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Para los cubanos de a pie enfermarse grave y subsistir un tiempo es un lujo

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

El Cerro, la Habana.- En Cuba, la vida de los de a pie, es una gran desgracia. Enfermarse o tener a alguien allegado enfermo, es algo que agobia y desespera. Así es, dada la impotencia en la mayoría de los casos de aliviar las situaciones que a diario se presentan. Esto en ocasiones, provoca que al final de la vida de un enfermo, querramos correr su suerte.

Desde estas páginas de Primavera Digital en dos ocasiones me he referido a situaciones confrontadas con mi esposa enferma de cáncer y las dificultades que hemos tenido que padecer y enfrentar.

Después de enfrentar y tener que transitar por el penoso camino de tan cruel enfermedad, que le tocó a mi esposa Tania, ésta preguntó: ¿Que hubiera sido de nosotros, de no tener familiares que residen en el país que el régimen castrista, no deja de acusar de bloqueador?

La atención medica en Cuba, antes y después de 1959.

Acaso con la vida sumida en la miseria que nos han impuesto, ¿sería posible, aliviar en  parte los requerimientos que exige una enfermedad como el cáncer?

Es real que la atención médica pública, antes de 1959, no llegaba a todos, que era necesario que una situación tan compleja tuviera solución.

Pero también es cierto, que en Cuba, existía un sistema de salud muy eficiente, al que a precios, realmente módicos, muchos tenían acceso. Este sistema fue el de las Clínicas Mutualistas, del cual tanto mis padres, hermanos y mis dos hijas mayores, éramos socios desde la Quinta Dependientes de La Habana.

En aras de tomar un control total y ejercer el poder totalitario, en 1968 el régimen castrista, se apoderó de todo el sistema de salud existente hasta ese 13 de marzo. Hoy nos echan en cara, a través de la propaganda oficialista mensajes que expresan: “La salud es gratuita pero cuesta”.

Durante años ese conglomerado de clínicas mutualistas desaparecidas fueron estatalizadas y esas y todas las instalaciones estatales se deterioraron. Aunque en el presente, traten de restaurarlas, su estado, su funcionamiento general e higiene es pésimo.

Así es, excepto por lo que pude conocer del departamento de Radio Terapia, del hospital Hermanos Ameijeiras. Esta es una instalación más nueva, cuidada y está en buenas condiciones higiénicas. Por lo que aprecié, su personal médico y demás empleados, son altamente profesionales y eficientes.

La odisea del cubano de a pie al enfermarse, o tener una persona allegada con una enfermedad, como el cáncer, es muy terrible.

No es un secreto para nadie que durante más de 58 años los cubanos de a pie, dado el régimen estatista y su incapacidad demostrada, somos víctimas de una insuficiente y ridícula cuota de racionamiento para la alimentación.

Unámosle a esta situación tan crítica, la presencia de precios exorbitantes para adquirir los alimentos fuera de esa cuota de racionamientos. Es así, tanto en la red minorista como en las tiendas por divisas. Además de esto, hay algo también muy crítico que aún no encuentra solución. Esto es, la falta permanente de medicamentos.

En moneda nacional adquirir una libra de malanga, por lo general, cuando se encuentra, cuesta 10.00CUP. Una bolsa de leche en el mercado negro, $100.00CUP o más en moneda nacional.

Como requiere el caso de mi esposa, dada la enfermedad que padece, un paquete de culeros desechables cuesta en las tiendas TRD $8.65 o $9.65 CUC, precio este en divisa convertible. Dada esta enfermedad, hay que lavar, dos, tres y hasta cuatro veces en el día, sábanas, fundas, toallas etc.

Actualmente en los mercados TRD, no aparecen paquetes pequeños de detergente y hay que comprar bolsas grandes a precios abusivos de 12 y 20 pesos CUC. ¡Qué abusadores son!

¿Qué sería para los de a pie, sin familiares o amigos que residan en el exterior y que no reciban ayuda para contribuir a paliar esta subsistencia?

¿De qué país, los millones que se han marchado y sus descendientes: envían anualmente cifras millonarias en dólares? ¿Acaso hay otro país, del que se envíen cifras similares?

¿Acaso será posible subsistir con los miserables salarios muy por debajo de lo que representaron estos, hace setenta años desde un costo de vida hoy, muy superior a los de aquellos tiempos?

Sin embargo aún tenemos que escuchar las insistentes exhortaciones en favor del socialismo castrista, por parte de los medios oficialistas y de quienes gobiernan.

Unido a todos estos sinsabores por lo que, hemos y seguimos pasando. El viernes 12 de octubre, en mi ausencia, pues hube de pedir a uno de los hermanos de mi esposa, que quedara al cuidado de ella, salí en busca de comprar culeros desechables.

En mi ausencia, la casa fue visitada por un dúo de inspectores contra mosquitos y encontraron larvas en un depósito e impusieron una multa de $50.00 en moneda nacional (CUP).

¿Quién pone multas al estado totalitario, que ha demostrado su fracaso al cabo de casi sesenta años? Pues a menos de una cuadra de donde resido, calle Independencia y Palmar reparto Martí en el Cerro, existe un asentamiento desde hace meses con agua estancada, que se ha convertido en un criadero de larvas.

¡Señores: hasta cuándo! Son casi sesenta años de imposición e injusticias, donde los de a pie, siempre son los más vulnerables.

En la mañana del domingo 14 de octubre mi esposa agravó su estado y tuvo que ser trasladada de urgencia al cuerpo de guardia de observaciones del hospital Calixto García. Se hace necesario reconocer, el comportamiento humano de los vecinos de la cuadra, de los ambulancieros de SIUM y del personal médico y enfermeros de ese cuerpo de guardia.

Quizás, antes de salir esta publicación, la vida de Tania haya terminado. Poder subsistir durante un tiempo con una enfermedad tan cruel, es algo que en Cuba, se ha convertido en un imposible.