿Será mejor o incluirá propuestas verdaderamente importantes? Nadie lo sabe. ¿Cómo el gobierno va a permitir que se conozcan estas interioridades si ni siquiera permite se publiquen internamente las demandas de los grupos de oposición que residen dentro de esta misma nación y que desde hace décadas exigen cosas como las que ahora pretenden recoger?

Personalmente creo que todo esto no es más que un show mediático, (los reportajes diarios en todos los medios nacionales así lo indican) para mantener a los cubanos entretenidos y al exterior esperanzado, mientras que las tímidas reformas que se han planteado van a ser potencialmente borradas o ignoradas. Como esa de permitir la acumulación de la riqueza pero no la de propiedades. Hay mucho cubano que trabaja en contra de sí mismo. Muchos que creen a pie juntillas en la constante propaganda socialista en nuestros medios, no se fijan en la realidad circundante que a ojos vistas no está nada bien.

Pasamos hambre, no tenemos transporte, ni viviendas adecuadas, no podemos expresarnos libremente pues nos apresan y golpean como cada domingo a las damas de blanco. No podemos acceder a los medios, si no vamos con loas. Hay algunos derechos que no nos tocan por la libreta. De eso nadie habla.

Incluso en la Carta Magna del 76, nos arrebataron el derecho a la huelga y a realizar demostraciones callejeras pacíficas. Aún está por ver, a alguno de esos que aparecen diariamente por la televisión nacional haciendo propuestas intrascendentes, hablar de esa negación delincuencial, arma obrera que el gobierno de los Hermanos Castro decidió eliminar, porque les pareció peligrosa e incluso innecesaria.

El gobierno no puede ser juez y parte, como está acostumbrado a hacer, si en realidad desea que todos, tanto dentro como fuera de Cuba, creamos en sus intenciones de mejorar nuestra Constitución, para absolutamente todos los cubanos. No acomodarla a los nuevos tiempos, cuidándose de no perder nada del poder que se han agenciado por la fuerza y a través del engaño mediático y discursivo por más de seis décadas.

Lo óptimo sería que invitaran a observadores internacionales imparciales a quienes no les interese que esta isla mejore o empeore y que operen gracias al prestigio que han ganado diciendo la realidad, la verdad, sin importar consecuencias, como el caso (y esto es tan solo un ejemplo) de la famosa Internacional de abogados, auditores y contadores llamada Price, Waterhouse and Cooper que este gobierno bien conoce por haber contratado y laborado a principios de este milenio para varias corporaciones nacionales como Etecsa, Ecasa, La Cimeq y otras.

Estos observadores no vinculados ninguna tendencia política nacional o extranjera verterían su opinión sobre cómo se ha manejado el proceso. De otra forma se nos hace sospechoso debido a los numerosos antecedentes manipuladores de nuestras autoridades.

Este asunto, repito, que tomará más de un año para su conclusión parece ser no más que un gran show mediático (otro más) destinado a generar esperanzas en los ilusos, a atraer el turismo financiero a esta extraña isla. A ganar tiempo y desviar la atención de las graves carencias de todo tipo que sufre la mayoría del pueblo (no los politicones) y de la permanente y cada vez más profunda bancarrota económica con la que operan las pésimas autoridades que no cederán ni un tantico así, sus prerrogativas de poder.

Cuánto desearía equivocarme. A fin de cuentas Canel hace, aunque tal vez no de la manera que muchos deseamos, lo que tenía que hacer. Veremos qué sigue.