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Movilidad ciclista en La Habana, solo para turistas

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Recientemente, como parte de las celebraciones por el 500 aniversario de la fundación de San Cristóbal de La Habana, empezó a funcionar el Proyecto “La Bici, Movilidad ciclística en La Habana”, un sistema de alquiler de bicicletas. Es un proyecto de la Oficina del Historiador de la Ciudad, auspiciado por la Fundación Tecnalia, el gobierno vasco, y la Dirección General de Transporte Provincial.

El plegable de propaganda explica que este sistema “apuesta por el uso de la bicicleta como forma alternativa de transporte público” y destaca como sus beneficios, la preservación del medio ambiente y la mejora física, además de garantizar un desplazamiento rápido y divertido por la ciudad.

En el plegable también aparece un mapa donde se ubican los puntos de parqueo y garitas donde se pueden alquilar las bicicletas y las principales ciclovías dentro del casco histórico.

Para observar el funcionamiento de este sistema, visité cuatro de los parqueos indicados. En los Almacenes San José y el Emboque de Luz no hubo nadie que pudiera informarme. En la garita de la esquina de Compostela y Teniente Rey, encontré el parqueo, las bicicletas y a un joven empleado, muy amable, que me informó el procedimiento para rentarlas. Según me explicó, el arrendamiento se efectúa a mayores de 18 años, mediante un contrato, por seis horas como máximo, durante las cuales se puede ir a cualquier parte de la ciudad.

El pago puede efectuarse en moneda nacional. Por una hora cobran 50 pesos, y por seis, que es el tope establecido, 200 pesos. Con esos precios, astronómicos, como todos los de Eusebio Leal, solo los turistas extranjeros pueden rentar esas bicicletas.

¿Qué cubano promedio, cuyo salario mensual no sobrepasa el equivalente a 30 dólares, puede darse el lujo de gastar 50 pesos, el equivalente de dos dólares por pasear una hora en bicicleta?

Antes de 1959, el alquiler de una bicicleta, en los llamados “trenes de bicicleta”, costaba 40 centavos. Me pregunto: Si el que alquila la bicicleta es atropellado o tiene un accidente, ¿quién paga los daños y perjuicios?

El que alquile una bicicleta, debe saber que no puede desmontarse y descuidarse, porque corre el riesgo bastante probable de que se la roben.

Adicionalmente, el ciclista debe ir con mucho cuidado, porque las calles habaneras están llenas de baches y huecos. ¿Se podrá disfrutar un paseo en bicicleta con tanta tensión?

En estos días que tanto se habla de la inminencia de un nuevo periodo especial, recuerdo cuando a principios de los años 90, para aliviar la falta de transporte público, vendieron bicicletas por los centros laborales. Muchas de aquellas bicicletas fueron robadas, y muchos ciclistas murieron o resultaron lesionados en asaltos y accidentes de tránsito.

¿Prosperará el Proyecto La Bici? Entre cubanos, lo dudo. Hasta ahora, solo he visto turistas extranjeros, y no muchos, alquilar las bicicletas.