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Nueva forma de racionamiento

Martha Beatriz Roque Cabello, en Primavera Digital

La Víbora, La Habana.- A partir de un artículo que publicó Iroel Sánchez, en el sitio de Cubadebate, vinculado a la compra de 15 mil manzanas en la tienda La Puntilla, se ha suscitado toda una cadena de acontecimientos, entre ellos sanciones y amenazas, así, de manera final, se obtiene una justificación para poder regular la venta liberada de 48 productos de línea económica y de primera necesidad, como: huevos, frazadas de piso, jabón, detergente, entre otros.

De esta forma se pararía el acaparamiento, plantea el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), y se evitará que pocos compren en grandes cantidades y se produzca el desabastecimiento en las tiendas minoristas.

El cubano acostumbrado a “vivir del cuento”, como dice Pánfilo en su programa televisivo, pensará que por culpa de los que tienen mucho dinero para comprar, se acaban rápido los productos; y los corruptos del régimen, lograrán que muchos no les echen la culpa; aunque cada vez son menos las personas que creen estas historias.

Todo parece indicar, que la compra de 15 mil manzanas en la tienda “La Puntilla” ha hecho reflexionar a algunos de los que se supone hagan cumplir con la protección al consumidor, aunque habría que decir que a todos los niveles de dirección se conoce, que este no fue un hecho aislado y que los que ocupan cargos “civiles” en las tiendas CIMEX, han sido los chivos expiatorios de algo que salió a la luz pública.

En las condiciones actuales de la economía cubana -donde prima la falta de recursos monetarios, las deudas con los proveedores y la corrupción que trae acompañada la poca o ninguna exigencia, de los que tienen que velar porque se cumpla lo que está establecido- el desabastecimiento es algo que se hace notar cada vez más y que conspira con la mesa de las familias más pobres.

Se supone que la Contraloría General de la República, la que va a dejar de ser inconstitucional en la próxima Carta Magna, mantenga su trabajo de inspección en compañía de los auditores de los diferentes Ministerios. Pero si el personal que está designado al efecto, tiene los mismos problemas en el nivel de vida que el resto de los trabajadores del país, no constituye solución alguna, ya que manipulan los hechos delictivos.

La nueva ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez ha declarado: “estamos concentrando todos nuestros esfuerzos”, al referirse a la necesidad de habilitar a los cuadros para el cumplimiento de su función. ¡Sesenta años después de estar construyendo el socialismo! Parece un eufemismo.

De todos es conocido que un gerente de tienda, no dura nada; y si es un centro comercial grande como Carlos III, Galerías Paseo, La Puntilla, etc., menos. Los movimientos que se hacen de este personal dirigente son constantes, apenas les da tiempo a los trabajadores a conocerlos.

La mayoría de estos “superjefes”, no están calificados para desempeñar esos cargos, pero si cuentan con el aval del Partido Comunista de Cuba, lo que les da un voto de confianza para cometer cualquier ilegalidad.

Pero no son solo los problemas de Comercio Interior en los grandes establecimientos y en los de divisas, esas mismas dificultades sufre el pueblo con las bodegas y las carnicerías, a la hora de poder adquirir los pocos productos que se venden por la mal apodada “libreta de abastecimientos”.

A veces se oye en el barrio el llamado de alerta de algún vecino cuando dice: “¡Llegó el pollo!” y al poco rato alguien replica “no lo van a despachar, porque el carnicero no está”. A algunos se les caen las alas del corazón, porque quizás pensaron por un momento que resolverían la comida de la noche.

¿Cómo se aspira a que no haya acaparamiento, si no hay estabilidad en el abastecimiento? Eso implica que usted pueda adquirir un producto hoy, y cuando vaya mañana ya no tiene presencia en el mercado.

Las leyes económicas se repiten una y otra vez, si hay inseguridad en la posibilidad de compra de un producto, todo el mundo tiende a garantizar el consumo inmediato y el futuro. Claro, también están lo que quieren buscarse la vida con esta desgracia del pueblo y compran para revender.

Todas estas desviaciones económicas, y la vulneración de la ética y la legalidad, están de forma estrecha vinculadas con la falta de operatividad y eficiencia del sistema; con una gran afectación de la gobernabilidad, que muestra un escenario muy complejo en todo el país y en la mayoría de las actividades indispensables para la vida del ciudadano promedio.

La solución que están pensando dar de racionar la venta de algunos productos liberados, al igual que siempre, acomodada al gobierno y afectando al pueblo, es como si fueran a hacer una nueva “libreta”, para lo que se vende en moneda libremente convertible (CUC).