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¡Las estadísticas socialistas!

Jorge Prieto Varona, en Primavera Digital

Cerro, La Habana.- Decía Stalin: “Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística”. Para mi vecino, la estadística es la ciencia más inexacta: “Nuestro otro vecino tiene tres carros, para los registros los tres tenemos uno cada uno”.

En un hospital materno de La Habana una pelirroja entre fluidos y dolores, nota que el socorro médico es demorado. Una enfermera se apiada y le alerta en susurros de que el team médico sospecha que su bebito podría estropearles su registro semanal de mortalidad infantil.

-Pero si se demoran con el alumbramiento ¿no se les podría complicar aún más el record? - le cuestiona la pelirroja que ya se va esmoreciendo.

La enfermera responde que para que se registre como mortalidad infantil, debe haber nacido el bebé vivo, de lo contrario, “no sería más que un feto malogrado en tu vientre que no afecta al reconocimiento”.

El gobierno comunista, durante décadas, ha hecho de todo con las estadísticas: ignorarlas como Stalin, aprovecharse de su naturaleza estandarizante, o forzarlas a su medida, como los parteros con la pelirroja.

Y no es que los ginecobstetras cubanos sean despiadados infanticidas, ni los encargados de recolectar y procesar los datos, una sarta de farsantes por afición, sino que el Estado socialista los compulsa a mentir, promoviendo profesionalmente a los funcionarios que afinan el lápiz o hacen de la vista gorda, según convenga, en función de empadronar el mito de la superioridad de la sociedad socialista.

No es tarea fácil convencer a paisanos y foráneos de que es económicamente fluido un sistema totalmente rígido, ni mostrar socialmente diverso y divertido algo que es totalmente monótono.

Cuando el desplome del campo socialista en los años 90, el régimen declaró que la economía se había contraído apenas un 35%, mientras nosotros, los cubanos, en ese periodo divagábamos como mascota abandonada, sin agua, ni lumbre, ni empleo, yendo en bicicletas a labores que podían retribuir tan solo un dólar ¡al mes!

35% fue la cifra que se declaró en los arqueos estadísticos, pero esta vez el gobierno se desenmascaraba y mostraba abiertamente la envergadura de su deshonestidad.

Y como si nada tuviera que ver la caída del producto interno bruto con los cuidados sociales, el régimen siguió reportando cifras, ahora más engañosas, en educación, deporte, mortalidad infantil, esperanza de vida, similares a las de antes de que los soviéticos cerraran la llave de la “ayuda desinteresada”.

Desde luego, el régimen podía y puede manipular a su antojo los montos y guarismos, incluso reservarse la estadística de la omisión, para eso dispone de todos los mecanismos y artimañas comunicativas, o más bien, eliminó los mecanismos comunicativos que le puedan desmentir. No existe la libertad de imprenta, no existe el pluralismo y con ello, no existe político que los pudiera emplazar, o bueno, existen los políticos, lo que no existe es ni tribuna ni podio para el desmentido público.

“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, decía el nacionalsocialista Joseph Goebbels, pero una mentira reiterada una vez por el enemigo, la convierte en una verdad rotunda, le agregaría la propaganda comunista.

Resulta frustrante para los cubanos escuchar en voz de reconocidas organizaciones internacionales, incluso las propias Naciones Unidas y algunas de sus dependencias regionales como la CEPAL, de que las cosas andan de lo mejor por aquí.

Parece que esas entidades aceptan los números edulcorados sin mucha comprobación. Cosa que no es dificultoso si solo se asoma a la Isla y observa los mismos índices que el régimen más cacarea: la mortalidad infantil o la esperanza de vida.

Es común ver desandar a los ancianitos desamparados, ganándose la vida, pregonando todo tipo de bisuterías por las calles habaneras. O asistir a las consultas de geriatría, en que los pacientes tienen que llevar su propia jeringuilla para aplicarse el fármaco que lograron hallar de forma no muy ortodoxa, de los 300 medicamentos vitales declarados este año 2018 por el gobierno en falta.

A propósito de los registros de mortalidad infantil, la pelirroja encinta del Materno, dio a luz por parto natural, una bebita preciosa con precoz pelusilla roja.

Contó la enfermera: “Al team médico le comenzó a preocupar el estado de salud de la pelirroja (que se esmorecía), no fuera a ser que ella, de persistente, les estropeara otro registro semanal estrella, la mortalidad materna.”