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Los Almendrones y su historia

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Grata sorpresa constituyó la aparición de un libro sobre los autos antiguos dedicados al servicio de taxis, los cuales son llamados popularmente almendrones.

El ejemplar titulado: “Los abuelos de los almendrones”, fue escrito por el licenciado en Ciencias Sociales Alfonso Cueto Álvarez, quien ocupó numerosos cargos directivos en ministerios y organismos nacionales hasta su jubilación en el 2009.

El trabajo constituye una investigación histórica sobre los automóviles americanos y europeos más importantes fabricados y vendidos en Cuba hasta 1960, tema que resulta novedoso en nuestra bibliografía.

Aunque la mayor parte de los datos provienen de Internet, nuestra población carece del acceso a este servicio, por tanto es interesante esta recopilación para el conocimiento general.

El libro comienza con una breve introducción y un primer capítulo sobre la historia de este invento, su desarrollo en el mundo y la vinculación del hecho con nuestro país.

A continuación se relata el surgimiento de las más importantes marcas de autos, los cuales aún ruedan por nuestras calles, algo que constituye un gran logro de muchísimos mecánicos cubanos, quienes mantienen en funcionamiento estos vehículos con diversas modificaciones, por lo cual nuestra patria es considerada como el mayor museo rodante del orbe.

Se detalla la creación de las principales corporaciones fabricantes de autos, como la General Motors, Ford Motor Company, Chrysler Group LLC, Jeep Americam Bantam, Willys Overland, Toyota Land Cruiser, Land Rover y Americam Motors.

Todas estas firmas produjeron marcas tan conocidas como: Cadillac, Buick, Oldsmobile, Pontiac, Chevrolet, Lincoln, Mercury, Ford, Edsel, Dodge, Desoto, Plymouth, Studebaker, Packard, Hudson y Nash, con una gran variedad de modelos diseñados para cada año.

El aporte más sustancial de este ejemplar es una serie de datos que considero muy significativos que resume la importancia de esta invención para Cuba.

Comienza por señalarnos que: “…el primer auto llegó a nuestro país en 1898 y se continuaron importando en años posteriores de forma ininterrumpida, primero desde Europa y posteriormente desde los Estados Unidos a lo largo de más de sesenta años”.

Agrega que el propietario del primer carro automotor que entró al país fue José Muñoz en 1898, seguido por el gran farmacéutico José Sarrá en 1899 y en 1905 importó su auto el propietario de la industria jabonera José Crusellas.

Señala como la primera mujer con licencia de conducción y propietaria de un automóvil fue María Calvo Nodarse, más conocida por La Macorina.

Nos informa también como “…en 1903 se crea el Club de Automóviles de La Habana y se organiza la primera carrera de autos patrocinada por la firma White y auspiciada por Honorato F Lainé”.

Más adelante nos dice: “…el primer garaje conocido en La Habana se estableció en la calle Zulueta número 28 por los hermanos Honoré F y Dámaso Lainé…” la cual se considera la primera agencia de servicios automotrices de la capital.

Las estadísticas brindadas reflejan que en 1917 había en La Habana 4 426 vehículos motorizados entre autos y camiones con 153 marcas diferentes, entre estas se hallaban: “152 Cadillac, 249, Dodge, 2 049 Ford, 49 Packard y 20 Oldsmobile”.

El primer antecedente de nuestras guaguas fue un ómnibus de la marca Autocar. Llegó en 1907 y circuló entre las localidades de Güira de Melena y San Antonio de los Baños.

Otro noticia importante es que en 1950 a nivel nacional había un registro de 113 810 vehículos más 5 000 oficiales y la Guía telefónica de 1958 recogía más de sesenta agencias que comercializaban automóviles.

El libro se complementa además muy bien con fotografías de archivos y actuales que ejemplifican la información brindada lo cual hace más asequible el texto para cualquier lector.

Finaliza con esta valiosa afirmación “…En 2012 existían en Estados Unidos 250 millones de vehículos entre autos y camiones”. No expresa cuantos transportes colectivos había en esta fecha, pero es deducible una alta cantidad.

La conclusión final a la cual llegamos a partir de las estadísticas brindadas, es que a pesar de toda la propaganda realizada por el gobierno actual para demonizar el anterior sistema político de Cuba y los Estados Unidos, el amplio desarrollo económico alcanzado el cual se encargaron de desbaratar, es innegable. Las cifras pesan más que los argumentos.