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Pocos médicos que atiendan la salud

Jorge Bello Domínguez, en Primavera Digital

Güira de Melena, Artemisa.- Para los ilusos que aún creen en la propaganda que el régimen se afana en difundir -sobre todo en el contexto internacional- al proyectar una Cuba donde existe un potencial médico elevado, así como un sistema de salud con una alta tasa de galenos por habitantes per cápita. Se debería dejar de contar en las manipuladas cifras cosméticas que el sistema expone y saber que en el verde caimán cubano existe un alto déficit de estos profesionales, tanto en las consultas externas de los policlínicos y hospitales, como, en los consultorios habilitados para dar atención primaria a la población. Al ser estos modestos dispensarios médicos, sitios en su mayoría carentes de condiciones básicas para el ejercicio de una asistencia adecuada a los pacientes.

A esta problemática social, se suman a diario los problemas de cientos de ciudadanos. Así es el caso de una joven madre que se encontraba a la espera de ser atendida en unos de los pocos Consultorios del Médicos de la Familia que aún permanecen activos en la localidad artemiseña de Güira de Melena. Un poco molesta por lo que el cubano conoce como “peloteo”, manifestó sentir indignación por tener que estar yendo de consulta en consulta detrás de un doctor para que diagnosticara a su hijo. Para ello, realizó interminables colas de tres o cuatro horas en los dispensarios médicos, en un ambiente de desesperación con un pequeño niño y sin tener siquiera donde sentarse.

El caso particular de la joven se debe a la ausencia de pediatras y especialistas dermatólogos en el territorio. Estos, se supone deberían asistir regularmente a consulta, dos veces por semana, para atender a la población. Pero, pasan a veces meses sin que se logre contactarlos. Como es natural, las pacientes que recurren a este consultorio se sienten muy enojadas. También son afectadas otras personas que deben ser atendidas por diferentes patologías clínicas y tienen sin más opción que trasladarse hacia una sede hospitalaria fuera de su comunidad y sin la garantía de poder ser vistos por un galeno.

Ahí va el caso de Lisett Borges Martínez, mamá de un pequeño de cuatro años nombrado Yadier Morales Borges, quien presenta un problema dermatológico en la cabeza. Esta condición clínica provocó que fuera suspendida su asistencia al círculo infantil (guardería) y ella, afectada laboralmente para cuidar del mismo.

La señora Lisett refiere lo siguiente: “Desde hace varias semanas; a mi hijo le salió en la cabeza -en sus inicios- una pequeña roleta dando muestras de lo que se conoce como “Tiña”. A medida que han pasado las semanas, se ha ido incrementando en tamaño y cantidad, al punto que ya me lo suspendieron del círculo y yo he tenido que dejar de trabajar para cuidarlo. Ando de consulta en consulta detrás de un pediatra o un especialista en dermatología sin éxito, porque sencillamente no asisten a las consultas periódicas planificadas”. Continuó explicando: “Por gestión de un amigo, me van a resolver un turno en el Sanatorio-Hospital de San Lázaro, aunque allí no se atienden niños; pero solo para ver si de esa manera logramos eliminar el problema de Yadier. No comprendo cómo tienen el cinismo de publicar en la televisión a los médicos que cumplen misión en diferentes países y decir que estos tienen que estar detrás de los pacientes para atenderlos y aquí en Cuba, ocurre lo inverso. Los pacientes tienen que andar detrás de los médicos para ser atendidos”.

Otro caso tiene que ver con un bebé lactante de tan solo cinco meses que ha dejado de ser asistido periódicamente por un doctor pediatra como está establecido. La joven -quién pidió discreción a su identidad- refiere haber estado asistiendo por más de dos meses a las consultas en el policlínico municipal, así como, a diferentes consultorios del médico de la familia para que algún pediatra reconozca a la niña. En ninguna de las ocasiones el especialista ha concurrido a la consulta. Según la joven: “…ella -como todo recién nacido- debe tener un seguimiento clínico semanal en los primeros seis meses de vida por parte de un pediatra”. En su caso, ha estado corriendo detrás de los médicos y solo lo ha conseguido en momentos de urgencias. Además, agrega que después de haber sido alta del hospital el 12 de junio del actual año en que la bebé nació, ha podido acceder a un pediatra en solo cuatro ocasiones, dada la carencia de este tipo de especialista en consulta regular”.

Para muchas personas, es sorprendente la propaganda mediática y totalmente equívoca que hace el régimen al respecto. Lo cierto es que en Cuba hay una gran falta de profesionales de la salud. Que se vive con mucha agonía y solo aquellas personas que poseen buenas relaciones con trabajadores del sistema son los únicos que con una “jabita” en mano, o unos cuantos pesos convertibles (cuc) en el bolsillo, pueden resolver lo que necesitan.

Esta situación por la que atraviesa el cubano promedio no es aplicable a los hijos pródigos de los jerarcas en el poder. Estos, tienen garantizado el “inalienable” derecho en clínicas de renombre como son: Cira García, CIME, CIREM. Mientras, el pueblo tiene que asistir sin más opción a los ineficaces y fétidos hospitales llenos de pacientes en sus consultas y la mayoría de las veces solo hay un doctor mal humorado, por las muchas horas que ha tenido que permanecer en el recinto hospitalario para atender a las numerosas personas que allí acuden, por la falta de médicos en sus localidades.